Geografía interior.

septiembre 1, 2008

Marte

marte.

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futuro (de las planicies eternas) 1.

la playa que Daniel 1 vio en las canarias, hecha de arena negra y pequeñas piedras blancas y brillantes, es seguramente la misma que, con los siglos, Daniel 25 verá en su peregrinar hacia la nada. la misma que, dos mil años después, estará reducida a miles de bancos de sales grises y uniformes, ubicadas entre pequeños lagos que habrán de proliferar como un recuerdo perverso del mar. el dolor que siento me hace soñar con caminar solo, por cientos de años, sobre la playa post-apocalíptica; pensar que el alma puede asumir la forma de la silueta de los miles de kilómetros de océano desértico, inmutable, y monótono. olvidarme de volcanes y montañas. asumir y dominar al llano eterno, hecho de arena y polvo, saber observar el horizonte invariable desde cada punto cardinal. acoger dentro de mí a la planicie infinita, libre de accidentes a la manera de la más virtuosa de las vidas. peregrinar sin rumbo.

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para J.P.

desde por la mañana tengo el único propósito de vivir aún más de lo que la vida tiene para darme. como Oshima al amanecer, procuro cuidar de mi cuerpo, leer mucho y pasar un par de horas intentando entender como las melodías suben, bajan y dan vueltas, mientras a mano alzada intento capturarlas en el papel. buscar más, vivir más, abrir mi cuerpo y mi mente como dos redes que capturan lo que encuentran a su paso, buscando los elementos para saber cómo podría la vida aparecerse con más violencia frente a mí, para predecir mi gran encuentro con el vendaval. saber cómo cazar, saber cómo estar desnudo, sin miedo y sin inhibiciones, limpio de obstáculos interiores, sin reticencias, sin consideración alguna por la propia integridad. desmitificando el dolor, lanzándome a las fauces de la vida, liberándome de mi mismo. ¿cómo encontrar un nivel de embriagues tan absurdo y tan prolífico como para permitirme intentarlo a toda hora? ¿cómo llegar más y más lejos?

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mon petit vulcan. 1.

ahora que el mundo se cargó de tí, lo pierdo al sentir que te pierdo. ahora que te instalaste en mis palabras, y sabiendo a ciencia cierta que habito en el entrecruce de las palabras –en su choque azaroso y violento-, siento que te he cedido mi más profunda casa. eres la escritura de mi mente y de mis manos. busco que no invoques ni te invoque en mi la poesía, para que el dolor no te traiga en forma de palabra. al alejarte de mí me alejo, al perderte me pierdo, al buscar como enmudecerme para que no aparezcas siento que me hago invisible. me hundo en la marea de todo lo que eres. (mon petit vulcan. you’re eruptions and disasters. i keep calm admiring your lava. i keep calm).

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mon petit vulcan. 2.

lo más difícil es no apelar a la vulgar autocompasión o a la idealización de lo vivido. son miles los momentos confusos, a veces brutales y a veces sanamente irrelevantes. lo curioso es que todo lo que me acontece desde hace algunos meses, la intensidad de lo que ocurre, las dimensiones impensables del enamoramiento, del deseo y del dolor no requieren que las sobre adjetive puesto que, por el contrario, encuentro casi imposible hallar un orden en el idioma, una forma de escritura tal que logre hacerles justicia. esas dimensiones, las que se me aparecen invocando y siendo invocadas por varios recuerdos, ingresaron a mi vida y me tomaron por sorpresa como si fueran ajenas, casi como si no provinieran de mi mente. ellas se desbordaron en mi alma como una creciente imparable, se apoderaron del torrente de mi mente, de mi habla, de las palabras y los significados que constituyen mi relación con lo que hay afuera. –lo permití confiando, erradamente, que del otro lado los caminos se bifurcaban simétricamente-. quizá es esa la facultad más impresionante del amor, enredarse de tal forma en nosotros como para iluminar desde si a miles de objetos y momentos que antes nos atravesaban sin que advirtiéramos su presencia. cuerpos translúcidos, casi a punto de desvanecerse. esas partes del mundo que existen sin que las notemos, que habitualmente permanecen mudas, pero que con el lente que nos otorga amar adquieren peso, color, dimensiones, letras y hasta fonemas. su presencia se hace física y violenta.

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mon petit vulcan. 4.

(hablo de la vida diaria, de los amaneceres transparentes, de los cúmulos de agua entre los párpados, de los libros que ahora desbordan sentido, de horas y días y meses sin poder apartar del habla y del pensamiento a aquel sueño inconcluso, vago en sus contornos, incierto, dónde la cordura parece disolverse de a pocos. y de cómo el mundo a mi alrededor se filtra a través de lo que no está, de cómo la música nunca será la misma, de cómo los edificios reaparecen frente a mis ojos sumergidos en distancia. de cómo retornas siempre, de cómo la mente se envuelve en círculos. y del silencio, que se puebla de palabras. y del alma, que se muda de casa).

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futuro (de las planicies eternas) 2.

algún día aceptaré la imposibilidad de la isla. de aquél lugar en medio del tiempo dónde los seres se fundirían, teóricamente, en extensiones mutuas. el amor también es deseo, y el deseo es perturbación temporal y geográfica. amar es embriagarse de irrealidad, abandonarse al anhelo de la simbiosis perfecta, al sueño animal del no abandono. amar es hacer cartografías de lugares míticos, de llanuras imposibles. lugares que el deseo, como fuerza convulsiva del presente, como puro movimiento, como creador por excelencia de accidentes y fallas geográficas, hace irrealizables. el deseo es el viento, la erosión, el choque de las placas, la explosión de los volcanes submarinos. es el crecimiento y la muerte de las plantas, el derrumbe de las rocas, las mesetas y la línea que genera el ondular de las dunas. el amor sueña con las planicies, pero solo si se realizara el imposible de liberarlo del deseo lograríamos, de su mano, acceder a ellas. así pues, el camino a esa playa por venir, a ese vasto océano desecado, debe hacerse en soledad. en otro tiempo, en otra existencia voy, como Daniel25, por las llanuras de una vida despojada de sentimientos y contradicciones, de cualquier tipo de anhelo. solo, completo, vagando por una eternidad estática: una eternidad de valles infinitos.

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possibly maybe, Björk. link.

la posibilidad de una isla, Michelle Houellebecq. link

influenza, Ted Rundgren. link

septiembre 7, 2007

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Seguimos a la naturaleza en su composición, escribió Bartók, y fue de hecho dirigido por los fenómenos naturales al descubrimiento de esas regularidades. Constantemente aumentaba su colección de plantas, insectos, y especimenes minerales. Llamaba al girasol su planta favorita, y era extremadamente feliz cuando encontraba piñas de abeto colocadas en su mesa de trabajo. Según Bartók, “también la música folklórica es un fenómeno de la naturaleza. Sus formaciones se han desarrollado espontáneamente al igual que otros organismos naturales vivos: flores, animales, etc.” (Erno Lendvai).

Fontana Music Mix (Fragmento), John Cage.

Fontana Music Mix (Fragmento), John Cage.

Desde hace un tiempo me encuentro muy interesado en la composición por planos. La idea de superponer sonidos de distintas procedencias para que coexistan sin necesidad de coherencia armónica o tonal alguna me permite entender la música no solo como un ordenamiento equilibrado de alturas e intervalos sino como una experiencia sonora y tímbrica muchísimo más amplia, dónde son los sonidos de cualquier procedencia y no únicamente 12 notas las que estructuran el discurso sonoro. La versatilidad que permite el uso de sampleos, la posibilidad de reubicar y resignificar material de la vida diaria o de otras músicas en un nuevo lienzo, a manera de collage audible, así como la bella metáfora que ésta música hace del día a día (dónde miles de sonidos coexisten y generan una sinfonía siempre cambiante y viva) producen en mi una emoción difícil de explicar. Al escuchar canciones como Bodhisattva Vow o Get it together de los Beastie Boys y discos como Discovery de Daft Punk, Muddlin Gear de Jaime Lidell o The rose has teeth in the mouth of a beast de Matmos, aparecen frente a mi en todo su esplendor las posibilidades de esta aproximación a la composición. El empleo de sonidos inarmónicos ricos en espectro sonoro, dónde la fuerza expresiva y conceptual de la música cobra vida en el sonido desnudo que al ser extraído de su contexto original enmascara las asociaciones naturales que de él hacemos, nos introduce a una música abstracta, deforme, que genera conexiónes mentales y sensibles imposibles de encasillar, por siempre cambiantes, dadas a la indeterminación y a la eterna sorpresa. La paleta de combinaciones verticales y horizontales en la música se desprende por completo de las limitantes de los sistemas de afinación occidentales y la música trasciende su dominio privado para reacomodarse en la matriz natural de la que nace. Una vez más, a la manera de la antigua grecia o de las filosofías hindúes, se reconoce el valor de aquellos objetos sonoros que preexisten al hombre desde los albores del universo. Que bello es pensar en música que no pretenda borrar los sonidos de todos los días sino que pretenda, con humildad, unirse al tráfico, a los pájaros, al mar y las voces de la gente, que parta de ellos y regrese a ellos con la suavidad de las olas que al llegar e irse de la orilla dejan una tenue huella en la arena cuya forma no es imposible predecir.

“Music alone has the power to evoke as it will the improbable places , the unquestionable and chimerical world which works secretly on the mysterious poetry of the night, on those thousand anonymous sounds made when leaves are caressed by the rays of the moon”.
(C. Debussy.)

Si Debussy se valió del piano y la orquesta para retratar la poética onírica del mundo y Schoenberg empleo el atonalismo para retratar las facetas más deformes y extremas del alma humana, Cage empleó todo el potencial de la música para decirnos que aquello a lo que llaman silencio no es más el que el continuo de una música que ignoramos sistemáticamente, intentando intercambiar la arquitectura de todo cuanto nos rodea por espejos de nosotros mismos. A veces siento que es hora de contemplar, ver, maravillarse por el paisaje sonoro y visual que se reestructura con el separarse de los continentes, con el crecer de los árboles, como una bella obra de acción y proceso que permanece viva frente a nosotros.

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Y pasan los días, yo me quedo sentado en la ventanita del transmilenio, leyendo y leyendo y leyendo, y se me va el tiempo, mi cerebro se hunde en no se que sitios y mi espiritu se ilumina, una sonrisa se dibuja, y todo es un poco mejor. La vida con la nariz entre los libros es y siempre será mejor.

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XLV
Am leuchtenden Sommermorgen
Geh ich im Garten herum.
Es flüstern und sprechen die Blumen,
Ich aber, ich wandle stumm.

Es flüstern und sprechen die Blumen,
Und schaun mitleidig mich an:
Sei unsrer Schwester nicht böse,
Du trauriger, blasser Mann!

(Heinrich Heine, Dichterliebe, XLV)

Después de un día muy difícil de estudiar virtualmente sin ninguna pausa y avanzado con una lentitud desesperante (no con el sentimiento de que hace uno lo que le gusta sino de que está desorientado y probablemente todo lo que hace lo hace en vano) es bueno regresar a los placeres idiotas de siempre. Sentarse a escuchar música, leer poemas maravillosos, escuchar el piano escrito por Schumann sonar al estilo de las Arietas de Leon de Greiff (Señora la lluvia tocaba en su clave/ una canzonetta de melancolía,/ y yo se la oía/ – en ondas de ritmo, fonética nave) y descansar un poco pues la anterior fue una semana intensa en fiesta, pobre en sueño y con un aterrador domingo de trabajo acumulado (que no puede volver a manifestarse de la misma manera).
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Abracemos la vida con ansiedad serena dice De Greiff. Ansiedad serena, transparente, de días lluviosos.

agosto 8, 2007

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Self-collage

junio 17, 2007

Robert Rauscheberg, Brace, 1962

(Para leer oyendo Sigur Rós)

Todo se mueve en cámara lenta. Mis manos rasgan el viento cómo si se tratase de espuma y los surcos que abren mis dedos se vuelven a llenar de aire pesado, casi muerto. El mundo no se muestra convencido de su voluntad de salir de la inanimación. Cada articulación, cada doblegarse de los músculos, cada inflexión de voz y cada letra tarda años en suceder. Por una esquina de la ventana entra un primer rayo de sol. La habitación duerme, el silencio se apropia de las distancias y en tierra firme todo reposa en el mismo sueño profundo y submarino de miles de kilómetros de arrecifes. Yo presiento entre ese mismo sueño la velocidad del primer rayo y siento en mi interior cada milímetro del viaje que se interpone entre la esfera, su estatismo incandescente, y mi pared. Por detrás, de todo, la bruma. El sonido constante, estático del viento. Una nota larga, detenida, sobre la que la vida, en cámara lenta, cada vez más lenta, es, fue y será a través del nunca jamás (metallica).

Wandering. Mundo lento, acuático, dónde mis ojos, “vigías horadantes, fantásticas luciérnagas”, contemplan empañados por las lágrimas el nacimiento del amor, la derrota, la felicidad imprecisa fundamentada en la ignorancia voluntaria, y un millón de datos pequeños, puntas de iceberg, dónde el esplendor que nace a mi alrededor me choca débilmente (spinetta) y se aleja. Como la boca de las ballenas mi vida se abre llenándose de las mareas, convirtiéndome en el receptáculo directo e indirecto de todos los caminos que se entrecruzan por azar, de todas las historias, los paralelismos y las intersecciones, las cartografías humanas, que generan la configuración en apariencia caótica y adireccional de la realidad. Emisiones, radiaciones de universo. Me envuelvo en lo real como por bocanadas de humo, efímeras e ilusorias. Y como una ballena escupo a la marea de vida de mi boca o la marea de vida me escupe de la suya y de nuevo en soledad no tengo más que a las estrellas, mis hermanas, para compartir. Y el silencio, que nunca es completo. Estoy sentado aquí, los granos de arena reposan en la playa y los astros permanecen en el firmamento, todo en el lugar preciso dónde la existencia parece hallar sentido en si misma y dónde lo que es se explica únicamente en tanto es. Y así me muevo, cruzo fronteras, salto en un parpadear del panteísmo al nihilismo, del convencimiento de la unidad al placer del caos, del silencio antiguo al ruido aterrador.

Sólo soy. Solo soy.

Hoy sin embargo, mientras el mundo gira a toda velocidad, yo me muevo en cámara lenta. Lleno de miedo, lleno de amor, confiando en la sabiduría de las estrellas. Parado en medio de la calle mis sentidos tienen su tiempo de exposición al máximo, el mundo pasa y capturo lo que permanece y algunas sombras difusas de todo lo fugaz. Un poco sumergido en el universo, un poco salido de él. La música avanza sin avanzar, las nubes se destruyen y se regeneran cíclicamente y mis ojos se humedecen mientras ilumino con mi linterna una larga carretera de puntos suspensivos.

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(Para leer oyendo Beck)

Retazos sobre el lienzo. Objetos inconexos sobre la superficie de la obra y sobre los muros multicolores del museo, en un diálogo abierto no predispuesto por orientación o criterio alguno. La concreción de orden y sentido se desplaza al criterio del espectador, maravillado ante el espectáculo junk en dónde la relevancia de cada objeto, en una efervescencia vibrante y caótica de símbolos, es asignada por cada individuo de acuerdo a su propia experiencia. Museo-collage. Como en una canción de Beck o en cuadro de Rauschenberg, la procedencia de los objetos que constituyen no sólo la obra sino la exposición, al ser reasignados y transplantados de su contexto original, adquieren cargas semánticas nuevas y se abren a miles de posibilidades. Una obra para Ondas Martenot suena al lado de una pequeña caja de canicas. Un cuadro minimalista permanece al lado de los legajadores de Art and language, mientras miles de manuscritos son hojeados e intervenidos por visitantes curiosos. A lo lejos hay múltiples videos en pantallas a todo color. El museo no es blanco y no puede serlo. El arte, tan vibrante como es, debería estar alejado de la asepsia clínica que sugieren las paredes de dicho color.

Y es que es posible pensar que el arte no es una subdisciplina de la historia y que los objetos artísticos no deben ser expuestos como quien expone reliquias en un museo de historia antigua. Es posible temer que, una vez las obras se vuelven “documentos históricos”, parte de su vida y de su voz irremediablemente se consume. Es posible pensar que el interior de la composición no determine únicamente el contorno de la obra, como en los cuadros de Frank Stella, sino todo su entorno, en un ambiente que haga justicia al statement que pronuncian.

(Esto lo digo aunque en la vida real me encante la asepsia blanca de los museos y su orden, aunque no tanto la distancia que me separa de las obras. Y que hay millónes de obras hechas para museos blancos y milimétricamente organizados. Y que esté contento de haber quedado de ir al Mambo con lucía en estos días.) (En jstor no hay nada interesante sobre el museo sin muros de Malraux, debo buscar más cosas en la biblioteca).

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Museo-collage (edición virtual):

– “In 2002, their (Sigur Rós) highly anticipated follow-up album ( ) was released. Upon release all tracks on the album were untitled, though the band later published song names on their website. Famously all of the lyrics on ( ) are sung in vonlenska (“Hopelandic”), nonsensical vocalisations which resemble the sound of the Icelandic language. It has also been said that the listener is supposed to interpret their own meanings of the lyrics which can then be written in the blank pages in the album booklet. (Wiki.)”

 

Fungus Chantapufae (de una página de junkies)

All that is, was and will be
Universe much too big to see

Time and space never ending
Disturbing thoughts, questions pending
Limitations of human understanding
Too quick to criticize
Obligation to survive
We hunger to be alive

All that is, ever
Ever was
Will be ever
Twisting
Turning
Through the never

In the dark, see past our eyes
Pursuit of trhuth no matter where it lies

Gazing up to the breeze of the heavens
On a quest, meaning, reason
Came to be, how it begun
All alone in the family of the sun
Curiosity teasing everyone
On our home, third stone from the sun

All that is, ever
Ever was
Will be ever
Twisting
Turning
Through the never

(Metallica)

– L’Étranger, Camus.

Robert Rauschenberg, Estate, 1963

– The Anti-aesthetics (Hal Foster): Sculpture on the expanded field (Rosalind Krauss) y On the Museum Ruins (Douglas Crimp)

– La Aparecida, Jorge Drexler. Sigur Rós, Café Tacuba, Radiohead, Beck, Steve Reich, Bob Dylan.

– Nebulosa ojo de cerradura.

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Se avecina una crisis familiar muy compleja. Debo hacer todo lo posible por ayudar al máximo. El dolor de mi papá y mi hermano me paraliza a mi. No sé como decirles que los amo, que los quiero ayudar. Me cuesta trabajo hacer algo al respecto pero debo hacerlo, juro que debo hacerlo y tarde o temprano lo haré.

He estado cantando y tocando y me siento, talvez infundadamente, hábil musicalmente. He sacado varias canciones (La aparecida de Drexler que me fascina, Los Languis de Soda, y otras por ahí). Amo Ego. Amo a Juan Pablo, es más que un hermano para mi. Alguna vez escuchaba hablar a Roger Daltrey sobre la conexión espiritual que hay con alguien cuando en una banda las cosas funcionan y no puedo dejar de pensar que así es, que es una experiencia impresionante, transformadora, que es un pilar de mi vida, de la mitad de mis pensamientos diarios, de muchísimas cosas buenas me pasan hoy.

He andado mucho con Adelaida y la adoro. Me hace falta el tinto con Villegas. Me he sentido solo, me hace falta dar cariño y recibir cariño, y la estabilidad de una relación. Me hace falta enamorarme brutalmente de alguien y dejar de estar tan metido en mí. El Jueves me embriagué en Rikotto y ayer en Escobar, tras haber llenado una hoja a punta de barrabasadas inconexas con Ade y Juan Pablo y de haber observado una reyerta un poco chocante en un transmilenio a las 11 de la noche con múltiples groserias y acusaciones de robo. La rumba estuvo muy bien, hubo mucho martini y cerveza y abrazos y besos hetero y homosexuales entre una y varias personas. Me encantan ese tipo de ambientes de relajación liberación y desprendimiento total. Compartí muchísimo con Adelaida, Juan Pablo, mi hermano (a quien adoro) y Manchas y eso me encanta. He tenido mucho miedo de estar sin gente a mi alrededor. Cuando me quedo solo inmediatamente me deprimo, muy profundamente, y me siento al borde de estar realmente mal, como antes. No quiero que eso suceda, necesito aprender a estar solo pero entretenido y tranquilo.
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Brot, cerca de las 7, miércoles.

Tras un día de larga erradumbre estoy por fin rodeado de aromas, colores cálidos, sonidos sugerentes y calor humano. La mesa que sostiene este cuaderno es anaranjada, brillante y las páginas que ven aparecer a estas letras son amarillas, casi ocres. Viene un chocolate en camino y me sumerjo una vez más entre el rumor de la gente. Tengo un pan de chocolate al lado, el aroma de la espuma al otro y puedo asegurar que es el momento más feliz del día, hasta ahora.

Acabé de leer el extranjero en la fila del banco, que ayer duré leyendo hasta las tres de la mañana en mi cuarto ((su nueva decoración se presta más que bien para leer hasta altas horas) mientras, horrible, deseaba poder fumarme un cigarrillo) y luego me encaminé a la Javeriana a reclamar un papel.

Aproveché para sacarle copia al libro de Tula, intenté infructuosamente sacar El último hombre de Blanchot y Mil mesetas de D. de la biblioteca de la universidad y me fui triste, con las manos vacías de libros nuevos, hasta Usaquen a devolverle el libro a T. En el trayecto de ida a la Javeriana acabé de leer On the Museum’s ruins” de Douglas Crimp en dónde esta cita:

“Foucault’s Project involves the replacement of those unities of humanist historical thought such as tradition, influence, development, evolution, source and origin with concepts like discontinuity, ruptures, threshold, limit and transformation”

(de aquí en adelante lo escribo hoy) me acordó de varias discusiones con &. en las que quería pero no podía argumentarle porque yo no era un reaccionario ni me gustaba la destrucción por la destrucción y en fin.. uno nunca tiene las palabras cuando las necesita.

Han llegado a mi muchos recuerdos no agradables. Los odio, pero siguen vivos, presentes, despiertos. Si alguna vez concluimos que hay dos personas habitando en mi, es porque realmente las hay. Hay un hombre resentido, cruel, vicioso y profundamente malintencionado en mi interior, alimentándose continuamente y con todas sus memorias frescas. Lo desprecio, pero es parte de mí.

El post empezó hace muchas horas. Son ya las cuatro de la mañana.

Serial project No. 1 (Sol Lewitt)

Serial Project 7 (Sol Lewitt)

(Lúnes)

…Beck and Lidell and Björk and so many beats, in many colors, like little freshly painted card-boards rearranged in apparently (just apparently) random shapes, featuring “every relevant combination” in this beautiful Sol Lewitt’s fashion…

No he dejado de tener sueños extraños desde ayer. (Por la mañana estuve en clase de historia, entregué el trabajo y regresé muy campante tras un breve paseo por alcalá (sin deprimirme por tener que venirme solo a la casa sin haber visto a ningún amigo por la mañana) a estudiar. Cual no sería mi rabia cuando al poco tiempo de estar acá se fué la luz. No media, una o dos horas. Desde la una de la tarde hasta pasadas las 6. Durante este lapso estuve leyendo varias cosas, me enamoré un poco más de Sol Lewitt y, naturalmente, dormí mientras la casa lentamente se iba haciendo penumbra.) Soñé que estaba ensayando con Andrés Correa -con el cuerpo de Camilo Ordoñez- y con la figura completamente difusa de alguien más. Intentabamos cantar orillas diferentes pero yo tenía que hacer un esfuerzo sobrehumano para cantarla, no entendía nada ni afinaba nada y además parecía estar como drogado porque no veía ni tenía dirección ni sentido de orientación (Estaba tocando con la miniguitarrita que el bajista con el que solo tuvimos un ensayo, Jorge Villamarín se llama, tenía en la casa. -Pienso todo el tiempo en esa guitarrita-). Finalmente me tenía que tumbar en el suelo e intentar agarrarme de algo para sentir la realidad. Después, una vez más, iba caminando por la séptima alfrente del chicó y descubría que mi amigo Juan Pablo Bermudez andaba con una nueva novia que era bastante friki. Mientras caminabamos, unas escaleras realmente empinadas se empezaban a hacer más y más estrechas hasta que una vez más, sintiendome drogado, resbalaba por ellas. Luego otravez esa maldita sensación de intentar despertarse pero no poder, y seguir en ese maldito limbo, inmóvil, completamente desesperado. Es de las sensaciones mas horrorosas que haya sentido, y me ocurre con demasiada frecuencia.

“En la primavera de 1968 (Lawrence) Weiner instaló en la periferia del recinto universitario del Windham College, en Vermont, un trabajo escultórico (…). La obra titulada SERIES OF STAKES IN THE GROUND AT REGULAR INTERVALS TO FORM A RECTANGLE – TWINE STRUNG FROM STAKE TO STAKE TO DEMARK A GRID – A RECTANGLE REMOVED FROM THIS RECTANGLE, ocupaba la mayor parte de una superficie de césped y sufrió graves desperfectos a manos de algunos estudiantes al poco tiempo de inaugurarse la exposición. Afectado en un primer momento por este hecho, Weiner no tardó en comprobar que, aunque dañada en la materia, su obra seguía estando en lo fundamental intacta en razón de su concreción lingüistica, pues podía repetirse en cualquier momento en circunstancia distintas de acuerdo con las indicaciones oralmente formuladas.” (Tomado de Arte Conceptual, Daniel Marzona). (Leí esto durante el apagón, antes de dormir. Luego regresó la luz, me senté a trabajar en composición y la luz se volvió a ir. Tras un ataque de nervios en el que grité y perdí vergonzosamente el control, me llené de tristeza al perder todo un día invaluable de trabajo entre la maldita oscuridad. (Es impresionante todo lo que uno depende de la electricidad, realmente es impresionante). Al recordar la cita de arriba, sin embargo, me tranquilicé muchísimo. La obra que estoy haciendo no es en lo absoluto diferente del croché. Mientras se sepa con claridad cual es el patrón, nada va a variar. Prefiero depender de sistemas estrictos que de la “inspiración del artista” y el pésimo sistema de energía de la colina campestre me dió un poco la razón. Me gusta pensar que se puede componer en la cabeza, sin siquiera imaginar los sonidos. Me gusta pensar que la belleza del pensamiento y de las reflexiónes es igual de conmovedora y profunda que la belleza de los sentimientos. Me gusta también pensar, como pensaba un día llegando a la casa de Jules, que se debe poder hacer música en la que las ideas artículen como los silencios, las notas y las palabras, en exactamente el mismo plano. Me gustan los sistemas y los moldes: En clase de síntesis, el jueves, explicaron los sistemas derivados del teorema de Fourier y de ahí los procesos de resíntesis y las aplicaciones de estos. Básicamente se hacen muestreos de sonidos (através de ventanas de que se diferencian y se superponen por milisegundos) para generar espectros, imágenes. Éstas imágenes se utilizan como moldes y en combinación con otras o a partir de variaciones de estas mismas permiten crear nuevos sonidos. Se trata pués de la resíntesis de sonido e imágen indivisiblemente unidos en retículas generadoras. absolutamente excitante -Debo buscar la canción de Aphex Twin que utiliza este proceso utilizando como imágen la cara del tipo-).

(Martes, Miercoles, Jueves, Viernes… masa informe de días)

“Se podrían multiplicar indefinidamente esos ejemplos; cada flor tiene su idea, su sistema, su experiencia adquirida, de la que se aprovecha. Examinando de cerca sus pequeñas invenciones, sus procedimientos diversos, se recuerdan estas interesantísimas exposiciones de máquinas en que el genio mecánico del hombre revela todos los recursos. Pero nuestro genio mecánico data de ayer, mientras que la mecánica florar funciona desde hace millares de años. Cuando la flor hizo su aparición en la tierra, no había en torno de ella ningún modelo que poder imitar; tuvo que inventarlo todo. En la época de la clava, del ardo, de la maza de armas, en los días relativamente recientes en que imaginamos el torno de hilar, la polea, el cabrestante, el ariete; en el tiempo -como quien dice el año pasado- en que nuestras obras maestras eran la catapulta, el reloj y el telar, la salvia había construido los espigones giratorios y los contrapesos de su báscula de presición y la pedicularia sus ampollas obturadas como para una experiencia científica, los disparos sucesivos de sus resortes y la combinación de sus planos inclinados. ¿Quien sospechaba, hace menos de cien años, las propiedades de la hélice que el arce y el tilo utilizaban desde el nacimiento de los árboles? ¿Cuándo llegaremos a construir un paracaídas o un aviador tan rápido, tan ligero, tan sutíl y tan seguro como el del amargón? ¿Cuando encontraremos el secreto de cortar en un tejido tan frágil como la seda de los pétalos un resorte tan poderoso como el que lanza al especio el dorado polen del esparto? ¿Y la momórdiga o pistola de damas (…)? ¿Quien nos dirá el misterio de su fuerza milagrosa?

(Maurice Maeterlinck, La inteligencia de las flores, leído en un bus B1 de transmilenio el viernes a las 12 del día, tras un aguacero impresionante que cayó encima mío sin ninguna piedad y que me tenía tiritando. (Las gotas de lluvia y las lagrimas confluyendo tras la lectura).)

Las ideas fueron puestas en las flóres como el blanco y el negro en ti. Como el vapor de la mañana frente a un puerto vacío. Como signos de puntuación que expresan toda una orilla suspensiva, un horizonte de lluvia, un dolor que no conoce final. Dragónes, flores, y todo tu silencio. Acercate a mi, deja las ventanas abiertas, acógeme en tu madrugada y deja que todas las escencias cuiden tu cuerpo, dibujen una espiral entre tus hombros, te llenen de galaxias y conjuguen en el silencio la más bella de las oraciónes. La belleza es en ti.

I can’t help falling in love with you. (El miercoles me dormí llorando. Recibí secretos. Por la madrugada me dibujé protegiendola, mientras dormía).

(El maestro, Juan Gabriel Osuna, me preguntó por mi trabajo. Me propuso incluir unas variaciones al estilo de unos collages de Warhol que aún no encuentro. Se acerca la semana más compleja academicamente)

(Sábado en la mañana)

Con una leve resaca, que afortunadamente ya amainó casi por completo, me encuentro en pijama escuchando beck y earth intruders en loop. No puedo dejar de moverme frenéticamente, de imitar el “move through the room like ambulance drivers” y no puedo dejar de sentir que estoy a punto de explotar en una enorme bola de furia y lava. “Hay en mí tanto veneno que puedo estallar“, dice una canción que escribí hace como 3 años y que me gusta mucho. Anoche estuve en Magnolia y me encantó la decoración del lugar y el cuarto con la cama. Los asientos, cuadrados y blancos, me dieron sosiego. Al lado del bafle, conos de lluvia al decir de Spinetta, recordé “Parlante”, que es una canción mágica del flaco. La música no es ni remotamente similar en calidad a la de escobar, pero se puede agitar la cabeza. Era el cumple de camilo ordoñez y estuvimos una vez más con jules, él, lucía y una amiga de ellos que no recuerdo como se llama. Hablamos por horas de horas con lucía sobre cuadrados, manos, beats, geometrías y todas aquellas cosas que son tan importantes tanto para mi como para ella, todas esas mitologías personales que muy pocas veces en la vida pueden ser transferibles, expresadas, y que aún así son el aire para respirar y retratan como absolutamente nada lo que uno es. Nuestras mitologías se rozan, se reflejan, son adversas y a la vez hermanas. Son absolutamente abstractas pero creo que no hay nadie en el mundo con quien las pueda compartir de una forma tan clara como con ella. Son conversaciónes apasionantes.

Me muevo en la gran bruma de fondo de la que escribía Paul Eluard en uno de los más hermosos poemas de amor que he leído jamás. La exhuberancia de la ciudad no llena el abismo. Ni la fiesta. La belleza de los libros, la voluptuosidad del pensamiento, la verdad eterna de un solo sonido tampoco, aunquen se convierten estos últimos en paliativos, en maneras de llenar de belleza pura mi vida. Esta mañana toqué el E de la guitarra al aire y lo dejé sonando. Se me erizó la piel. Escuché un fragmento de Morton Feldman que me pasó Juan Pablo, la introducción de Wanderlust del nuevo disco de Björk, y ahora el sonido del viento. Todo es lo mismo. Contracciónes, respiraciones, nubes sonoras que se desplazan a su propia velocidad. El sonido es un gran organismo con vida propia, al que hay que intervenir lo menos posible, a veces. La labor del compositor es tomar un puñado de arena en las manos y lanzarlo al viento, en todos los casos regando la arena sobre la misma arena.

No puedo parar de escuchar a Beck. Sus canciones son obras de Robert Rauschenberg hechas sonido. Parecen a punto de estallar, suenan como si las coordenadas del sonido en que se desarrollan se quedaran cortas, forzanso a una sinestésis, a una eventual erupción de colores y dibujos en todas direcciónes. Coming to you 1000 beats per minute. Las canciones repiten estribillos ridiculos, se burlan de si mismas y de absolutamente todo a cada instante. Su concepto es anarquista, ecléctico, agresivo y profundamente artístico. Sus letras son la voz del pensamiento, son asociaciones libres, son a veces absolutamente azarosas y atacan directo a una conciencia y a un imaginario con el que me siento completamente identificado. Su música anti-melódica expresa velocidad y una militancia maravillosa, ejemplar, de la incoherencia. Su obra no construye sentido, no es un medio para decir o expresar sentimientos triviales. Su obra en si misma es un manifiesto de diversidad, es un receptáculo de influencias vibrantes, burbujeantes, absolutamente seductoras. Su forma de vestir es brutal. Envidio su voz y su forma de recitar y daría lo que fuera por ¿cantar? de esa manera. Podría durar tres horas diciendo cosas.

(Gramercy Park Hotel es una canción geométrica y maravillosa).

Peter Parker

mayo 7, 2007

El viernes por la mañana estuve en la universidad, presenté una primera parte de mi obra de composición y el profesor me explicó varios métodos de desarrolo interesantes. Tengo que sentarme a trabajar sin descanso porque el tiempo ya se está acabando. Aunque ese es el tipo de promesas que uno siempre se hace y no puede cumplir en general, creo que evitaría una tragedia y me produciría muchísima tranquilidad concentrarme en lo académico completamente. Alguna vez Eduardo dijo que en momentos complicados no había mejor refugio que estudiar como un cabrón y la verdad quiero hacerle caso (Ayer pensé en Edi andando por Praga y me sentí profundamente feliz por él. Me está haciendo muchísima falta su sinceridad, su incondicionalidad, la forma en que se le sale ser tolerante y bueno conmigo)). A los compañeros de clase les gustó muchísimo lo que hice y eso me animó porque, aunque solo elegí el proceso y las sonoridades, la coherencia de los resultados -rítmica, motívica, melódicamente-(esa suerte de sonido opaco y profundo) no es propiamente un mérito mío y me ha sorprendido a mi tanto como a ellos. Dejar ser a los sonidos decía Cage, darles un impulso pero no intervenirlos, tan solo contemplarlos en su magnifica perfección. ((El sonido sigue siendo un milagro, insisto, y una sola nota es un evento suficientemente complejo y fascinante)). (((Mientras escribía esto Juliana me mostró GROTRIAN pianos y fue más que perfecto (porque empezaron a sonar tonos puros mientras escribía sobre ellos… weird). Alguna vez le hablaba a Juan Pablo sobre componer asignandole a figuras geométricas sonidos, como en una especie de tetris que por su propio movimiento generáse una gran imágen sonora, una construcción (pensando en eso escribí “La casa”). En esta página encontré una bellísima variacion de la misma idea (creo), aunque el programa pierde sincronía rapidamente))).

Por la tarde dormí en mi casa. Odio dormir de día porque de inmediato me siento triste, desconfigurado, y despertar al anochecer me hace sentir como un vagabundo. Es la imágen perfecta de la depresión, no querer hacer nada, tumbarse a domir, que es casi como morir porque se desaparece del mundo completamente, se regresa a la heteronomía total, a estar a la deriva del sueño, a dejar de ser por algunos momentos (Siempre me ha dado miedo quedarme dormido. Cuando estoy cayendo en el sueño me despierto agitado, pensando que es injustificable abandonarse a uno mismo de esa manera). Así me he sentido, talvez deprimido, lleno de una rabia injustificada y paranóica frente a todo cuando me dicen y hacen los demás. Odio los conflictos, odio inflingir dolor o humillación a otro ser humano, y odio sobre todo a mi super yo, ese ser terrible dueño de la verdad en el que me convierto cada vez que peleo con alguien. Detesto a esa persona, creo que es la faceta que más detesto de mi mismo y soy muy proclive a caer en ella. (Viendo Spiderman3, una película entretenida pero completamente olvidable, me vi a mi mismo caminando como Toby Mcguire con la araña galactica pegada en el pecho, absolutamente confiado, seguro de mi mismo, y por ello envilecido, egoista, terriblemente vanidoso).

Por la noche vi los Simpsons (por millónesima vez el capítulo en que bart consigue un “hermano mayor” -que es grandioso-, el de cuando Marge quiere entrar a un Club -que además de ser buenísimo me hizo llorar un poquito- y uno nuevo, no tan bueno pero suficientemente bueno para ser de los nuevos, sobre un autosecuestro de Bart-). Mi hermano me invitó a Cine (spiderman3), y su compañía fue como siempre que cálida y agradable (recuerdo a mi papá anonadado diciendonos que como podiamos ver esa basura, que como ibamos a botar la plata de esa manera. Recuerdo también que en el parqueadero mientras me pasaba al puesto de adelante mi hermano aceleró, y volteó rapidisimo, haciendome caer estrepitosa y graciosamente sobre la guantera (todo esto de forma premeditada y calculada por él). Hace rato no lo veía reirse tanto (me acuerdo en este momendo de cuando me caí antes de exponer sobre la pasión según San Mateo en historia, frente a todo el salón (aún tengo la cicatriz en la rodilla), siendo esta la continuación de otra caida en el mismo salón 5 días atrás, cuando entrando tarde a clase me resbalé e hice el ridículo (no me molesta que se rian de mi por estas cosas, bueno, no siempre). (Soy un carro mal manejado)). Últimamente he entrado a revizar posts viejos del blog de mi hermano y hay uno en particular (en el que describe como lucía toma una fotografía) que me parece hermoso y expresa la sensibilidad maravillosa de este sujeto. Miguel, al igual que lucía, (y pienso aquí también en turo) es una persona enormemente bondadosa, lo hace feliz dar, preocuparse por los otros, y supongo que por eso me invitó a distraerme un poco pues me ha visto triste estos días. Espero vivir cerca de mi hermano toda la vida, para poderlo invitar yo también en cuanto pueda hacerlo. (Comí una bolsa gigante de palomitas de maiz, unos nachos con queso (muy poco queso para tantos nachos) y una coca-cola. “Comiendo como degenerado mientras veía Spiderman” o “de como ser completamente un gringo durante un par de horas”).

Ayer ensayé por la mañana con Laura, aunque no me gustó del todo como sonó. Me da un poco de miedo no estar a la altura de lo que la banda necesita, y en este momento me es un poco dificil revertir esa situación. Tras esto estuve en la casa haciendo nada y esperando que fueran las 6 para que juan pablo viniera a ensayar. Se fue la luz y finalmente decidí irme a la casa de él, dónde estuvimos dándole hasta las 10 de la noche, haciendo arreglos y tocando. Juan Pablo me va a dictar clases de ténica vocal y eso me parece maravilloso. Tras esto, frente al teclado y al piano hemos destapado un par de botellas de vino y un poco mas ebrios hemos decidido dar mate a una botella de Mezcal que Juan Pablo tenía como recuerdo del d.f. Estuvimos hasta las cuatro de la mañana sentados frente al piano, escuchando musica, bebiendo, y eventualmente tocando un poco. La pasé increiblemente bien junto a juanpis, ese ser humano es ya un hermano (Nota mental: Aquello de beber si necesidad de ir a un roto o de bailar o de estar en una algarabia es muy bueno. One on one se bebe mejor). Me quedé a dormir allá y a eso de las 11, con la nefasta noticia de que el pc de juan pablo dónde estaban todas sus cosas (entre ellas nuestas maquetas de Ego) se había dañado, decidí venirme a la casa.

Tras escribir el inicio de este post fuí a dónde Dani Villegas, con quien vimos una atardecer maravilloso en la sala de su casa e hicimos (bueno en realidad él hizo y yo presencié) el análsis de la sinfonía No.4 en Em de Brahms (cuyo trabajo de orquestación me noqueó desde el inicio). Escuchamos algo de jazz también, una canción maravillosa de The Cure que tengo que volver a escuchar (creo que se llama lost o algo así), y una obra para percusión de Cage titulada “She’s asleep” que me encantó. Luego de esto fuimos a comer, me acompañó al transmilenio y me contó la historia de amor de sus papás.

Estuve a punto de colapsar y llorar dónde daniel. Necesito a J. Su ausencia se hace más real cada día y la vida progresivamente pierde brillo, yéndose con la lentitud del tiempo mis ganas de crear y de vivir expectante del futuro. (La tautología con la que Duchamp “definió” el arte es también aplicable a la vida. Se vive únicamente para vivir, y esto por alguna razón sirve de consuelo, si lo pienso bien).

En el transmilenio de camino hacia dónde Dani y de regreso a mi casa estuve leyendo el libro de Taschen sobre arte conceptual que mi mamá me regaló. Estoy absolutamente maravillado con muchísimas de las obras expuestas, pero particularmente me encantan las que abordan sistemas seriales y clasificaciónes rigurosas de procesos mentales, de imágenes, de palabras y hasta de ensayos (El ya mencionado trabajo de Kawara, las fotografías de Bernd y Hilla Becher, el Index 001 de Art & Language o los fotogramas de Jan Dibbets). Me gusta, talvez por mi afición actual al minimalismo, la manera en la que abordan ideas organizables explotando hastas las últimas consencuencias los sistemas que diseñan. Caminando por la 13, enfrente del nuevo éxito cerca de dónde daniel, observaba las lozas en el suelo, cuadradas e idénticas, de un color uniforme de gris cemento, y no podía parar de pensar en maneras de intervenirlas, sistematizar y secuenciar figuras en ellas y diseñar patrónes generadores bajo una lógica precisa (podría tratarse de  colores, imágenes o letras). Creo que el minimalismo produce en mi una extraña reconcilación con las matemáticas, con la geometría, con los sistemas perfectamente mesurables que actúan bajo una lógica consistente. Crear arte bajo estos parámetros es expresar una suerte de belleza natural, superior a los caprichos del gusto, regida por una sistemas universales, eternos, que emulan un impulso generador primario en dónde los elementos que constituyen las obras son libres de transitar por el laberinto que uno les traza. El “gusto” está en los surcos que uno diseña, más los resultados se ignoran y, como decía arriba, sorprenden y estimulan en la misma médida en que sorprenden y estimulan a cualquier otra persona. Se trata de poner semillas, de que las obras germinen mediante estos procesos por si mismas, cual si fuesen plantas. Y aún cuando es una lógica eterna y antigua, su uso en la creación artística y la aplicación de sus parametros más fundamentales (es decir su forma de empleo más radical), es en alguna medida reciente.

(Soñé estando en un concierto de Spinetta en tributo a su carrera en buenos aires. Se trataba de un gran evento, un evento histórico. Tocaba junto a björk, que se transformó luego en mi compañera del Gothe Sol S, con quien he soñado insistentemente en estos días. El concierto, que iba a ser transmitido por televisión nacional, iba a estar diseñado de tal manera que tanto Björk como Spinetta tuviesen cada su propio escenario: Un gran cuarto blanco y perfectamente cuboidal (cuboidal?) sin pared exterior, con pequeñas hendiduras cuadradas y negras en las paredes laterales que servían como retornos. El cuarto de Spinetta, contiguo al de Björk, no tenía estos retornos y en algún momento del sueño Luis Alberto le hacía el reclamo a la cantante islandesa, quien respondía en perfecto español. El concierto se desarrollaba en la Universidad de buenos aires, que en realidad era una escuela de Arte al estilo de la ASAB. Funcionaba en una casa colonial antigua y absolutamente enorme, con muchos pisos superiores e inferiores al nivel del suelo y millónes de cuartos y salidas. En algún punto del sueño iba a uno de los sotanos -que ahora que lo pienso es idéntico al piso superior de Socorro-, dónde unos chicos Emo tomaban Coca-Cola y hablaban de trivialidades. Como siempre, desperté antes de que el concierto empezara, con rabia).

Ahora mismo suena Atoms for peace de Thom Yorke y entro en un trance maravilloso al constatar miles de intuciones en esta bellísima melodía y en esta simple pero certera secuencia. Aún hay mezcal en mi cerebro, debo estudiar muchísimo, y por lo pronto, descansar un poco.

Un momento relevante, feliz, fue tocar Orillas Diferentes con Juan Pablo hoy. Desde siempre, casi desde el primer momento en que nos reunimos a tocar juntos en la pascua del año 2004, si no estoy mal, he sentido una conexión musical con él ampliamente superior a cualquiera que haya sentido con cualquier otra persona alguna vez. Supongo que no se trata únicamente de habilidades o gustos musicales que se complementan (aunque si lo es en parte, haciendo la salvedad de que Juan Pablo tiene muchísimo más oído que yo y es mejor en su instrumento): Se trata también de una cierta “química” producto de una manera similar de trabajar, de desarrollar las cosas, de aportarnos mutuamente ideas que crecen velozmente, sin obstáculos, hacia productos musicales que en mayor o menor medida nos satisfacen a ambos. Juan Pablo es, además, infinitamente paciente conmigo, no se molesta cuando desafino o cuando olvido acordes, se ríe de mis idioteces, y parece sentir aprecio por mi música y mi ser musical, lo cual es mucho más de lo que merezco y me hace profundamente feliz.

La introducción de Orillas Diferentes que planeamos, ambientada por la secuencia que hicimos de entrañas y latidos de corazones (aludiendo de forma simplista pero bonita a la “visceralidad” de la canción) es una especie de “contrapunto” de dos motivos musicales interdependientes que se repiten generando un acorde un tanto ambiguo. Cuando lo tocamos se me eriza la piel, en parte porque me proyecta inmediatamente una imagen sonora a lo “early” Soda Stereo que tanto me enloquece por estos días, y en parte porque es la antesala a una canción que se, desde el inicio, va a fluir con toda naturalidad y nos va a permitir a ambos decir algo, crear un sonido con el que estamos de acuerdo y que nos gusta cada vez más. (Recuerdo aquí la cita de Cortázar en la cual dice que un buen cuento, como en el boxeo, debe ganar por Knock Out. Creo que es una forma adecuada de describir lo que siendo cuando concluye la canción que de la que hablo). Disfruto cantar con Juan Pablo, cuando nuestras voces se entremezclan, cuando alguno de los dos cierra los ojos y el otro asiente y se conecta al ver que hay algo siendo dicho, que hay algo que nos afecta, que hay algo común por lo cual vale la pena hacer música. Con Juan Pablo aún siento que hago música por el simple gusto de hacerla, como en el colegio. De paso, escuchamos cosas, nos reímos, hablamos de todo tipo de asuntos. Siento muchísima seguridad tocando con él, quizás porque somos realmente amigos. (*)

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(Bach fue un hub, un receptor de los vibrantes estilos nacionales regados por toda europa, me atrevería a decir que cumplió el mismo rol de Dufay o Lassus algunos siglos atrás. Fue sedentario y absolutamente cosmopolita a la vez. Fue intelectual pero profundamente diáfano en el sentido de su fidelidad a la estética protestante. (Paréntesis: Si una obra debe “valerse por si misma sin necesidad de ningún referente”, está mal que Bach haya considerado nombrar algunos de sus contrapunti del Arte de la fuga con el procedimiento de desarrollo temático empleado, a manera de guía o señal para el oyente? Es posible “entender” alguna de sus obras mas intelectuales sin alguna “ayuda” para la audición que haga patente los procesos de desarrollo empleados? Está la obra incompleta o fundamentalmente mal planteada a causa de esto? Yo opino que no, y aquella suposición de que las cosas deben“valerse por si mismas sin guías o referentes” me resulta restrictiva e inadecuada en la mayoría de los casos).)

* El set de hoy consistió, primero, de “La ciudad”, nombre tentativo que Juan Pablo da a una muy bonita canción que escribió él y arreglamos esta tarde entre ámbos con una secuencia que diseñamos a base de ruidos de rasgueos de la guitarra sin armonía, con efectos de delay, distorsión, e intervenciónes de otros objetos (es impresionante lo contundente y lo interesante que es diseñar buenos beats y buenas secuencias. Eso expresa una verdad sobre la música y el ritmo frente a la cual muchísima gente está despertando). Tocamos también del viento y el sol, una canción que le escribí a Juliana y en la que explotamos al final en una sección de Noise puro al estilo de lo poco que he oído de Sonic Youth. (*)

(Mi papá llegó eufórico, con algunos tragos y su camiseta del Polo democrático puesta. Dijo que en la marcha de hoy había casi 200.000 personas, que caminó de 9am a 2 de la tarde desde el planetario hasta la plaza de Bolívar, y que en todos sus años de activismo jamás había estado en una marcha tan populosa. Mi papá habla con idealismo, desde el corazón. Sueña aún con una sociedad justa y sensible ante la miseria de los otros. Me pidió que leyera un cuento de Tomás Carrasquilla que leeré mañana temprano y me abrazó muy fuerte. Estaba emocionado de ver como la gente responde y se manifiesta contra un gobierno elitista fundado en slogans imbéciles de amor a la patria, encabezado por un individuo beligerante, demagógo, irresponsable con sus palabras y repugnantemente mal rodeado. Al parecer se encontró con muchos de sus amigos de vieja data, quienes lo pusieron a beber. Estaba contento de haberlos visto (“debiste haberme acompañado para que veas como quieren a tu papá”, me decía). Al llegar a la casa le regaló unas flores recién arrancadas a mi mamá, quien se emocionó y lo besó. Toda una escena para aguar los ojos.)

Leí un fragmento de la inteligencia de las flores, que me prestó Lucía, y me conmovió mucho. He pensado bastante en el tipo de persona en la que me estoy convirtiendo, bastante mas prevenida frente a las actitudes de los demás, más a la defensiva, definitivamente más “rayada”. No me gusta ser así, pero cada vez que lo escondo o intento ocultarlo termina explotando o degradando la relación que tengo con algunos de mis amigos. Detesto que esto ocurra, detesto los conflictos, siento que me envilecen muchísimo, pero no soy inmune a ellos.

(Ayer estuve en clase de historia por la mañana. Hablaron de Bach toda la clase y finalmente comprendí bien de que se trata el Arte de la fuga. Escuchamos un par fugas para cuerdas con procedimientos de aumentación, disminución e inversión muy brutales. La profesora, que no es realmente atractiva, tenía una camiseta blanca que la hacía ver sexy (con el pelo suelto y vista desde ciertos ángulos debe ser realmente bonita). Tras esto fuimos a ensayar a la casa de Yoshi. Estuvimos Ruidomadre, Felipe -el hermano de Lucía- y Jules, metidos en el estudio conmigo frente al pc editando algunas secuencias de la banda, y luego por la noche nos tomamos unas cervezas en la sala, escuchamos música y al menos yo la pasé bastante bien, salvo por un par de impresiones tontas a las que no quiero hacerles caso.)

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* Luego tocamos Orillas Diferentes, que también le escribí a Juliana aunque es decididamente menos romántica que la otra, y finalmente La belleza y el dolor, de Juan Pablo, cuya frase inicial me estremece todo el tiempo (“Y hay algo de trágico en una gota de agua”). Al final del ensayo vimos un par de videos divertidos en Youtube (unos tipos con gorro de conejo y cara de retrasados mentales bailando), le mostré la canción de Juan Gabriel que llevo cantando todo el día (como siempre comprendió porque diablos me puede llegar a gustar algo así), escuchamos un par de cosas de Cafe Tacvba increíbles y también Daniel Cowman y Pavlov’s Daugther de Regina Spektor (frente a las cuales, al menos yo, volví a quedar sin palabras). También hubo algo de Muse y Cantata de puentes amarillos de Spinetta, que cerró la sesión (Se me olvidaba, escuchamos también a John Tavener, de quien tengo un cd en mi maleta en este momento lleno de música extrañísima y maravillosa -y un bolero muy bonito cuyo nombre no recuerdo-).

Hoy mi mamá sugirió la posibilidad de que mi papá y juanita se regresaran al apartamento del centro y mi hermano y yo nos fueramos a vivir juntos a otro sitio. Duré todo el día pensando escenarios posibles para esto. Me daría miedo dejar de vivir con mis papás.

(De este video salto a Pájaro de Andrés Correa, y de Pájaro salto a la primera vez que escuché Utópico de Cancer completo, en mi cuarto, y lloré desde adentro como hacia mucho no lo hacía, maravillado ante la genuina tristeza, el sentimiento de derrota, ante la crudeza infinitamente dolorsa de esa musica. -Y recuerdo a Andrés Correa, a quien quiero y admiro tanto y con quien hace mucho no hablo-).

Driving de Everything But the Girl desprende de sus acordes, como una animación cuadro a cuadro en la que las figuras se transforman lentamente y sin sutileza (estoy pensando en el bellísimo video de Save me de Queen), ese fluido visual, mental y sensible del que está hecha la memoria y la nostalgia. Es ese mismo fluido que genera el Reverb -imágenes sonoras en repeticion, ecos imperceptibles- que retumban en la conciencia por partida doble pues parecen desvanecerse, perderse, hablarnos desde el final de un laberinto. El Reverb conmueve el alma porque sugiere que las voces nos hablan desde lejos, ya no en terminos de distancia sino en terminos de tiempo. La memoria tiene, también, una envolvente de Reverb que genera emociones similares. Espacio y tiempo: la música mezcla y difumina todas las coordenadas, y talvez eso y solo eso la hace tan profundamente conmovedora.

Escucho Driving. Hoy trabajé un rato, no mucho en realidad, sobre mi pieza de composición, basada en la lectura del fascinante Punto y linea sobre el plano de Kandinsky. Mi pieza, curiosamente, también se pregunta y aborda de una forma diferente las nociones de espacio y tiempo y el plano “físico” en el que se desarrollan los eventos sonoros (1. Digo “también” porque arriba había hablado al respecto y 2. Debo recordar escribir algo más detallado con respecto a la pieza en el futuro). Estuve sólo la mayor parte del día, casi quemo la cocina haciendo el almuerzo, y estuve frente a esta misma pantalla durante horas y horas y horas. Y es que me pesa profundamente la ausencia de J. siento un vacío enorme, inabarcable, profundo. Quisiera poder retener el momento más magico de mi vida a su lado, pero siento que me aproximo inexorablemente a degradar mis memorias, a distorsionar mis recuerdos, a contaminar de veneno talvez lo más hermoso que me pasó jamás. Y me odio demasiado por eso, me odio asquerosamente por eso, pero siento que es inevitable. El naufragio se lleva consigo la mayor parte de los recuerdos, y viejos maderos destruidos flotan en la orilla, sin que los podamos reconocer, reconstruir o apreciar. Aún no conozco la magnitud del desastre, talvez porque una parte de mi se fué con en él. Esta cita de Save Me se me revela con una presición escalofriante. Y es que todo se conecta.

The slate will soon be clean
Ill erase the memories
To start again with somebody new
Was it all wasted
All that love? …

abril 29, 2007

Anoche soñé con los botónes de peyote que comían Castaneda y su maestro en Las enseñanzas de don Juan, más solo hasta ahora entiendo que se trataba de ellos. En el sueño un grupo de rastafaris-punk en pro de la legalización de la droga (que cantaban sus canciones activistas en la zona de la circunvalar que desvía hacia la calera, mas o menos a la altura del parque “el chicó” en la séptima) me regalaban semillas (semillas!) de marihuana que venían acompañadas de una extraña baba multicolor. Yo tomaba una de ellas e inmediatamente sentía una fuerte alucinación. Últimamente sueño todo el tiempo con deslindarme del todo de la realidad. Las drogas de mis sueños siempre se ingieren: pepas, space cakes, semillas… Sueño también frecuentemente con episodios de locura en los que, a intervalos regulares y violentos, intercalo ataques de desquiciamiento y randomness con episodios de pura razón en los que siento un pánico criminal, el pánico de estar volviéndome loco. Es, sinceramente, uno de los miedos mas atroces que conozco; se trata de auténticas pesadillas. Intenté un par de veces comunicarselas a Juliana pero fue imposible, estas cosas son completamente intransferibles. No sé que pueda analizar de esto, pero sé que intuyo lo frágil y débil que es la frontera entre una realidad y otra.

Ayer estuve todo el día con Gloria en la feria del libro. Su compañía fue bonita, aunque no dejo de pensar todo el tiempo en cómo hemos cambiado y como de alguna forma ya no somos las personas inocentes que se conocieron hace casi cuatro años. A su lado, recuerdo cuando no era una persona terriblemente autoindulgente, cínica, predecible como lo soy hoy. Dos eventos, además de la grata compañía de la susodicha, llamaron mi atención: Las lozas de la calle que conecta la 26 con la feria de exposiciones, y un bellísimo libro en las exquisitas ediciones de Acantilado que contenía las conferencias sobre estética de Stravinsky en Hardvard, no recuerdo de que año. Este libro, tantas veces comentado por mi actual profesor de composición Juan Gabriel Osuna en alguna clase sobre contrapunto del siglo XVI hace unos dos o tres años (como pasa el tiempo!!!), me acordó también del bonito libro sobre Erik Satie que compró Villegas hace poco en la feria. Me encantaría tener ámbos pero no tengo dinero para ninguno de los dos. (La feria, como evento, no me gusta. Está repleta de gente y stands de administración y autosuperación. Es un gran supermercado, y para alguien sin dinero resulta un poco triste. Ya entiendo porque no iba hace tantos años).

Rikotto, la rockola Punk de la 82, se ha convertido en mi nuevo lugar de peregrinación. Me gusta bastante este sitio, aunque no tiene absolutamente nada de especial. Tras ir a la feria nos tomamos algunas cervezas allí con gloria, hablando sobre todo de asuntos del corazón. Sería bueno ser una chica para poder ser mas útil en estas situaciones, pero cada vez me siento mas predeciblemente masculino.

Por la noche mientras escribía el prólogo a este blog, hablé con mi amigo de infancia Juancho Eslava (quien vive ahora en Buenos Aires), a quien amo tanto y con quien compartí tantos millónes de momentos maravillosos que quisiera mas regularmente desempolvar. De alguna forma él me advirtió de los posibles problemas de una idea como ésta. Sólo se que quiero vivir más, más intensamente, para poder recopilar más, para poder tener más que decirme a mi mismo, para poder crecer muchísimo.

Recuerdo como caminaba alguna vez por la javeriana, y al sentimiento de cansancio de tener que rondar por las mismas escaleras y los mismos corredores que desde hace años recorro, le ganó el sentimiento de saber que aunque el sitio es el mismo, yo he cambio infinitamente. Soy otra persona, y con la lentitud de las plantas he crecido. No importa si las cosas en derredor no se transforman. Uno siempre tiene la posibilidad de hacerlo, se esté dónde se esté.

Esta mañana me acogió escuchando el maravilloso Junk-Pop de Beck, Soñar de Belanova y las percusiones místicas, contemplativas y maravillosamente relajantes del Six Marimbas de Steve Reich. Lo primero que escuché por la mañana, sin embargo, fue “Sexo en la tercera edad” de El Chivi, cortesía de Seb. Definitivamente fue bueno despertarme con una sonrisa.