Corsair.

febrero 6, 2008

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les 400 coups, Truffaut, 1959.

 

tengo incubada dentro de mi la sensación de intimidad y pura emoción que me produce escuchar sigúr rós. recuerdo la tranquilidad que me producía el suelo claro, las ventanas abiertas, la imagen aérea de la gente caminando, sin prisa, una mañana de sábado. recuerdo la incertidumbre, las conversaciones con mi hermano, la taza de café y las horas de intentar tocar una canción, escondido, dudando al cantar de cada giro de la melodía. recuerdo una caminata por tabio, entre las montañas, un libro de murakami bajo el brazo y una parada en el camino para leer bajo el sol de la tarde. recuerdo escuchar a steve reich y sentirme perdido entre cuartos enormes, con rombos de cristales de colores girando por la acción del viento, reflejandose unos a otros. recuerdo ryoanji de cage, y el sonido profundo del trombón retumbando en mis oídos sumergidos en la contemplación (absorviendo yo a la música tanto como la madrugada a mi).

recuerdo las cortinas de colores, la taza de café, la pureza de los márgenes del libro, las vidrios enormes que daban al lago, las botellas de vino blanco, sus manos junto a las mías, el humo que salía de la sheesha y por supuesto la película que alguna vez vimos, la de los abuelos que, contemplando las calles de tokyo, veían el mundo pasar, sin alterarlo. y es que ni la muerte ni el viento agitan la calma de este lago. recuerdo vivamente verla llegar y ceder ante su presencia. recuerdo perderme entre su aparición fortuita, invitarla a bailar, permitir que su invitación a perdernos se sintiera, al menos por una noche, más real que todo cuanto viví. (sin asumir la gran carga de injusticia que traen consigo este tipo de afirmaciones)

recuerdo también un beso que aún despierta las mismas emociones y que parece inmune a la contaminación que llega a representar el ponerlo en palabras (miento, tal cosa es imposible). recuerdo la voluptuosidad infinita de una noche jóven, a punto de ser escrita. recuerdo las conversaciones íntimas, la botella de tequila encaletada, la cerveza, la hierba, la niña manejando con un vaso de ron en la mano, los abrazos, los labios y las confesiones inconducentes que tanto bien me hacen.

n. me decía que no buscaba nada, que no iba a ningún sitio, que simplemente permanecia. yo recuerdo muy bien caminar junto a ella, perder mis ojos en su cuerpo y constatar que en la misma visión de su desnudez lo real parecia ser más real que de costumbre. el tacto y la percepción se agudizaban, se desvinculaban de todo apasionamiento lógico y por breves momentos era como si el mundo se liberara de su recubrimiento, como si la escisión tradicional entre el ser que nos habita y el universo que nos rodea hubiese sido, durante un momento, superada. aparición sutil y a la vez memorable. la comprensión de su imagen requería de silencio, un silencio férreo, conciente, inquebrantable. la mente en blanco, como una página virgen, se activaba al contemplarla, en un destello que iluminaba las fronteras de mi mismo.

recuerdo las caminatas con a. y las conversaciones interminables, las continuas resacas, las gafas de sol, el tiempo que requiere fumarse un cigarrillo y observar el color ocre del muro de enfrente, mientras intentabamosmos hacernos parte del viento, mientras intentabamos liberarnos de nosotros mismos y fracasabamos en el intento (aún si lo disfrutaba). y luego me veo en mi balcón leyendo, al decir de dani villegas, el patrón de las luces de las casas que se encienden, tímidamente, en la madrugada. y recuerdo otro lucky, el que interrumpía horas y horas y horas interminables de vigilia e incertidumbre para permitirme observar el cielo y soñar con que la música debe aprender de las nubes, de su constante variación, de su naturaleza etérea, de su capacidad de constituirse como un segundo estrato siempre a punto de disolverse. (mágico morton feldman, constructor de paisajes extraños).

la vida en rosa, el sonido de la melódica y la cámara persiguiendo a un niño que corre hacia la nada. recuerdo su silueta, mi enamoramiento de dos días, sus ojos claros y su sonrisa. desde luego, mi intención fallida de agradarle.

le pediría que me permitiese ir con ella. retendría su presencia hasta antes de que, al decir de baudrillard, se viciara su segunda existencia, su existencia como farsa, aquella que permanecerá en nuestra memoria toda la vida. lo mágico se degrada en la ampliación de sus propias capacidades. las cosas deberian durar tan solo lo que deben durar. (hoy he vuelto a obligarme a escribir. antes era más autoindulgente y las cosas brotaban con mayor emoción, con más facilidad. cada palabra se sentía mas segura. ahora, aún cuando sigo sintiendome igual de ingenuo, las oraciones se hacen más dificiles).

 

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la exaltación de los colores, el baile incoherente de las formas, la pura variación, la camara como ojo que captura, indistintamente a veces, manchas, objetos brillantes, destellos puros de movimiento inconexo, de vida real. me distancio de las gramáticas, oigo hands de four tet, recuerdo las caminatas a la casa de juan pablo y las conclusiones sobre la vacuidad de declararse panteista en un mundo que, desde una perspectiva ajena a todo misticismo, derrocha prodigios a cada segundo. me veo caminado por el parque de alcalá pensando en éxtasis los textos de andré bazin, su amor por las potencias telúricas a través de las que se manifiestaba lo real. recuerdo a la camara representando aquel “original que nuestros ojos no habrían sabido amar”, y por siempre la rueda del parque de les 400 coups de truffaut, girando a una velocidad suficientemente vertiginosa como para que afloraran los signos sonoros y visuales puros que obsesionaban a deleuze. me veo sentado en la segunda fila de la clase de cine y filosofía, con el corazón latiendo a toda velocidad y sintiendo como ante mis ojos se articulaba coherentemente todo cuanto intuí, todo cuanto soñé, todo cuanto esperé del arte y de la vida, desde entonces y para siempre, absolutamente inseparables e indistintos.

 

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corsair de boards of canada.

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avanzar hacia el vacío, entregarse al extravío, buscar en la nada la posibilidad de algo. jugar con el riesgo, vestir al silencio de incertidumbre. (por ahora hay mucho ruido, loops imperfectos, mañanas y tardes buscando la forma de abordar las canciones, muchísima risa, un par de pausas para almorzar y una lucha constante contra la tecnología).

 

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andré bazin (1918-1958)

 

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escuchaba a journey to reedham de Squarepusher. mi mente bailaba, a toda velocidad.

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On the road/ Cozy places.

septiembre 4, 2007

Foto tomada por J.P a las afueras de Chía, Cundinamarca.

Tras haber sido insultado en sendas ocasiones, haber entrado en una crisis de tiempo por culpa del daño de mi teclado y recibido la noticia de que otra vez estoy sin trabajo, estuve muy triste, bajo de ánimo y con el autoestima por el suelo el viernes, como resultado de la que fue sin duda la peor semana del año. Decidí hacer caso omiso de ese vacío horrible que crece dentro de mi cuando las cosas no funcionan (y que se alimenta de la repetición obsesiva de las mismas palabras, las mismas imágenes y el recuerdo de las mismas personas que me desestabilizan y traen a mi memoria todos los eventos que me impiden discernir que es y que no es mi culpa) para concentrarme en el único asunto que parecía marchar con fluidez y tranquilidad: ego;.

Así pues, el sábado muy temprano fui a que me destaparan los oídos en el consultorio de un médico de muy dudosa procedencia (una especie de dr. Nick Riviera pero costeño) y luego a dejar las cosas (un amplificador y un equipo de sonido) en dónde Juan Pablo. (mi hermano me llevo y me trajo y al final se le quedaron las llaves metidas dentro del carro y nos tocó regresar a mi casa con J. para que Miguel recogiera las otras llaves – mientras escuchabamos Café Tacuba y hacía mucho sol-). Almorzamos, organizamos lo que teníamos que organizar, subimos al carro el teclado, los cientos de millones de cables, las bases, los micrófonos, los amplificadores y otro montón de cosas y con el automóvil de J. repleto hasta el tope tomamos la autopista hacia el norte, cumpliendo la vieja fantasía de la banda “On the road” (aún cuando se trataba únicamente de un viaje de 30 minutos a chía). Al final pusimos Hopes and fears de Keane y le conté a j. muchísimos recuerdos hermosos que llegaron a mi por esa música. Esos sonidos y no otros fueron capaces de amainar mi tristeza, o al menos de hacerme suficientemente conciente de ella como para regalarme el sosiego que se deriva de una comunión tan profunda con uno mismo, una comunión que solo la noche, la sensación de estar perdido y la verdadera introspección pueden brindar. Un brillo lejano de ese estado de ánimo abstracto, profundo y maravilloso que acompaña a toda la adolescencia y que con la parquedad progresiva que regalan los años parece perderse a cada instante.

Llegamos cuando ya estaba anocheciendo a “Kiev” (nombre de la bonita casa de Bernardo y lugar del toque), despejamos parte de la sala, empezamos a montar todo y finalmente a “probar sonido” a eso de las 8:00. Había feedback por todo lado y a J. se le dañó la guitarra eléctrica antes de empezar. Mientras tanto iban llegando Patiño, Adelaida y las otras personas de la fiesta. Comimos, tomamos mucho vino y cerveza (que provocaron en mi un estado de ebriedad, sopor y sueño poco antes de empezar el toque) y casi a las 11 de la noche Juan Pablo se acercó al escenario, leyó una hoja al azar de una enciclopedia de medicina que encontró por ahí (y que curiosamente hablaba de las cuerdas bucales), le dimos play a la secuencia de Del viento y el sol, apagamos algunas luces y conmigo en la guitarra acústica y jp. en el teclado empezamos a tocar.

El set list, si no estoy mal, consistió en Del viento y el sol, Leinad, La ciudad, Orillas diferentes, Oscilador, Puerto libertad, Diafragma, Hombre sombra, Lanzallamas y La belleza y el dolor. El feedback cesó por completo, Juan Pablo tocó y cantó muy bien y yo no sentí miedo. Como siempre las alocuciones entre canción y canción fueron un desastre, pero sentí que desde lo musical el concierto salió mejor que los ensayos y que a pesar de los obstáculos la música que presentamos corresponde a lo que imaginamos debía ser. Al final Patiño cantó “Me duele la cara de ser tan guapo” con el mismo beat que usamos para Lanzallamas e hicimos un loop rápido para una de Calamaro que también canto él, dedicada a una de las asistentes. A propósito, se trataba de una canción inmunda por donde se le mire.

 

Luego del toque: una venia ridícula, dos cajas de ron, dos botellas de vino, un cuarto de mezcal y muchas cervezas vacías, luces apagadas, cigarrillos, buena música, fiesta hasta la madrugada y el descanso de un día largo

El viento y el frio de la sabana de bogotá me maravillan hasta lo más hondo. La humedad del pasto, la noche negra, llena de neblina, la mañana gris, las montañas lejanas, enormes, imperturbables, el cambio de aliento de las nubes y las flores de agua que crecen por ahí logran transportarme, hacerme sentir tranquilo y aliviado. Recuerdo pocos sitios tan bellos como éste de entre los pocos lugares del mundo en los que he estado, y me hace muy feliz que un espacio tan magnifico y a la vez tan diferente al de todos los días se configure a pocos pasos de dónde me muevo habitualmente. Algún día tendré una casa de madera de vidrios enormes, un solo piso y pocas habitaciones en la sabana, rodeada de pasto, jardines y agua, decorada con cortinas rojas de puntos blancos, muebles multicolores, y lámparas vintage de colores prendidos.

Después de un almuerzo/desayuno, un buen tinto y muchísima risa nos devolvimos a las 2 a Bogotá. Por el camino volvimos a escuchar Keane, llegamos a dónde J., volvimos a dejar todo en su sitio, nos dimos un abrazo y finalmente regresé a mi hogar, dónde el cementerio de martinis de otra fiesta que organizó mi hermano y el olor a cigarrillo y a ebriedad infectaban toda la casa.

Así las cosas me las arregle para dormir otro rato pues estaba muerto, leer algunos apartes de Stlye and Idea de Schoenberg y sentarme a componer una obra serial que empecé con completo escepticismo y angustia y que sin embargo acabó por gustarme mucho más que todas las piezas que había elaborado hasta el momento para la clase. Tras terminar me acosté a dormir pero no pude conciliar el sueño y tras dos horas mal dormidas me desperté a las 4 de hoy a seguir estudiando. Tomé un tinto, salí a clase a las 7, estuve en la casa de un compañero de clase amigo que tiene un apartaestudio con un ventanal muy bonito cerca de la universidad copiando algo de música, para luego tomarme un tinto con Dani y dejar otras muchas conversaciones pendientes.

La tristeza y la decepción ya se han ido casi por completo. Solo queda aprender de los errores, asumir la propia estupidez como una promesa de no recaer en ella y crecer en alguna dirección, crecer para prevenirse de ser exactamente quien uno no quiere ser.

 

(designsponge)

Hoy estuve mirando muchísimas páginas de diseño. Todos estos días he estado haciéndome conciente de en que medida el espacio de la pantalla y la disposición de las figuras que en ella aparecen configuran directamente mi estado de ánimo, mi nivel de optimismo, mi grado de motivación para hacer las cosas. La blancura de la pantalla, la organización metódica y serial de las páginas, las proporciones perfectas y la interactividad intuitiva y sencilla entre el computador y el usuario determinan sin lugar a dudas una mejor calidad de vida para mi, sobre todo cuando se trata de alguien que, como yo, observa durante horas y horas la pantalla del computador como si se tratase de una imágen satelital del mundo que loe rodea. Aspiro a, dentro de poco, poder mejorar todas estas condiciones, poder organizar mi escritorio y miles de otras cosas a mi gusto, y poder mejorar cada día el ambiente virtual y no virtual en el que desarrollo mi vida. El bueno diseño de los espacios garantiza una vida diáfana dónde absolutamente todo fluye mejor.

Escucho el Music of changes de Cage. Hoy escuché muchísimo Kraftwerk y muchísimo The Jesus and mary chain (me fascina la voz apagada, lejana, las guitarras incomprensibles y el estribillo “just like honey…” 17 veces repetido). Oh l’amour de Erasure arma una gran fiesta en mis oidos a la que si estoy invitado -en un loft violeta, a muchos pisos del suelo-.

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Navegando encontré el trabajo de Spencer Finch.

Blue (one second brainwave transmitted to the star Rigel) | 1993, microwave signal at 44mHz, 1 inch x 186,000 miles; brainwave generated while looking at Hawaii Five-O, transmitted at the speed of light to the bluest star in the night sky, where it will arrive in about 960 years.

2 hours, 2 minutes, 2 seconds (Wind at Walden Pond, March 12, 2007) | 2007, 44 fans, wood, computerized dimmer board, 93 inches tall, 14 feet in diameter

Two Examples of Molecular Orbital Theory (Prussian Blue) | 2005, Fluorescent lights, filters, acrylic paint. This installation presents two physical theories of color. The left room creates Prussian blue with filtered light and white walls, the right room creates Prussian blue with white light and painted walls.

(link)

Fontana Music Mix (Fragmento), John Cage.

Fontana Music Mix (Fragmento), John Cage.

Desde hace un tiempo me encuentro muy interesado en la composición por planos. La idea de superponer sonidos de distintas procedencias para que coexistan sin necesidad de coherencia armónica o tonal alguna me permite entender la música no solo como un ordenamiento equilibrado de alturas e intervalos sino como una experiencia sonora y tímbrica muchísimo más amplia, dónde son los sonidos de cualquier procedencia y no únicamente 12 notas las que estructuran el discurso sonoro. La versatilidad que permite el uso de sampleos, la posibilidad de reubicar y resignificar material de la vida diaria o de otras músicas en un nuevo lienzo, a manera de collage audible, así como la bella metáfora que ésta música hace del día a día (dónde miles de sonidos coexisten y generan una sinfonía siempre cambiante y viva) producen en mi una emoción difícil de explicar. Al escuchar canciones como Bodhisattva Vow o Get it together de los Beastie Boys y discos como Discovery de Daft Punk, Muddlin Gear de Jaime Lidell o The rose has teeth in the mouth of a beast de Matmos, aparecen frente a mi en todo su esplendor las posibilidades de esta aproximación a la composición. El empleo de sonidos inarmónicos ricos en espectro sonoro, dónde la fuerza expresiva y conceptual de la música cobra vida en el sonido desnudo que al ser extraído de su contexto original enmascara las asociaciones naturales que de él hacemos, nos introduce a una música abstracta, deforme, que genera conexiónes mentales y sensibles imposibles de encasillar, por siempre cambiantes, dadas a la indeterminación y a la eterna sorpresa. La paleta de combinaciones verticales y horizontales en la música se desprende por completo de las limitantes de los sistemas de afinación occidentales y la música trasciende su dominio privado para reacomodarse en la matriz natural de la que nace. Una vez más, a la manera de la antigua grecia o de las filosofías hindúes, se reconoce el valor de aquellos objetos sonoros que preexisten al hombre desde los albores del universo. Que bello es pensar en música que no pretenda borrar los sonidos de todos los días sino que pretenda, con humildad, unirse al tráfico, a los pájaros, al mar y las voces de la gente, que parta de ellos y regrese a ellos con la suavidad de las olas que al llegar e irse de la orilla dejan una tenue huella en la arena cuya forma no es imposible predecir.

“Music alone has the power to evoke as it will the improbable places , the unquestionable and chimerical world which works secretly on the mysterious poetry of the night, on those thousand anonymous sounds made when leaves are caressed by the rays of the moon”.
(C. Debussy.)

Si Debussy se valió del piano y la orquesta para retratar la poética onírica del mundo y Schoenberg empleo el atonalismo para retratar las facetas más deformes y extremas del alma humana, Cage empleó todo el potencial de la música para decirnos que aquello a lo que llaman silencio no es más el que el continuo de una música que ignoramos sistemáticamente, intentando intercambiar la arquitectura de todo cuanto nos rodea por espejos de nosotros mismos. A veces siento que es hora de contemplar, ver, maravillarse por el paisaje sonoro y visual que se reestructura con el separarse de los continentes, con el crecer de los árboles, como una bella obra de acción y proceso que permanece viva frente a nosotros.

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Y pasan los días, yo me quedo sentado en la ventanita del transmilenio, leyendo y leyendo y leyendo, y se me va el tiempo, mi cerebro se hunde en no se que sitios y mi espiritu se ilumina, una sonrisa se dibuja, y todo es un poco mejor. La vida con la nariz entre los libros es y siempre será mejor.

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XLV
Am leuchtenden Sommermorgen
Geh ich im Garten herum.
Es flüstern und sprechen die Blumen,
Ich aber, ich wandle stumm.

Es flüstern und sprechen die Blumen,
Und schaun mitleidig mich an:
Sei unsrer Schwester nicht böse,
Du trauriger, blasser Mann!

(Heinrich Heine, Dichterliebe, XLV)

Después de un día muy difícil de estudiar virtualmente sin ninguna pausa y avanzado con una lentitud desesperante (no con el sentimiento de que hace uno lo que le gusta sino de que está desorientado y probablemente todo lo que hace lo hace en vano) es bueno regresar a los placeres idiotas de siempre. Sentarse a escuchar música, leer poemas maravillosos, escuchar el piano escrito por Schumann sonar al estilo de las Arietas de Leon de Greiff (Señora la lluvia tocaba en su clave/ una canzonetta de melancolía,/ y yo se la oía/ – en ondas de ritmo, fonética nave) y descansar un poco pues la anterior fue una semana intensa en fiesta, pobre en sueño y con un aterrador domingo de trabajo acumulado (que no puede volver a manifestarse de la misma manera).
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Abracemos la vida con ansiedad serena dice De Greiff. Ansiedad serena, transparente, de días lluviosos.

El viaje de las nubes

julio 3, 2007

paris_ratatouille_lg.jpg

Durante la mañana soñé que, parado al frente de las torres Jimenes de Quesada, me montaba encima de una camioneta roja que era conducida por una estudiante de los Andes absolutamente hermosa y también desconocida. Tras defendernos de un indigente lleno de rabia que nos intentó atacar, no sé porque resultó medianamente apropiado que yo continuara en el carro de la desconocida y que ella me invitara a su casa (A pesar de esta descripción la cosa no era para nada sugerente ni la persona mencionada mostró algún tipo de interés en mi). Allí adentro, en una especie de salón de cátedra de colores verduscos, gigantesco, había una piscina de aguas termales alimentada por chorros que caían de las paredes. Todo en el lugar respiraba brutalmente a clase muy muy alta, y yo me sentía algo fuera de lugar (En el recinto se encontraban los demás amigos de la Uniandina que eran igualmente hermosos y perfectos). Mientras ingresaba al agua mi amigo Dani Villegas llegó y me puse feliz de que estuviera ahí. La piscina, en el sueño, desapareció del todo. Estuvimos hablando un rato hasta que llegó Gina Parodi, con quien duramos hablando muchísimo tiempo también (tenía las gafas blancas con las que siempre sale en televisión y a pesar de su orientación política parecía ser una buena persona), y finalmente quedamos de salir los dos, en una cita romántica claro está, mientras Villegas aprobaba toda la situación.

Tras el sueño me levanté muy tarde, leí algunos artículos del malpensante (los dos de Isaak Babel que me parecierón bellísimos) y trabajé varias horas en los arreglos de algunas canciones. Por la noche Lucía y mi hermano llegaron con un ratóncito entre una caja grandísima: es nuestra nueva mascota. Los dos vieron el partido de fútbol mientras yo seguía trabajando y veía parcialmente algunas jugadas. Luego de esto vimos televisión un rato y me comí una lata de atún. El día se pasó a toda velocidad. (El ratoncito es hermoso, cuando tiene miedo se hace debajo de la rueda de la jaula y el resto del tiempo se la pasa corriendo sobre ella como si no hubiera mañana).

Ayer estuvimos Lucía, Juliana, mi hermano, Sánchez y yo en la marcha de lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas de Bogotá. Me es muy difícil escribir de por qué asistí a la marcha sin inmediatamente sentir que me estoy llenando la boca de un orgullo imbécil y me estoy montando a mi mismo en un pedestal ético al que no pertenezco (asistir o no asistir a este tipo de cosas no me hace a mi o nadie mejor o peor persona). Solo puedo decir que desde siempre la homofobia y la discriminación sexual me han dolido muchísimo, casi más que nada, y que el horror que me produce pensar que es lo que hay en la cabeza de quienes condenan a otros por ser quienes son en lo más profundo de si mismos, es infinito y muy doloroso. Me gustaría vivir en un sitio dónde la gente se pudiese amar y cuidar mutuamente sin miedo de ser discriminada, violentada o estigmatizada por no poder renunciar a una condición que de ninguna manera es errónea o condenable. Estar en esa marcha me alegró no tanto por la declaración que implica sino por poder ver que a mí alrededor la gente se toma de la mano, se quiere, y puede vivir sin miedo alguno. Y al romper esta barrera la vida también se llena de color, pues poco a poco aceptamos que cada cual al ser en realidad quien es está expresando las dimensiones infinitas que tiene lo humano, con cada brillo particular que hay en cada hombre y cada mujer. Y entonces me pregunto si un mundo así no sería una celebración hermosa de lo diverso, y no sería lo más cercano que existe a vivir la vida como una obra de arte. Todos los colores son hermosos, toda vez que no impidan que los demás brillen.

El estado restringe los derechos de las parejas homosexuales, manda un mensaje de guerra y aprueba frente a los ojos de sus ciudadanos la discriminación y la violencia. Puede acaso existir una sola actitud mas aberrante que ésta? Me dan escalofrios, me da asco, me da tristeza. Marché no porque hacerlo me haga una buena persona, sino porque mis dos pies no podían estar en un sitio diferente ese día. Hay algo en todo esto que atenta contra mí directamente, no porque sea yo la víctima de las decisiones del senado sino porque toda forma de asesinar lo diverso, de violentar lo múltiple, de cerrar y cerrar y cerrar hacia una visión unidimensional de las cosas hace hervir mi sangre en rabia y odio. Todos somos diferentes, hermosamente diferentes, maravillosamente diferentes. “Los derechos sexuales se ejercen, no se mendigan”, gritaban ayer, y yo estoy de acuerdo.
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Primero la montaña
Luego el viento y la sombra
Luego la montaña.

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El viernes ensayé gran parte del día donde Juan Pablo y sentí que podría dejar todo en mi vida por la bandita. Suena a cliché y me encanta porque no miento, y no hay nada más hermoso que amar el grupo en el que uno toca. Vuelvo a tener esa sensación absoluta de enamoramiento por la música que tenía en el colegio, cuando no existía mayor placer que el sonido, que las canciones, que reunirse con alguien más y hacer algo que llena de alegría el espíritu. Por la noche me tomé unos tequilas y entré a escobar. Por situaciones ajenas a mi la noche no terminó muy bien, en lo absoluto, y todo el sábado siguiente tuve una sensación terrible. La cosa mejoró en la noche cuando fuimos con mi hermano a ver Ratatouille, que me pareció preciosa y me animó un poco.

Siento miedo por M. Lo amo pero no sé que hacer. En este momento se me está drenando todo, todo es inútil. Me siento inútil, me da demasiada rabia y una tristeza muy profunda. No sé que hacer.
El lúnes leí muchísimo en un café en la 19 con tercera. Visité una tienda bellísima dónde vendían libretas y libros con tapas de hermosas, en un ambiente de taller de imprenta o de carpintería que me acordó mucho de mi papá pues el ama este tipo de oficios. Almorcé cerca de la Luis Ángel con mi hermano, Ade y Malu y luego todos se fueron. Me quedé en el café que mencioné leyendo “Plataforma”, y un poco trastornado subí caminando por el eje ambiental hasta la falda de monserrate. Allí me acosté en un pasto y observé por casi una hora el cerro de guadalupe, el viaje de las nubes y las sombras que proyectaban sobre el suelo y que terminaban por cubrirme y abandonarme a mi también. Deseé escribir un poema, todos estos días he tenido ganas de escribir un poema pero me enfrento todo el tiempo a tantos poemas hermosos que termino desistiendo. (Subiendo hacia la falda vi una casa rosada, bellísima, al lado de la universidad América, o como se llame. Debo regresar a ese sitio pues en el lugar funcionaba un café con buenos precios). Luego caminé hasta híbrido, hice garabatos y ya para esa hora llevaba muchísimo tiempo solo. Ese día, a pesar de que hubo momentos hermosos e intenté al máximo estar tranquilo, me pesó como algunas otras veces el no estar acompañado. Regularmente me da ese sentimiento y no puedo sino culpar a la química cerebral que hace que un día de mierda sea un buen día y un día lleno de buenas cosas se sienta como el peor del mundo sin motivo alguno (o al menos eso concluí esta semana). Más tarde mucha gente cayó al cumpleaños de Mario (el sitio tiene una decoración curiosa, como de casa abandonada) y me tomé un par de tequilas al lado, dónde doña Ceci, con Mario, Astrid y María, a quienes no veo mucho en general aunque me caen muy bien. También me ví con Rafa y el gordo, hablamos mucho y llegué a la casa a dormir.

Presente Continuo

junio 25, 2007

“In general, the progressive aspect expresses the dynamic quality of actions that are in progress while the continuous aspect expresses the state of the subject that is continuing the action. For instance, the English sentence “Tom is walking” can express the active movement of Tom’s legs (progressive aspect), or Tom’s current state, the fact that Tom is walking rather than doing something else at the moment (continuous aspect). Another example is the difference between “The cat was sitting on the mat” (continuous: the cat’s state is “seated”) and “The cat was sitting down on the mat” (progressive: at that moment, the cat was in the middle of the action of sitting down).

The relationship between the progressive and continuous aspects is not quite clear. Some linguists consider the progressive aspect to be a kind of continuous aspect, one that merely emphasizes the action already conveyed by the continuous. However, some other linguists consider the continuous aspect to be a kind of progressive aspect, because in many languages that distinguish the two, the formal progressive aspect can convey a semantic continuous aspect, but not the reverse.” (Wiki)

Presente continuo, presente permanente.

Solo la existencia enmarcada en el continuo del presente o en el presente continuo es capaz de curarme de la tristeza infinita, apabullante, que parece carcomerme por momentos. La reflexión alrededor de lo que fue, pero particularmente la reflexión alrededor de lo que será, la mera especulación de miles de escenarios distintos (cada uno más inútil y desgastante que el anterior), logra minar por completo mis ganas de crear y de vivir. Me destruyo al ignorar la vida que, como en una película, sucede ante mis ojos y que yo mismo creo con las manos, las palabras y los actos concientes. No debo pensar que me expando hacia algún sitio específico (cause no one has it all figured out just yet, dice Alanis y porque todo es uno y mil a la vez, dice Spinetta). Debo dejar de creer en direcciones y horizontes precisos, quirúrgicamente preestablecidos, para poder construir mi vida a partir del valor de cada segundo, a partir de ser consecuente conmigo mismo (lo que vagamente considero como correcto o adecuado) en cada movimiento y pensamiento que genero, y solo así esperar la vida que nacerá frente a mi como el producto de lo que hago. Cada cambio de rumbo o de dirección será para articular nuevos miles de millónes de presentes, más nunca la supuesta ilusión del futuro, metáfora ridícula que estatiza una vida siempre en movimiento, activamente en movimiento. Me desplazaré, mientras esté vivo mutaré, me reconfiguraré, pero nunca me detendré. Solo existe el presente, el que debe ser sentido, identificado, devorado con el paso de cada milisegundo. Quiero comerme a la vida, a cada segundo por el resto de mis días comerme a la vida.

(En la apología de Sócrates, creo y me siento avergonzado de hablar de estos temas, se condena precisamente el miedo a la muerte en tanto es miedo a lo desconocido y el filósofo asume que solo se puede temer algo en cuanto se le conoce y se puede esperar de ello algo contraproducente para uno mismo. No conozco el futuro. No le temo. (Si le temo pero no quiero temerle y al razonar así dejo brevemente de temerle). No creo en la ilusión ridícula de que lo predeterminaré del todo a mi gusto. Aguardo próximos presentes mientras vivo éste, mientras lo configuro. Actuar, vivir, crear, estar completamente sumido no solo en el presente continuo sino, más radicalmente, en el presente progresivo, en la velocidad de la acción, en la rapidez instantánea con la que nace cada nota de mi voz, cada acorde de la guitarra, cada brochazo sobre el lienzo, cada pensamiento, cada gusto, cada placer fugaz y todo cuanto se replantea constantemente).

Vivir por la velocidad, que es como cantar. Tener plena conciencia, hiper conciencia, de cada emisión, de cada nota, de cada altura, y estar conciente de lo que se va creando sobre la marcha, no para construir o edificar, sino por el solo placer de lo que va siendo. Performing life just like performing music.

Estoy creando.

Estoy autoexaminándome

Estoy percibiendo

Estoy llenándome de universo

Estoy respirando

Estoy determinándome

Estoy dejándome determinar

Estoy siendo conciente de lo que puedo y debo e inconsciente de lo que no está aún dentro de mi campo de determinación

Estoy construyendo mi presente en la medida de mis posibilidades

Estoy buscando posibilidades

Estoy fundiéndome con cada momento

Estoy dejándome sorprender

Estoy sembrando, no construyendo

Estoy andando

Estoy viviendo

Estoy siendo conciente de que estoy viviendo.

Estoy siendo.

(Estoy disfrutando. I’m only into this to enjoy).

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El viernes por la mañana estuve en el colegio y no me sentí a gusto con el sitio. Lo sentí como una pequeña cárcel dónde las personas trabajan pero no son bien remuneradas y dónde permanecen por muchísimos años sin poder desarrollarse, sin subir realmente de status, trabajando hasta que en determinado momento se hacen prescindibles. El lugar estaba lleno de barro, frio, estéril, sin vida.

Al irme, mientras caminaba por la Boyacá para coger un bus a mi casa, pensaba en el futuro. Y es que todos estos días miles de ideas imprecisas, intangibles, irrealizables e incoherentes me asedian y no me permiten disfrutar todo cuanto vivo pensando en que no estoy construyendo algo bueno para mi mismo cuando no tengo porque tener todo prefigurado, cuando debo concentrarme en aprender, en conocer, en llenar mis odres de ideas y mis músculos de habilidades y en ser mejor más por el placer de recibir y descubrir que por el placer de volverme algo, alguna cosa vanidosa, alguien supuestamente “mejor”. Pensaba en ese momento que la felicidad no debe provenir del sitio en el que uno se ponga o en el que la vida lo ponga a uno. La felicidad debe provenir de lo más simple, de lo más básico, de lo que permanece sin importar las circunstancias (la idea de que uno obtiene lo que merece y que la vida no da posibilidad de errar me resulta injusta, degradante y simplista. La felicidad no puede estar asociada a estos resultados pues acabaría uno por suicidarse). No sé que o cómo sea aquello que permanece más debo buscarlo a cada instante, debo cuidarlo y permitirle acompañarme por siempre, y depositar en ello todo aquel placer y aquella tranquilidad a la que asocio la idea vaga de felicidad.

Estuve por la tarde con Villegas en Barhaus al lado de Rikotto y luego subí a la casa de Mari. Al calor de varios vinos cantamos yo y el primo de maría algunas canciones y me sentí bien, me sentí por primera vez en un buen tiempo como un músico y no como un intento de músico. Me sentí en control. Sentí, y de hecho pensé gracias al comentario que me hizo alguien en la fiesta, que cantar y tocar la propia música no es cuestión de hacer todo perfecto, brillante y maravilloso sino de ser a través de lo que se hace con toda la fuerza posible; de compartir esa dimensión tan diciente de uno mismo que se revela al componer y tocar, y no tener tantísimo miedo de errar toda vez que esas falencias (sin llevarlo obviamente al peor de los extremos) también son parte de todo lo que uno impregna de si mismo al interpretar. Suena a lugar común pero la seguridad, la confianza en la seriedad de lo que uno hace y la consecuencia con uno mismo que se deriva del mostrar la propia labor creativa potencian muchísimo las capacidades de uno como performer y como creador pues se conectan todas en lo que es por ahora una leve pincelada de personalidad e individualidad artística. Aún no soy algo especial pero si creo, si creo como escribía Miller en una cita que puse algunos posts abajo, talvez lo lograré eventualmente. La propia voz. Ésa es toda la búsqueda.

La noche siguió, una persona hermosa con el don de fluir afirmó amarme y yo afirmé haber pasado una noche muy bonita a su alrededor (aunque pueda sentirme un poco mal si sus palabras eran en verdad sinceras), abracé a Mari, traté de consolarla para que no llorara y luego dormí. Me desperté, desayuné, y pasé una tarde maravillosa en la terraza de la casa del Abuelo de lucía con ella y juliana. Un apartamento precioso, un edificio hermoso, un tinto de primera y “conversaciones disolutas” sobre libros, música, amores, plantas y recuerdos prodigiosos insertados en una tarde placida, que no creo merecer pero que de seguro disfruté tanto como la madrugada que le precedió. (Lucía tiene demasiado, demasiado, demasiado estilo, y es impresionantemente inteligente y no puedo creer que sea mi mejor amiga, casi como alguien de mi familia. la amo). Más tarde llegué a la casa, me bañé, y Diego Cáceres me llamó a contarme que Antonio, una persona a quien conocí en un concierto hace unos años y con quien compartí el amor por el rock argentino había muerto atropellado. La noticia me dejó completamente en shock. El absurdo de la muerte de una persona tan jóven y la fragilidad de la vida en general me hizo temer por todos a mi alrededor, todas las personas a las que amo y que sostienen y determinan y son mi vida. Intenté dormir pero un millón de pensamientos repugnantes que envolvían la muerte de seres queridos me despertaron. Golpeé las paredes, respiré profundo, pero hasta hoy no me ha abandonado esa viva impresión, ese miedo tan enorme que siento de ver a alguien a quien amor morir, sobre todo a alguien joven. El dolor asociado a esa tragedia me repugna y me hace sentir que absolutamente todo es un absurdo.

A las 8:30 me vi con Adelaida en la 19 al frente del parque de Alcalá y cogimos un bus por la 19 y la 60 hacia el salitre dónde diego iba a tocar con Baobab. Como siempre sostuvimos una conversación muchísimo más que calida con ella y llegamos rápidamente a nuestro destino (La hamburguesería) en dónde Daniela (a quien adoro con todo mí ser y quien ha sido maravillosa conmigo últimamente), Lingo, Mario, Yoshi, Juan Pablo, Patiño y Andrés Correa esperaban. Allí estuvimos un rato, ví el concierto de la banda (que por demás tuvo momentos muy buenos (me gustó mucho el guitarrista y el baterista)) para luego darle mis impresiones, abundantes, entrometidas, incisivas y ácidas a Diego (quien tocó un excelente solo en la primera canción y se tomó lo que le dije de la mejor forma posible). Tras esto Ático, la banda de mis amigos, tocó tres canciones. Sonaron muy bien. Hablé un rato con Andrés Correa y sentí esa misma conexión de siempre, esa misma inquietud, esa misma fluidez y esa misma claridad pero también esa misma incertidumbre con la que vemos las cosas. Adoro y admiro a ese sujeto cada vez más y me la he pasado escuchándolo. Me puse muy feliz de verlo.

Estuvimos luego en el apartamento de Yoshi todos. Escuchamos Regina y Spinetta, me reí muchísimo y sentí que amaba a todas esas personas a mi alrededor. Regresé a la casa, dormí, me levanté y al rato llegó Eduardo con su familia. Hablé mucho con él y confirmé por qué es la persona a la que más quiero de mi familia extensa y porque confío en él y siento que es una bueno y sensible. Almorzamos, salimos con mi hermano a mandar a lavar el carro, miramos libros en Panamericana y fuimos con la misma gente de ayer a ver 5×2 en Santafé, que me gustó muchísimo no sé bien porqué (supongo que cualquier película que retrate tan fielmente la degradación de una relación va a terminar por decirle algo a cualquiera que haya pasado por ahí). Me encanta, realmente amo andar con ellos. Comimos pizza en villa del prado, la tarde me subió el ánimo del todo y llegué aquí a no hacer nada y a escribir.

Adoro a mi hermano, todo cuanto le duele me duele a mi y espero transmitirle buenas vibras, todas las buenas vibras del mundo. Es el mejor hermano del universo y la deuda que le tengo no tiene nombre ni manera de ser saldada. Sin embargo, lo intento.

Plataforma de Houllebecq es la novela que me estaba haciendo falta. La novela fascinante, maravillosa, incisiva, despiadada e iconoclasta que necesitaba leer y a la que necesitaba hacerme adicto. Tengo demasiado que decir y pensar sobre ella. Lo diré luego.

Self-collage

junio 17, 2007

Robert Rauscheberg, Brace, 1962

(Para leer oyendo Sigur Rós)

Todo se mueve en cámara lenta. Mis manos rasgan el viento cómo si se tratase de espuma y los surcos que abren mis dedos se vuelven a llenar de aire pesado, casi muerto. El mundo no se muestra convencido de su voluntad de salir de la inanimación. Cada articulación, cada doblegarse de los músculos, cada inflexión de voz y cada letra tarda años en suceder. Por una esquina de la ventana entra un primer rayo de sol. La habitación duerme, el silencio se apropia de las distancias y en tierra firme todo reposa en el mismo sueño profundo y submarino de miles de kilómetros de arrecifes. Yo presiento entre ese mismo sueño la velocidad del primer rayo y siento en mi interior cada milímetro del viaje que se interpone entre la esfera, su estatismo incandescente, y mi pared. Por detrás, de todo, la bruma. El sonido constante, estático del viento. Una nota larga, detenida, sobre la que la vida, en cámara lenta, cada vez más lenta, es, fue y será a través del nunca jamás (metallica).

Wandering. Mundo lento, acuático, dónde mis ojos, “vigías horadantes, fantásticas luciérnagas”, contemplan empañados por las lágrimas el nacimiento del amor, la derrota, la felicidad imprecisa fundamentada en la ignorancia voluntaria, y un millón de datos pequeños, puntas de iceberg, dónde el esplendor que nace a mi alrededor me choca débilmente (spinetta) y se aleja. Como la boca de las ballenas mi vida se abre llenándose de las mareas, convirtiéndome en el receptáculo directo e indirecto de todos los caminos que se entrecruzan por azar, de todas las historias, los paralelismos y las intersecciones, las cartografías humanas, que generan la configuración en apariencia caótica y adireccional de la realidad. Emisiones, radiaciones de universo. Me envuelvo en lo real como por bocanadas de humo, efímeras e ilusorias. Y como una ballena escupo a la marea de vida de mi boca o la marea de vida me escupe de la suya y de nuevo en soledad no tengo más que a las estrellas, mis hermanas, para compartir. Y el silencio, que nunca es completo. Estoy sentado aquí, los granos de arena reposan en la playa y los astros permanecen en el firmamento, todo en el lugar preciso dónde la existencia parece hallar sentido en si misma y dónde lo que es se explica únicamente en tanto es. Y así me muevo, cruzo fronteras, salto en un parpadear del panteísmo al nihilismo, del convencimiento de la unidad al placer del caos, del silencio antiguo al ruido aterrador.

Sólo soy. Solo soy.

Hoy sin embargo, mientras el mundo gira a toda velocidad, yo me muevo en cámara lenta. Lleno de miedo, lleno de amor, confiando en la sabiduría de las estrellas. Parado en medio de la calle mis sentidos tienen su tiempo de exposición al máximo, el mundo pasa y capturo lo que permanece y algunas sombras difusas de todo lo fugaz. Un poco sumergido en el universo, un poco salido de él. La música avanza sin avanzar, las nubes se destruyen y se regeneran cíclicamente y mis ojos se humedecen mientras ilumino con mi linterna una larga carretera de puntos suspensivos.

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(Para leer oyendo Beck)

Retazos sobre el lienzo. Objetos inconexos sobre la superficie de la obra y sobre los muros multicolores del museo, en un diálogo abierto no predispuesto por orientación o criterio alguno. La concreción de orden y sentido se desplaza al criterio del espectador, maravillado ante el espectáculo junk en dónde la relevancia de cada objeto, en una efervescencia vibrante y caótica de símbolos, es asignada por cada individuo de acuerdo a su propia experiencia. Museo-collage. Como en una canción de Beck o en cuadro de Rauschenberg, la procedencia de los objetos que constituyen no sólo la obra sino la exposición, al ser reasignados y transplantados de su contexto original, adquieren cargas semánticas nuevas y se abren a miles de posibilidades. Una obra para Ondas Martenot suena al lado de una pequeña caja de canicas. Un cuadro minimalista permanece al lado de los legajadores de Art and language, mientras miles de manuscritos son hojeados e intervenidos por visitantes curiosos. A lo lejos hay múltiples videos en pantallas a todo color. El museo no es blanco y no puede serlo. El arte, tan vibrante como es, debería estar alejado de la asepsia clínica que sugieren las paredes de dicho color.

Y es que es posible pensar que el arte no es una subdisciplina de la historia y que los objetos artísticos no deben ser expuestos como quien expone reliquias en un museo de historia antigua. Es posible temer que, una vez las obras se vuelven “documentos históricos”, parte de su vida y de su voz irremediablemente se consume. Es posible pensar que el interior de la composición no determine únicamente el contorno de la obra, como en los cuadros de Frank Stella, sino todo su entorno, en un ambiente que haga justicia al statement que pronuncian.

(Esto lo digo aunque en la vida real me encante la asepsia blanca de los museos y su orden, aunque no tanto la distancia que me separa de las obras. Y que hay millónes de obras hechas para museos blancos y milimétricamente organizados. Y que esté contento de haber quedado de ir al Mambo con lucía en estos días.) (En jstor no hay nada interesante sobre el museo sin muros de Malraux, debo buscar más cosas en la biblioteca).

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Museo-collage (edición virtual):

– “In 2002, their (Sigur Rós) highly anticipated follow-up album ( ) was released. Upon release all tracks on the album were untitled, though the band later published song names on their website. Famously all of the lyrics on ( ) are sung in vonlenska (“Hopelandic”), nonsensical vocalisations which resemble the sound of the Icelandic language. It has also been said that the listener is supposed to interpret their own meanings of the lyrics which can then be written in the blank pages in the album booklet. (Wiki.)”

 

Fungus Chantapufae (de una página de junkies)

All that is, was and will be
Universe much too big to see

Time and space never ending
Disturbing thoughts, questions pending
Limitations of human understanding
Too quick to criticize
Obligation to survive
We hunger to be alive

All that is, ever
Ever was
Will be ever
Twisting
Turning
Through the never

In the dark, see past our eyes
Pursuit of trhuth no matter where it lies

Gazing up to the breeze of the heavens
On a quest, meaning, reason
Came to be, how it begun
All alone in the family of the sun
Curiosity teasing everyone
On our home, third stone from the sun

All that is, ever
Ever was
Will be ever
Twisting
Turning
Through the never

(Metallica)

– L’Étranger, Camus.

Robert Rauschenberg, Estate, 1963

– The Anti-aesthetics (Hal Foster): Sculpture on the expanded field (Rosalind Krauss) y On the Museum Ruins (Douglas Crimp)

– La Aparecida, Jorge Drexler. Sigur Rós, Café Tacuba, Radiohead, Beck, Steve Reich, Bob Dylan.

– Nebulosa ojo de cerradura.

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Se avecina una crisis familiar muy compleja. Debo hacer todo lo posible por ayudar al máximo. El dolor de mi papá y mi hermano me paraliza a mi. No sé como decirles que los amo, que los quiero ayudar. Me cuesta trabajo hacer algo al respecto pero debo hacerlo, juro que debo hacerlo y tarde o temprano lo haré.

He estado cantando y tocando y me siento, talvez infundadamente, hábil musicalmente. He sacado varias canciones (La aparecida de Drexler que me fascina, Los Languis de Soda, y otras por ahí). Amo Ego. Amo a Juan Pablo, es más que un hermano para mi. Alguna vez escuchaba hablar a Roger Daltrey sobre la conexión espiritual que hay con alguien cuando en una banda las cosas funcionan y no puedo dejar de pensar que así es, que es una experiencia impresionante, transformadora, que es un pilar de mi vida, de la mitad de mis pensamientos diarios, de muchísimas cosas buenas me pasan hoy.

He andado mucho con Adelaida y la adoro. Me hace falta el tinto con Villegas. Me he sentido solo, me hace falta dar cariño y recibir cariño, y la estabilidad de una relación. Me hace falta enamorarme brutalmente de alguien y dejar de estar tan metido en mí. El Jueves me embriagué en Rikotto y ayer en Escobar, tras haber llenado una hoja a punta de barrabasadas inconexas con Ade y Juan Pablo y de haber observado una reyerta un poco chocante en un transmilenio a las 11 de la noche con múltiples groserias y acusaciones de robo. La rumba estuvo muy bien, hubo mucho martini y cerveza y abrazos y besos hetero y homosexuales entre una y varias personas. Me encantan ese tipo de ambientes de relajación liberación y desprendimiento total. Compartí muchísimo con Adelaida, Juan Pablo, mi hermano (a quien adoro) y Manchas y eso me encanta. He tenido mucho miedo de estar sin gente a mi alrededor. Cuando me quedo solo inmediatamente me deprimo, muy profundamente, y me siento al borde de estar realmente mal, como antes. No quiero que eso suceda, necesito aprender a estar solo pero entretenido y tranquilo.
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Brot, cerca de las 7, miércoles.

Tras un día de larga erradumbre estoy por fin rodeado de aromas, colores cálidos, sonidos sugerentes y calor humano. La mesa que sostiene este cuaderno es anaranjada, brillante y las páginas que ven aparecer a estas letras son amarillas, casi ocres. Viene un chocolate en camino y me sumerjo una vez más entre el rumor de la gente. Tengo un pan de chocolate al lado, el aroma de la espuma al otro y puedo asegurar que es el momento más feliz del día, hasta ahora.

Acabé de leer el extranjero en la fila del banco, que ayer duré leyendo hasta las tres de la mañana en mi cuarto ((su nueva decoración se presta más que bien para leer hasta altas horas) mientras, horrible, deseaba poder fumarme un cigarrillo) y luego me encaminé a la Javeriana a reclamar un papel.

Aproveché para sacarle copia al libro de Tula, intenté infructuosamente sacar El último hombre de Blanchot y Mil mesetas de D. de la biblioteca de la universidad y me fui triste, con las manos vacías de libros nuevos, hasta Usaquen a devolverle el libro a T. En el trayecto de ida a la Javeriana acabé de leer On the Museum’s ruins” de Douglas Crimp en dónde esta cita:

“Foucault’s Project involves the replacement of those unities of humanist historical thought such as tradition, influence, development, evolution, source and origin with concepts like discontinuity, ruptures, threshold, limit and transformation”

(de aquí en adelante lo escribo hoy) me acordó de varias discusiones con &. en las que quería pero no podía argumentarle porque yo no era un reaccionario ni me gustaba la destrucción por la destrucción y en fin.. uno nunca tiene las palabras cuando las necesita.

Han llegado a mi muchos recuerdos no agradables. Los odio, pero siguen vivos, presentes, despiertos. Si alguna vez concluimos que hay dos personas habitando en mi, es porque realmente las hay. Hay un hombre resentido, cruel, vicioso y profundamente malintencionado en mi interior, alimentándose continuamente y con todas sus memorias frescas. Lo desprecio, pero es parte de mí.

El post empezó hace muchas horas. Son ya las cuatro de la mañana.

junio 7, 2007

Me levanté muy tarde, a las 11:30. Me bañé, desayuné, escuché a los Beastie Boys a todo volúmen y procastiné hasta que finalmente pude concentrarme en empezar a escribir el artículo sobre The Hall Effect que debería tener ya hecho. Una vez las ideas me empezaron a fluír, me dí cuenta que ya era hora de irme a dónde Juan Pablo. El viaje fue rápido y sin complicaciones (Me gusta caminar por el potrerito que hay entre mi casa y la avenida Boyacá). Nos instalamos, trabajamos un rato sobre Oscilador, la nueva canción que hice muy al estilo (talvez demasiado al estilo) de las rolas del The Information de Beck, y Juan Pablo le dió una vuelta total a los arreglos. Empezamos a organizar unos acompañamientos sobre la serie Fibonacci que estaban sonando en exceso tostados e interesantes, aunque obviamente tuvimos que intervenirlos mucho y reacomodar bastante la idea. Los ensayos son lentos, la vibra creativa es maravillosa pero definitivamente siempre queda haciendo falta tiempo. Hemos hablado mucho sobre la idea de irnos fuera de la ciudad algunos días, la mayor cantidad posible, y encerrarnos a trabajar en las canciones y en grabar cosas. Suena maravilloso pero es dificil concretarlo. Trabajamos luego sobre “Del viento y el sol” y sobre “Orillas Diferentes” y luego salimos con unos amigos de él del colegio a Wabisabi. Pedimos algo que no recuerdo como se llama y que consiste en un montón de platos que tampoco recuerdo como se llaman regados por toda la mesa y relevados por otros a intervalos regulares. Estuvo delicioso realmente.

Tras esto salimos a caminar por la 11, hablé un rato con Patiño y con Jairo a quienes quiero mucho, morí de la envidia al ver que Patiño vió a Steve Reich dos veces en vivo en Lóndres y quedamos de vernos para escuchar un box set que compró con la música del compositor. Nos devolvímos en transmilenio, escuché “Lover you should have come over” en el MP3 de Jairillo, llegué a Alcalá, cogí un taxi y llegué a la casa.

Anoche hablé con Alejandra hasta las 3 de la mañana por messenger mientras escuchéaba muchísimo Dylan y fue hermoso (me encantan I want you y Just Like a Woman). Luego puse una buena selección de Cage y la cabeza me volvió a dar vueltas.  Noche Divina. Estuve también despidiendo a Camilito en el aeropuerto, luego estuve donde Seb un rato y escuché una misa de Janacek cuyo nombre no recuerdo y la Oda a Napoleon de Shoenberg (para morirse treinta veces ámbas, debo recordarle a Sebilio que me las pase). Estuvimos luego dónde Jules con Lucía, en el patio de la casa, hablando basura mientras ellas fumaban. Había muchas estrellas y aunque me perturba lo problemático de mi ser, me sentí feliz, tranquilo. Así me he sentido mucho, desde hace mucho estoy tranquilo, tanto que se me va a convertir en un problema muy seguramente.

En este momento tengo muchísimo sueño. Es bueno escribir, me relaja montónes, no sé porque le había hecho el quite tanto tiempo. Tengo un artículo sobre la Marihuana en remojo. Oigo Blondie. Me encanta.

Serial project No. 1 (Sol Lewitt)

Serial Project 7 (Sol Lewitt)

(Lúnes)

…Beck and Lidell and Björk and so many beats, in many colors, like little freshly painted card-boards rearranged in apparently (just apparently) random shapes, featuring “every relevant combination” in this beautiful Sol Lewitt’s fashion…

No he dejado de tener sueños extraños desde ayer. (Por la mañana estuve en clase de historia, entregué el trabajo y regresé muy campante tras un breve paseo por alcalá (sin deprimirme por tener que venirme solo a la casa sin haber visto a ningún amigo por la mañana) a estudiar. Cual no sería mi rabia cuando al poco tiempo de estar acá se fué la luz. No media, una o dos horas. Desde la una de la tarde hasta pasadas las 6. Durante este lapso estuve leyendo varias cosas, me enamoré un poco más de Sol Lewitt y, naturalmente, dormí mientras la casa lentamente se iba haciendo penumbra.) Soñé que estaba ensayando con Andrés Correa -con el cuerpo de Camilo Ordoñez- y con la figura completamente difusa de alguien más. Intentabamos cantar orillas diferentes pero yo tenía que hacer un esfuerzo sobrehumano para cantarla, no entendía nada ni afinaba nada y además parecía estar como drogado porque no veía ni tenía dirección ni sentido de orientación (Estaba tocando con la miniguitarrita que el bajista con el que solo tuvimos un ensayo, Jorge Villamarín se llama, tenía en la casa. -Pienso todo el tiempo en esa guitarrita-). Finalmente me tenía que tumbar en el suelo e intentar agarrarme de algo para sentir la realidad. Después, una vez más, iba caminando por la séptima alfrente del chicó y descubría que mi amigo Juan Pablo Bermudez andaba con una nueva novia que era bastante friki. Mientras caminabamos, unas escaleras realmente empinadas se empezaban a hacer más y más estrechas hasta que una vez más, sintiendome drogado, resbalaba por ellas. Luego otravez esa maldita sensación de intentar despertarse pero no poder, y seguir en ese maldito limbo, inmóvil, completamente desesperado. Es de las sensaciones mas horrorosas que haya sentido, y me ocurre con demasiada frecuencia.

“En la primavera de 1968 (Lawrence) Weiner instaló en la periferia del recinto universitario del Windham College, en Vermont, un trabajo escultórico (…). La obra titulada SERIES OF STAKES IN THE GROUND AT REGULAR INTERVALS TO FORM A RECTANGLE – TWINE STRUNG FROM STAKE TO STAKE TO DEMARK A GRID – A RECTANGLE REMOVED FROM THIS RECTANGLE, ocupaba la mayor parte de una superficie de césped y sufrió graves desperfectos a manos de algunos estudiantes al poco tiempo de inaugurarse la exposición. Afectado en un primer momento por este hecho, Weiner no tardó en comprobar que, aunque dañada en la materia, su obra seguía estando en lo fundamental intacta en razón de su concreción lingüistica, pues podía repetirse en cualquier momento en circunstancia distintas de acuerdo con las indicaciones oralmente formuladas.” (Tomado de Arte Conceptual, Daniel Marzona). (Leí esto durante el apagón, antes de dormir. Luego regresó la luz, me senté a trabajar en composición y la luz se volvió a ir. Tras un ataque de nervios en el que grité y perdí vergonzosamente el control, me llené de tristeza al perder todo un día invaluable de trabajo entre la maldita oscuridad. (Es impresionante todo lo que uno depende de la electricidad, realmente es impresionante). Al recordar la cita de arriba, sin embargo, me tranquilicé muchísimo. La obra que estoy haciendo no es en lo absoluto diferente del croché. Mientras se sepa con claridad cual es el patrón, nada va a variar. Prefiero depender de sistemas estrictos que de la “inspiración del artista” y el pésimo sistema de energía de la colina campestre me dió un poco la razón. Me gusta pensar que se puede componer en la cabeza, sin siquiera imaginar los sonidos. Me gusta pensar que la belleza del pensamiento y de las reflexiónes es igual de conmovedora y profunda que la belleza de los sentimientos. Me gusta también pensar, como pensaba un día llegando a la casa de Jules, que se debe poder hacer música en la que las ideas artículen como los silencios, las notas y las palabras, en exactamente el mismo plano. Me gustan los sistemas y los moldes: En clase de síntesis, el jueves, explicaron los sistemas derivados del teorema de Fourier y de ahí los procesos de resíntesis y las aplicaciones de estos. Básicamente se hacen muestreos de sonidos (através de ventanas de que se diferencian y se superponen por milisegundos) para generar espectros, imágenes. Éstas imágenes se utilizan como moldes y en combinación con otras o a partir de variaciones de estas mismas permiten crear nuevos sonidos. Se trata pués de la resíntesis de sonido e imágen indivisiblemente unidos en retículas generadoras. absolutamente excitante -Debo buscar la canción de Aphex Twin que utiliza este proceso utilizando como imágen la cara del tipo-).

(Martes, Miercoles, Jueves, Viernes… masa informe de días)

“Se podrían multiplicar indefinidamente esos ejemplos; cada flor tiene su idea, su sistema, su experiencia adquirida, de la que se aprovecha. Examinando de cerca sus pequeñas invenciones, sus procedimientos diversos, se recuerdan estas interesantísimas exposiciones de máquinas en que el genio mecánico del hombre revela todos los recursos. Pero nuestro genio mecánico data de ayer, mientras que la mecánica florar funciona desde hace millares de años. Cuando la flor hizo su aparición en la tierra, no había en torno de ella ningún modelo que poder imitar; tuvo que inventarlo todo. En la época de la clava, del ardo, de la maza de armas, en los días relativamente recientes en que imaginamos el torno de hilar, la polea, el cabrestante, el ariete; en el tiempo -como quien dice el año pasado- en que nuestras obras maestras eran la catapulta, el reloj y el telar, la salvia había construido los espigones giratorios y los contrapesos de su báscula de presición y la pedicularia sus ampollas obturadas como para una experiencia científica, los disparos sucesivos de sus resortes y la combinación de sus planos inclinados. ¿Quien sospechaba, hace menos de cien años, las propiedades de la hélice que el arce y el tilo utilizaban desde el nacimiento de los árboles? ¿Cuándo llegaremos a construir un paracaídas o un aviador tan rápido, tan ligero, tan sutíl y tan seguro como el del amargón? ¿Cuando encontraremos el secreto de cortar en un tejido tan frágil como la seda de los pétalos un resorte tan poderoso como el que lanza al especio el dorado polen del esparto? ¿Y la momórdiga o pistola de damas (…)? ¿Quien nos dirá el misterio de su fuerza milagrosa?

(Maurice Maeterlinck, La inteligencia de las flores, leído en un bus B1 de transmilenio el viernes a las 12 del día, tras un aguacero impresionante que cayó encima mío sin ninguna piedad y que me tenía tiritando. (Las gotas de lluvia y las lagrimas confluyendo tras la lectura).)

Las ideas fueron puestas en las flóres como el blanco y el negro en ti. Como el vapor de la mañana frente a un puerto vacío. Como signos de puntuación que expresan toda una orilla suspensiva, un horizonte de lluvia, un dolor que no conoce final. Dragónes, flores, y todo tu silencio. Acercate a mi, deja las ventanas abiertas, acógeme en tu madrugada y deja que todas las escencias cuiden tu cuerpo, dibujen una espiral entre tus hombros, te llenen de galaxias y conjuguen en el silencio la más bella de las oraciónes. La belleza es en ti.

I can’t help falling in love with you. (El miercoles me dormí llorando. Recibí secretos. Por la madrugada me dibujé protegiendola, mientras dormía).

(El maestro, Juan Gabriel Osuna, me preguntó por mi trabajo. Me propuso incluir unas variaciones al estilo de unos collages de Warhol que aún no encuentro. Se acerca la semana más compleja academicamente)

(Sábado en la mañana)

Con una leve resaca, que afortunadamente ya amainó casi por completo, me encuentro en pijama escuchando beck y earth intruders en loop. No puedo dejar de moverme frenéticamente, de imitar el “move through the room like ambulance drivers” y no puedo dejar de sentir que estoy a punto de explotar en una enorme bola de furia y lava. “Hay en mí tanto veneno que puedo estallar“, dice una canción que escribí hace como 3 años y que me gusta mucho. Anoche estuve en Magnolia y me encantó la decoración del lugar y el cuarto con la cama. Los asientos, cuadrados y blancos, me dieron sosiego. Al lado del bafle, conos de lluvia al decir de Spinetta, recordé “Parlante”, que es una canción mágica del flaco. La música no es ni remotamente similar en calidad a la de escobar, pero se puede agitar la cabeza. Era el cumple de camilo ordoñez y estuvimos una vez más con jules, él, lucía y una amiga de ellos que no recuerdo como se llama. Hablamos por horas de horas con lucía sobre cuadrados, manos, beats, geometrías y todas aquellas cosas que son tan importantes tanto para mi como para ella, todas esas mitologías personales que muy pocas veces en la vida pueden ser transferibles, expresadas, y que aún así son el aire para respirar y retratan como absolutamente nada lo que uno es. Nuestras mitologías se rozan, se reflejan, son adversas y a la vez hermanas. Son absolutamente abstractas pero creo que no hay nadie en el mundo con quien las pueda compartir de una forma tan clara como con ella. Son conversaciónes apasionantes.

Me muevo en la gran bruma de fondo de la que escribía Paul Eluard en uno de los más hermosos poemas de amor que he leído jamás. La exhuberancia de la ciudad no llena el abismo. Ni la fiesta. La belleza de los libros, la voluptuosidad del pensamiento, la verdad eterna de un solo sonido tampoco, aunquen se convierten estos últimos en paliativos, en maneras de llenar de belleza pura mi vida. Esta mañana toqué el E de la guitarra al aire y lo dejé sonando. Se me erizó la piel. Escuché un fragmento de Morton Feldman que me pasó Juan Pablo, la introducción de Wanderlust del nuevo disco de Björk, y ahora el sonido del viento. Todo es lo mismo. Contracciónes, respiraciones, nubes sonoras que se desplazan a su propia velocidad. El sonido es un gran organismo con vida propia, al que hay que intervenir lo menos posible, a veces. La labor del compositor es tomar un puñado de arena en las manos y lanzarlo al viento, en todos los casos regando la arena sobre la misma arena.

No puedo parar de escuchar a Beck. Sus canciones son obras de Robert Rauschenberg hechas sonido. Parecen a punto de estallar, suenan como si las coordenadas del sonido en que se desarrollan se quedaran cortas, forzanso a una sinestésis, a una eventual erupción de colores y dibujos en todas direcciónes. Coming to you 1000 beats per minute. Las canciones repiten estribillos ridiculos, se burlan de si mismas y de absolutamente todo a cada instante. Su concepto es anarquista, ecléctico, agresivo y profundamente artístico. Sus letras son la voz del pensamiento, son asociaciones libres, son a veces absolutamente azarosas y atacan directo a una conciencia y a un imaginario con el que me siento completamente identificado. Su música anti-melódica expresa velocidad y una militancia maravillosa, ejemplar, de la incoherencia. Su obra no construye sentido, no es un medio para decir o expresar sentimientos triviales. Su obra en si misma es un manifiesto de diversidad, es un receptáculo de influencias vibrantes, burbujeantes, absolutamente seductoras. Su forma de vestir es brutal. Envidio su voz y su forma de recitar y daría lo que fuera por ¿cantar? de esa manera. Podría durar tres horas diciendo cosas.

(Gramercy Park Hotel es una canción geométrica y maravillosa).

Esta semana pasaron muchísimas cosas. Se están empezando a hacer borrosas, así que es hora de sentarse a recordar.

Martes.

Decidimos llegar con Villegas temprano para acabar de hacer las tareas de Literatura y materiales de la música VI. Muy temprano me encontré con Daniela, a quien hace rato no veía. Le di un abrazo enorme y me puse muy feliz de verla. Ella hace parte de un época hermosa, la que más quiero recordar. Tras la clase, que de hecho recuerdo mucho por lo interesante y lo bien estructurada que estuvo (a cargo de Juan Antonio Cuellar, el decano de la facultad) decidimos ir al cafesito que siempre vamos y sentarnos como siempre a hablar basura. Pedimos dos capuchinos, él un Pie de manzana y yo una tartaleta de frutas (por invitación de él ambas cosas). Ya es costumbre sentarnos en este sitio tras la clase y luego irnos a las escaleritas de la universidad, quedarnos mucho tiempo ahí y hablar de mil cosas (amores, libros, ideas), mientras observamos a la gente pasar a nuestro alrededor. Siempre le digo que me siento como en The Doors cuando Jim y Ray deciden armar la banda en la playa, con muchísimo sol y gente joven, al parecer feliz, pululando a los lados. Dani ha sido casi un hermano recientemente y a pesar de que me lleguen a chocar muchas de sus actitudes es ya uno de mis grandes amigos y lo he aprendido a querer tal y como es. Lo admiro muchísimo y simple que hablamos aprendo mil cosas, se abren frente a mi nuevas direcciones para explorar.

Decidimos ir a almorzar pollo broasted en conmemoración de otro sitio al que íbamos hace unos años y que cerraron. Alejandra, la corista de Laura Castaño, nos encontró por casualidad y nos acompañó Fue la primera de varias reapariciones que hizo esta semana. Fuimos a un sitio al frente de San Marcos y hablamos sobre compositores, sobre lo guiadas que están las lecturas que uno hace de las grandes obras, sobre artistas freaks, y quien sabe sobre que más cosas. Tras esto Alejandra se fue y nos volvimos a quedar Daniel y yo hablando más tiempo. Luego fuimos a la biblioteca, él fue a leer unas microfichas y yo fui a hacer un trabajo de historia. En el último piso, hacia el extremo fondo, descubrí un sitio maravilloso. Está reservado solo para personas de postgrado y profesores, aunque de todas formas uno puede acceder si no va a usar los computadores. Muchos sofás púrpuras, ventanales gigantes, una vista enorme y un muy buen ambiente para sentarse a leer o a pensar. El día estaba gris, casi lluvioso, y aunque me he sentido triste y solo, regresando de nuevo a ese sentimiento repugnante que tuve muchos años de no tener razones para vivir, me dedico a seguir adelante, sin dejar que la alegría se acabe (Recuero el epígrafe de “Yo no quiero volverme tan loco”, disco en vivo de Serú Girán, que leí cuando estaba en décimo y que escribió Pedro Aznar, creo. La alegría no sólo “no es sólo brazilera”, sino que es el máximo motor en la vida. Una causa y un propósito en si mismo, algo que no quiero jamás cuestionar o abandonar por más duras que sean muchas circunstancias. Espero nunca olvidar esto).

Solucioné el trabajo rápidamente, aunque tuve que mudarme de sitio por la necesidad de un computador. Hice un post en ascaroth sobre la gente divertida pero (me siento muy mierda por pensar estas cosas) completamente repugnante que va a esos sitios a no hacer nada y a hablar basura. Lo peor es que yo también lo he hecho varias veces, lo cual hace me hace mas mierda aún. Al ir saliendo de la biblioteca me encontré con Dani de nuevo y fue una feliz coincidencia. Ya de noche, nos volvimos a sentar en las escaleras, hablamos de literatura y me dijo algo que me impresionó mucho sobre la naturaleza de las metáforas que me dejó pensando muchísimo sobre mi propia comprensión del arte y sobre la justificación de muchas obras. Prefiero dejar esta parte hasta aquí.

Me dirigí luego a clase de alemán dónde vimos oraciones conectadas con denn y weil y como cambia el verbo en el predicado de ambas frases. Nos fuimos con mi papá a la casa como siempre hablando de política y escuchando la mesa redonda de caracol a esa hora (entre 9 y 9 y 10), para finalmente llegar a la casa y hablar por Messenger con Alejandra otro rato. Pensé que Daniel y yo la habíamos aburrido pero al parecer le encantó almorzar con nosotros y me dijo que le prestara libros y cosas. Luego me hizo reír muchísimo pues empezó a preguntar que si en el concierto del miércoles iban a dar refrigerio. Y bueno. El concierto del miércoles, eso consumió todo el día siguiente, que ya a esas alturas había empezado.

Miércoles

El miércoles debía estar a las 9:30 en punto en Crescendo, la academia de Laura, que queda en una casa al lado del parque de Alcalá. Amo esa zona y me encantaba vivir por ahí y caminar por ese sitio llegando de noche a la casa. Sería excelente regresar a esa zona. Ensayamos la canción nueva de Laura (brazos abiertos) hasta las 11:00, luego me vine para la casa, almorcé, acabé el trabajo de tecnología II y regresé a la academia. Nos fuimos en el carro de Daniel a la prueba de sonido en el coliseo de la Javeriana. Durante el camino Laura me contaba lo feliz que le hacía que estuviéramos juntos yendo hacia allá y lo que significaba para ella eso. Ya en el sitio no sentamos a esperar mientras “Sin animo de lucro” un grupo que está muy pegado ahora (hago la aclaración porque se que en unos años cuando vuelva a leer esto no lo va a estar) probaba sonido. Es muy importante la humildad y apreciar el trabajo de las otras bandas siempre teniendo en cuenta cual es su contexto y su orientación musical. Yo en lo particular no me considero un buen músico y puedo aprender muchísimo de las demás bandas y las demás personas del medio. Sin embargo este sentimiento de humildad desaparece cuando uno comprueba que se trata de bandas de niños con mucho billete que financian su propio éxito y que engañan al público tocando con pista detrás. Esta música, aunque ni interesante ni profunda, podría tener por lo menos méritos a la hora de ser interpretada. Resulta, sin embargo, no siendo más que una gran y desagradable pantomima.

Probamos sonido en un escenario gigantesco, el más grande que he pisado en mi vida. El sonido estaba a cargo de un tal Cesar Bilar, uno de esos nombres grandilocuentes que se usan en este medio para impresionar pero que para mi no significan nada. Los retornos eran excelentes, el sonido era perfecto, las luces y los efectos eran muy buenos y en general toqué bastante cómodo. Los ingenieros se portaron bien y no tenía muchos conflictos o nervios por tocar en ese sitio, más allá de que tenía miedo de que se rompieran mis baquetas. Debo comprar nuevas, pero como siempre no hay mucha lana.

Nos fuimos al “camerino” (una carpa con sillas rimax y un botellón de agua) y pasé mucho tiempo hablando basura con Diego, quien me acompañó a comer algo en una de las cafeterías cercanas. También hablé con Alfredo, un sujeto del que me gustaría ser amigo y al que quiero y admiro mucho como músico y ser humano, y también con Daniel Montoya, quien es un completo bacán y también un excelente músico y persona. Hay muchísima afinidad en la banda, me gusta muchísimo estar ahí, me siento en casa. Finalmente, después de una espera un poco tediosa, de cantar con Alejandra canciones de Björk acompañados de un tamborcito, y de una charla motivacional/oración que hizo laura con todos reunidos en círculo (como los jugadores de Nigeria antes de los partidos en el mundial del 94) nos subimos a tocar tras el primer grupo telonero, que era de covers de rock-pop en español. En el sitio había más de 1400 personas, y al parecer más de la mitad de la gente se había quedado por fuera (es también el público mas grande frente al que he estado). Antes, en la prueba de sonido, me había impresionado muchísimo lo que debe sentir un músico al montarse a tocar frente a 200.000 personas, en un escenario realmente enorme, y ser durante algunos momentos un icono, una figura de culto, un chamán. Nunca había pensado seriamente en como debe ser esa sensación tan brutal de apoteosis. Si la humanidad necesariamente debe tener ídolos y cada persona su cuota de idealización enfermiza, los músicos de rock llenan ese rol a la perfección. Son los nuevos dioses.

Abrimos con Buen Sentimiento, luego tocamos Brazos Abiertos, e íbamos a finalizar con Ya ves, sino es porque se nos acercaron a pedirnos que tocáramos una más. La última fue Simplemente tu. La respuesta del público fue mixta. En Colombia se odia al telonero, y además las demás personas que iban a tocar eran tropicales y vallenateros de moda. Por esta razón una parte de público, pequeña por demás, nos insultaba, mientras que otra disfrutaba de la música y estaba emocionada. A mi me encantó escuchar el rugido cada vez que terminaba una canción, sentí que la banda sonó muy profesional y me encantó el toque, creo que fue uno de nuestros mejores. A Laura, sin embargo, creo que le afectó la parte del público que abucheaba y estuvo triste al final, aunque se le acercaron de todos lados, emisoras y periodistas, a entrevistarla y a pedirle su número y el demo. Al final un productor que ayudó con el sonido le dijo a Laura que no recordaba bien la música y que tenía que pensar en la producción desde antes de componer, y diseñar cada melodía para que fuera comercial y pegara (esto delante de todos nosotros). A mi me parece una completa imbecilidad, y espero que Laura siga escribiendo música sincera, llena de significado y sentimiento, y que se desentienda del repugnante utilitarismo de tantas personas que la rodean. (Miren lo que dice un futuro estudiante de composición de música comercial!! Estoy completamente envideado en este momento, no se si meterme a “erudita” o a comercial, existen demasiados pros y demasiados contras con respecto a cada una. Hablé al respecto con Alejandra y con Julián, que están en comercial, y con dos de mis compañeros de composición, que van para erudita, así como con Villegas. Todos tienen razón en ciertas cosas, pero al final no tengo ni idea de que decidir, aunque creo que comercial va ganando por poco margen. Prometo que habrá muchas mas divagaciones al respecto en posts próximos).

Julián cayó al toque y nos fuimos en transmilenio juntos. Me dijo muchísimas cosas con respecto a mi relación y a lo que estaba sintiendo ahora que me sirvieron muchísimo. Comimos dos empanadas cada uno en empanadas típicas, el una de carne y una de queso y yo dos de pollo. Luego me relató la parte final de su relación y creo que es una situación tan violenta y pesada que no la puedo ni imaginar. Julián siempre me analiza y me dice cosas que, aunque son un tanto chocantes de vez en cuando pues yo no necesariamente se las pido, son por lo general sensatas, a veces asustadoramente sensatas, y me dan mucho en que pensar. Julián es un músico excelente, de los mejores que conozco, y uno de los pocos seres humanos solidarios, realmente solidarios, que hay todavía. Al llegar por la noche a la casa volví a hablar con alejandra por Messenger (tuve que faltar por el toque a clase de alemán) y me fui a dormir. Es curioso estar solo después de haber sido el centro de atención (bueno, más laura que yo en realidad) de muchísimas personas. Es más fácil tocar frente a muchísima gente que frente a 5. No estuve nervioso ni un segundo ese día, mientras que por ejemplo en el toque en la casa de Juan Pablo estaba temblando.

El Jueves debía estar a las 9 en la casa del profesor de tecnología musical para presentarle el trabajo (un reggae sobre una balada que escribió él), pero mi hermano me levantó a las 8:30. El profesor es absolutamente estricto y serio con todo, así que debí correr como alma que lleva al diablo, y estuve a las 9:05 en la puerta de su casa, que queda a media cuadra de la universidad. (No, no me bañé y mi hermano me dio 2.000 pesos para tomar el primer taxi a transmilenio –pues seguro sintió culpa por no haberme despertado-). Le gustó mucho el trabajo, me explicó porque me puso 3.8 en otro que le había entregado (too bad) y me dejó ir rápido. Imprimí el trabajo de historia para entregarlo, pero antes de entrar hablé con un compañero de clase, Alex, quien me dijo que no era para ese día. Y en efecto, no era. (Alex me mostró unas partituras de Schumann y cantó alguna de las Lieds del compositor. Pronuncia muy bien alemán. Mientras estaba con él en la cafetería llegó el monitor de historia, una persona que me intriga mucho no sé porqué, y citó a Victor Hugo de una forma tan injustificada que me produjo un poco de repulsión). En clase hicieron la evaluación de profesores y rajé a la pobre profe. Después de la evalución dictó la clase y creo que es la mejor que ha dictado. Si tan solo hubiese hecho el examen al final de su exposición la habría calificado mucho mejor. Habló sobre el barroco latinoamericano, estructuró todo su discurso de acuerdo a un marco sobre la colonia muy bueno, y habló sobre un tema árido y oscuro con muchísima propiedad (cosa que no hizo durante el resto del semestre –me da embarrada porque se nota que es muy buena persona-). Tras esto me vi en la cafetería con Kaleth (Lina) y me contó muchísimas cosas que solo se le dirían a una persona muy en confianza. Desde siempre Kaleth me ha dado del todo esa confianza, al igual que muchísimas otras personas, y aunque no lo comprendo lo agradezco y me hace infinitamente feliz inspirar, sin razón alguna, ese sentimiento en los demás.

También me encontré con Daniela y Yoshi (Yoshi es una de las personas con las que mas he hablado en estos días) y fuimos a comer a Uga, un sitio muy bueno dónde venden creps con arroz y carnes y salsas de todo tipo, muy bien hechos y saludables. También sirven un té rico (yo probé uno llamado Festival, de manzanilla, piña y menta. El crepe tenía arroz con champiñones, carne de cerdo, salsa pesto, potato chips, ajonjolí y arroz –es mas rico de lo que se oye, lo juro-). (Me encantó ver a Daniela esta semana. Really. SNM).

Durante el almuerzo pasó una marcha gigantesca por la séptima y me encantó verla. Sentí aquello que sentí cuando fui a votar, cuando hablo de política con mi papá, cuando estoy emocionado y le tengo fe a ciertas cosas, aunque no tengo ni idea de si esa marcha las representaba o no. Había también trabajadores, estudiantes, indígenas, homosexuales, gente en bola. Me encanta la gente, la diversidad de la gente. Soy adicto a las diferencias entre las personas y en bogotá realmente no hay tanta. Me quedé absorto mucho tiempo mirándola. Fui luego a la biblioteca, trabajé en composición un rato y me encontré con Villegas, quien iba a leer Deleuze para sacarse las malas vibras de un concierto y un ensayo. Escuchó mi pieza y le gustó. Bajé de una página que reseñaré más adelante un concierto de Charly y Spinetta, dónde encontré una versión maravillosa de 1999 de Prince cantada por García (refiriendose al cantante norteamericano como “su ídolo”).

Fui luego a los laboratorios a estudiar síntesis. El profesor (un tipo que resulta muy muy guapo hasta para un heterosexual como yo, y que además un bacán), hizo un quiz que creo que pasé y nos enseñó a diseñar un sintetizador a partir de sampleos en Pure Data. (El man sabe, realmente sabe. No necesita leer ni tener ayudas extra, no se traba, y puede responder absolutamente todo y salirse para todas partes con el programa que nos enseña, que juro de por dios, es brutalmente complejo. Todo el tiempo deja ver que su conocimiento excede por kilómetros lo que nos enseña en clase. La diferencia con la profe de historia es radical, por eso tuve que calificarla mal, que mierda). Pure Data es un programa increíble. El diseño del sonido, las equivalencias numéricas y la lógica con la que funciona me tienen tramadísimo. Sigo reconciliándome poco a poco con la olvidada y empolvada parte matemática de mi cabeza. La síntesis sonora, la creación de sonidos que no provienen ni imitan la naturaleza a la manera de los cuadrados de Malevich, se me hace bellísima, poética y maravillosa. Asistir a la génesis del sonido, manipularla y entenderla desde su estrato más puro me emociona, me hace sentir privilegiado. (Mi papá ve en este momento el capitulo de los espíritus chocarreros del chavo. Yeah).

Salí de la clase a alemán y me perdí del concierto del ensamble de Yoshi en el que tocaban Mario, Tufano y Nico Peña y al que se iba a quedar Daniela. Al parecer fue del putas. Me lo perdí por ser responsable e ir a clase de alemán, y cuando llegué, oh sorpresa, estaban dando La vida de los otros. Aunque es excelente ya la había visto, estaba mal subtitulada, y me perdí del toque por hacer lo correcto (que tristemente resultó incorrecto). Mi único consuelo es que no me habría dejado en paz todo el fin de semana de no haber ido, pues el miércoles falté también. Nos regresamos en el carro a la casa con mi papá, de nuevo escuchando la mesa redonda de Caracol. Me encanta esta hora del día, siempre estoy un poco mamado pero mi papá tiene la mejor vibra del universo. A veces me cuesta creer que la misma persona a veces neurótica e intolerante sea capaz de transmitir tanta tranquilidad, cariño y amabilidad. Amo al viejo Chucho (lo seguiré diciendo cada tercer post porque es cierto). Me acosté tarde perdiendo el tiempo en Messenger, como toda la semana, ví un capitulo brutal de South Park del monito de la gramática, apagué la TV y me tosté del sueño (tenía un dolor de cabeza miserable!). No he descansado del todo esta semana.

Viernes.

Hoy me levanté para ir a clase pero llegué tarde (Fuck, ¡no puedo seguir llegando tarde a las cosas! No es mi estilo, nunca lo fue). Toda esta semana he estado leyendo Practical Ethics de Peter Singer, libro que me prestó mi hermano para que leyera un par de capítulos sobre el aborto pero que terminaría por empezar a leer desde el inicio. Nunca en mi vida había leído nada de ética y me encanta. Me produce una fascinación extraña leerlo así que lo hago lentamente, repitiendo todo, intentando que nada se me escape.

Pues bien, hoy leí el libro en el transmi y pensé muchísimas cosas. Fui a clase de composición pero no se hizo mucho. Me puse a escribir la siguiente estrofa de la canción que le tenía que entregar al profesor de Tecnología, fui a imprimirla, escribí el cifrado, y me devolví a la casa de nuevo leyendo. (Juan Gabriel el maestro de composición me regaló una partitura del Continuum de Ligetti y me dijo que escuchara esa obra y que no le tuviera miedo a sonar ni repetitivo ni estático. Ese tipo de cosas me vuelven loco de la felicidad y me encanta el hecho de que se haya acordado. Tuve la oportunidad de escribirle un mail esta semana en el queme dirigí a él como Maestro y creo que a la única persona a la que me refiero así por convicción propia.). Almorcé aquí y hace unas horas me senté a escribir esto, bajando unos archivos de una pagina brutal que me pasaron (lospiratasdelflaco.blogspot.com, llena de Bootlegs de Spinetta), pasándole archivos de Soda Stereo a Juan Diego y escuchando la versión que me pasó de Causa y efecto de Drexler.

De regreso, Lunes.

No salí de mi casa. Capé historia. Por la mañana no hice un carajo, por la tarde duré horas y horas haciendo el trabajo de teconología, por la noche ensayé con Laura y todo el grupo incluyendo a las coristas y de regreso a la casa estudié literatura y hablé por Messenger. No recuerdo mucho del día pero creo que algo avancé.

Toda la semana escuché El caminante de Fruko y sus tesos. Me encanta. (Lingo me mostró una versión medio trip-hop de un grupo colombiano llamado Psicotrópica o algo así, bastante buena).

Peter Parker

mayo 7, 2007

El viernes por la mañana estuve en la universidad, presenté una primera parte de mi obra de composición y el profesor me explicó varios métodos de desarrolo interesantes. Tengo que sentarme a trabajar sin descanso porque el tiempo ya se está acabando. Aunque ese es el tipo de promesas que uno siempre se hace y no puede cumplir en general, creo que evitaría una tragedia y me produciría muchísima tranquilidad concentrarme en lo académico completamente. Alguna vez Eduardo dijo que en momentos complicados no había mejor refugio que estudiar como un cabrón y la verdad quiero hacerle caso (Ayer pensé en Edi andando por Praga y me sentí profundamente feliz por él. Me está haciendo muchísima falta su sinceridad, su incondicionalidad, la forma en que se le sale ser tolerante y bueno conmigo)). A los compañeros de clase les gustó muchísimo lo que hice y eso me animó porque, aunque solo elegí el proceso y las sonoridades, la coherencia de los resultados -rítmica, motívica, melódicamente-(esa suerte de sonido opaco y profundo) no es propiamente un mérito mío y me ha sorprendido a mi tanto como a ellos. Dejar ser a los sonidos decía Cage, darles un impulso pero no intervenirlos, tan solo contemplarlos en su magnifica perfección. ((El sonido sigue siendo un milagro, insisto, y una sola nota es un evento suficientemente complejo y fascinante)). (((Mientras escribía esto Juliana me mostró GROTRIAN pianos y fue más que perfecto (porque empezaron a sonar tonos puros mientras escribía sobre ellos… weird). Alguna vez le hablaba a Juan Pablo sobre componer asignandole a figuras geométricas sonidos, como en una especie de tetris que por su propio movimiento generáse una gran imágen sonora, una construcción (pensando en eso escribí “La casa”). En esta página encontré una bellísima variacion de la misma idea (creo), aunque el programa pierde sincronía rapidamente))).

Por la tarde dormí en mi casa. Odio dormir de día porque de inmediato me siento triste, desconfigurado, y despertar al anochecer me hace sentir como un vagabundo. Es la imágen perfecta de la depresión, no querer hacer nada, tumbarse a domir, que es casi como morir porque se desaparece del mundo completamente, se regresa a la heteronomía total, a estar a la deriva del sueño, a dejar de ser por algunos momentos (Siempre me ha dado miedo quedarme dormido. Cuando estoy cayendo en el sueño me despierto agitado, pensando que es injustificable abandonarse a uno mismo de esa manera). Así me he sentido, talvez deprimido, lleno de una rabia injustificada y paranóica frente a todo cuando me dicen y hacen los demás. Odio los conflictos, odio inflingir dolor o humillación a otro ser humano, y odio sobre todo a mi super yo, ese ser terrible dueño de la verdad en el que me convierto cada vez que peleo con alguien. Detesto a esa persona, creo que es la faceta que más detesto de mi mismo y soy muy proclive a caer en ella. (Viendo Spiderman3, una película entretenida pero completamente olvidable, me vi a mi mismo caminando como Toby Mcguire con la araña galactica pegada en el pecho, absolutamente confiado, seguro de mi mismo, y por ello envilecido, egoista, terriblemente vanidoso).

Por la noche vi los Simpsons (por millónesima vez el capítulo en que bart consigue un “hermano mayor” -que es grandioso-, el de cuando Marge quiere entrar a un Club -que además de ser buenísimo me hizo llorar un poquito- y uno nuevo, no tan bueno pero suficientemente bueno para ser de los nuevos, sobre un autosecuestro de Bart-). Mi hermano me invitó a Cine (spiderman3), y su compañía fue como siempre que cálida y agradable (recuerdo a mi papá anonadado diciendonos que como podiamos ver esa basura, que como ibamos a botar la plata de esa manera. Recuerdo también que en el parqueadero mientras me pasaba al puesto de adelante mi hermano aceleró, y volteó rapidisimo, haciendome caer estrepitosa y graciosamente sobre la guantera (todo esto de forma premeditada y calculada por él). Hace rato no lo veía reirse tanto (me acuerdo en este momendo de cuando me caí antes de exponer sobre la pasión según San Mateo en historia, frente a todo el salón (aún tengo la cicatriz en la rodilla), siendo esta la continuación de otra caida en el mismo salón 5 días atrás, cuando entrando tarde a clase me resbalé e hice el ridículo (no me molesta que se rian de mi por estas cosas, bueno, no siempre). (Soy un carro mal manejado)). Últimamente he entrado a revizar posts viejos del blog de mi hermano y hay uno en particular (en el que describe como lucía toma una fotografía) que me parece hermoso y expresa la sensibilidad maravillosa de este sujeto. Miguel, al igual que lucía, (y pienso aquí también en turo) es una persona enormemente bondadosa, lo hace feliz dar, preocuparse por los otros, y supongo que por eso me invitó a distraerme un poco pues me ha visto triste estos días. Espero vivir cerca de mi hermano toda la vida, para poderlo invitar yo también en cuanto pueda hacerlo. (Comí una bolsa gigante de palomitas de maiz, unos nachos con queso (muy poco queso para tantos nachos) y una coca-cola. “Comiendo como degenerado mientras veía Spiderman” o “de como ser completamente un gringo durante un par de horas”).

Ayer ensayé por la mañana con Laura, aunque no me gustó del todo como sonó. Me da un poco de miedo no estar a la altura de lo que la banda necesita, y en este momento me es un poco dificil revertir esa situación. Tras esto estuve en la casa haciendo nada y esperando que fueran las 6 para que juan pablo viniera a ensayar. Se fue la luz y finalmente decidí irme a la casa de él, dónde estuvimos dándole hasta las 10 de la noche, haciendo arreglos y tocando. Juan Pablo me va a dictar clases de ténica vocal y eso me parece maravilloso. Tras esto, frente al teclado y al piano hemos destapado un par de botellas de vino y un poco mas ebrios hemos decidido dar mate a una botella de Mezcal que Juan Pablo tenía como recuerdo del d.f. Estuvimos hasta las cuatro de la mañana sentados frente al piano, escuchando musica, bebiendo, y eventualmente tocando un poco. La pasé increiblemente bien junto a juanpis, ese ser humano es ya un hermano (Nota mental: Aquello de beber si necesidad de ir a un roto o de bailar o de estar en una algarabia es muy bueno. One on one se bebe mejor). Me quedé a dormir allá y a eso de las 11, con la nefasta noticia de que el pc de juan pablo dónde estaban todas sus cosas (entre ellas nuestas maquetas de Ego) se había dañado, decidí venirme a la casa.

Tras escribir el inicio de este post fuí a dónde Dani Villegas, con quien vimos una atardecer maravilloso en la sala de su casa e hicimos (bueno en realidad él hizo y yo presencié) el análsis de la sinfonía No.4 en Em de Brahms (cuyo trabajo de orquestación me noqueó desde el inicio). Escuchamos algo de jazz también, una canción maravillosa de The Cure que tengo que volver a escuchar (creo que se llama lost o algo así), y una obra para percusión de Cage titulada “She’s asleep” que me encantó. Luego de esto fuimos a comer, me acompañó al transmilenio y me contó la historia de amor de sus papás.

Estuve a punto de colapsar y llorar dónde daniel. Necesito a J. Su ausencia se hace más real cada día y la vida progresivamente pierde brillo, yéndose con la lentitud del tiempo mis ganas de crear y de vivir expectante del futuro. (La tautología con la que Duchamp “definió” el arte es también aplicable a la vida. Se vive únicamente para vivir, y esto por alguna razón sirve de consuelo, si lo pienso bien).

En el transmilenio de camino hacia dónde Dani y de regreso a mi casa estuve leyendo el libro de Taschen sobre arte conceptual que mi mamá me regaló. Estoy absolutamente maravillado con muchísimas de las obras expuestas, pero particularmente me encantan las que abordan sistemas seriales y clasificaciónes rigurosas de procesos mentales, de imágenes, de palabras y hasta de ensayos (El ya mencionado trabajo de Kawara, las fotografías de Bernd y Hilla Becher, el Index 001 de Art & Language o los fotogramas de Jan Dibbets). Me gusta, talvez por mi afición actual al minimalismo, la manera en la que abordan ideas organizables explotando hastas las últimas consencuencias los sistemas que diseñan. Caminando por la 13, enfrente del nuevo éxito cerca de dónde daniel, observaba las lozas en el suelo, cuadradas e idénticas, de un color uniforme de gris cemento, y no podía parar de pensar en maneras de intervenirlas, sistematizar y secuenciar figuras en ellas y diseñar patrónes generadores bajo una lógica precisa (podría tratarse de  colores, imágenes o letras). Creo que el minimalismo produce en mi una extraña reconcilación con las matemáticas, con la geometría, con los sistemas perfectamente mesurables que actúan bajo una lógica consistente. Crear arte bajo estos parámetros es expresar una suerte de belleza natural, superior a los caprichos del gusto, regida por una sistemas universales, eternos, que emulan un impulso generador primario en dónde los elementos que constituyen las obras son libres de transitar por el laberinto que uno les traza. El “gusto” está en los surcos que uno diseña, más los resultados se ignoran y, como decía arriba, sorprenden y estimulan en la misma médida en que sorprenden y estimulan a cualquier otra persona. Se trata de poner semillas, de que las obras germinen mediante estos procesos por si mismas, cual si fuesen plantas. Y aún cuando es una lógica eterna y antigua, su uso en la creación artística y la aplicación de sus parametros más fundamentales (es decir su forma de empleo más radical), es en alguna medida reciente.

(Soñé estando en un concierto de Spinetta en tributo a su carrera en buenos aires. Se trataba de un gran evento, un evento histórico. Tocaba junto a björk, que se transformó luego en mi compañera del Gothe Sol S, con quien he soñado insistentemente en estos días. El concierto, que iba a ser transmitido por televisión nacional, iba a estar diseñado de tal manera que tanto Björk como Spinetta tuviesen cada su propio escenario: Un gran cuarto blanco y perfectamente cuboidal (cuboidal?) sin pared exterior, con pequeñas hendiduras cuadradas y negras en las paredes laterales que servían como retornos. El cuarto de Spinetta, contiguo al de Björk, no tenía estos retornos y en algún momento del sueño Luis Alberto le hacía el reclamo a la cantante islandesa, quien respondía en perfecto español. El concierto se desarrollaba en la Universidad de buenos aires, que en realidad era una escuela de Arte al estilo de la ASAB. Funcionaba en una casa colonial antigua y absolutamente enorme, con muchos pisos superiores e inferiores al nivel del suelo y millónes de cuartos y salidas. En algún punto del sueño iba a uno de los sotanos -que ahora que lo pienso es idéntico al piso superior de Socorro-, dónde unos chicos Emo tomaban Coca-Cola y hablaban de trivialidades. Como siempre, desperté antes de que el concierto empezara, con rabia).

Ahora mismo suena Atoms for peace de Thom Yorke y entro en un trance maravilloso al constatar miles de intuciones en esta bellísima melodía y en esta simple pero certera secuencia. Aún hay mezcal en mi cerebro, debo estudiar muchísimo, y por lo pronto, descansar un poco.