diciembre 10, 2008

Neurosis de abandono: Se trata de una neurosis cuyo trastorno repercute esencialmente sobre las relaciones afectivas. Afecta a los sujetos particularmente sensibles a toda situación que pueda suscitar de cerca o de lejos el espectro de una ausencia de amor o una amenaza afectiva (separación, frustración, etc.). Esta neurosis se caracteriza clínicamente por un síndrome que asocia: angustia, agresividad y desvaloración de sí mismo. La avidez afectiva del sujeto le lleva a suscitar tarde o temprano, en aquellos a la que se dirige, una actitud de rechazo. Este síndrome puede manifestarse desde la primera infancia, pero se afirma con una violencia particular todas las veces que una circunstancia de la vida reactiva el sentimiento de frustración y de abandono.

Cosa de conectarme a un cable y dejarme a mi mismo ir. De recomponerme y dejar la droga horrible que es a veces mi propio pensamiento. Abandonar mi interioridad y volverme un gran proyecto, una gran suma de resultados y efectos, dejar de ser adentro y ser completamente afuera. Y cuando menos lo sepa, habré  finalmente olvidado. Viviré el presente permanente, las luces que se reactivan a cada segundo, aquella misma búsqueda que hizo nacer a este blog. Lo vivo ahora mismo, con mucha intensidad.

mayo 19, 2008

El turista ve la herida, ve el vendaje sobre la herida, lo remueve, deshace la cicatriz con las uñas y empieza a hurgar con los dedos en la llaga abierta, intentando abrirla más. Aplica alcohol, grita de dolor a todo pulmón y se entrega de nuevo a esta suerte de masturbación dolorosa, intentando profundizar y expandir los pliegues de la carne ensangrentada. Su mano izquierda da golpes desesperados sobre la mesa de noche, mientras busca erráticamente cualquier objeto de tamaño medio que le permita, con efectividad, abrirse paso entre la abertura y el hueso. El turista no se conforma con una imagen homogénea del dolor: quiere reconocerlo, estudiar su comportamiento de forma sistemática. ¿Qué tal si, 4 centímetros adentro de la abertura, intenta desgarrarla hacia la derecha y luego hacia la izquierda con todas las fuerzas? ¿Qué tal si al presionar hacia adentro con una mano con la otra rasga un pliego considerable de piel? ¿De qué se componen esas sutilezas que diferencian los distintos tipos de auto flagelo, más allá de aquella sensación de parálisis infernal que identifica a ambas?

El turista busca que la herida lo perfore del todo, busca llegar, raspando con paciencia, hasta el otro lado de su cuerpo.

Horadar

Verbo transitivo

Perforar un objeto atravesándolo completamente.

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Self-collage

junio 17, 2007

Robert Rauscheberg, Brace, 1962

(Para leer oyendo Sigur Rós)

Todo se mueve en cámara lenta. Mis manos rasgan el viento cómo si se tratase de espuma y los surcos que abren mis dedos se vuelven a llenar de aire pesado, casi muerto. El mundo no se muestra convencido de su voluntad de salir de la inanimación. Cada articulación, cada doblegarse de los músculos, cada inflexión de voz y cada letra tarda años en suceder. Por una esquina de la ventana entra un primer rayo de sol. La habitación duerme, el silencio se apropia de las distancias y en tierra firme todo reposa en el mismo sueño profundo y submarino de miles de kilómetros de arrecifes. Yo presiento entre ese mismo sueño la velocidad del primer rayo y siento en mi interior cada milímetro del viaje que se interpone entre la esfera, su estatismo incandescente, y mi pared. Por detrás, de todo, la bruma. El sonido constante, estático del viento. Una nota larga, detenida, sobre la que la vida, en cámara lenta, cada vez más lenta, es, fue y será a través del nunca jamás (metallica).

Wandering. Mundo lento, acuático, dónde mis ojos, “vigías horadantes, fantásticas luciérnagas”, contemplan empañados por las lágrimas el nacimiento del amor, la derrota, la felicidad imprecisa fundamentada en la ignorancia voluntaria, y un millón de datos pequeños, puntas de iceberg, dónde el esplendor que nace a mi alrededor me choca débilmente (spinetta) y se aleja. Como la boca de las ballenas mi vida se abre llenándose de las mareas, convirtiéndome en el receptáculo directo e indirecto de todos los caminos que se entrecruzan por azar, de todas las historias, los paralelismos y las intersecciones, las cartografías humanas, que generan la configuración en apariencia caótica y adireccional de la realidad. Emisiones, radiaciones de universo. Me envuelvo en lo real como por bocanadas de humo, efímeras e ilusorias. Y como una ballena escupo a la marea de vida de mi boca o la marea de vida me escupe de la suya y de nuevo en soledad no tengo más que a las estrellas, mis hermanas, para compartir. Y el silencio, que nunca es completo. Estoy sentado aquí, los granos de arena reposan en la playa y los astros permanecen en el firmamento, todo en el lugar preciso dónde la existencia parece hallar sentido en si misma y dónde lo que es se explica únicamente en tanto es. Y así me muevo, cruzo fronteras, salto en un parpadear del panteísmo al nihilismo, del convencimiento de la unidad al placer del caos, del silencio antiguo al ruido aterrador.

Sólo soy. Solo soy.

Hoy sin embargo, mientras el mundo gira a toda velocidad, yo me muevo en cámara lenta. Lleno de miedo, lleno de amor, confiando en la sabiduría de las estrellas. Parado en medio de la calle mis sentidos tienen su tiempo de exposición al máximo, el mundo pasa y capturo lo que permanece y algunas sombras difusas de todo lo fugaz. Un poco sumergido en el universo, un poco salido de él. La música avanza sin avanzar, las nubes se destruyen y se regeneran cíclicamente y mis ojos se humedecen mientras ilumino con mi linterna una larga carretera de puntos suspensivos.

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(Para leer oyendo Beck)

Retazos sobre el lienzo. Objetos inconexos sobre la superficie de la obra y sobre los muros multicolores del museo, en un diálogo abierto no predispuesto por orientación o criterio alguno. La concreción de orden y sentido se desplaza al criterio del espectador, maravillado ante el espectáculo junk en dónde la relevancia de cada objeto, en una efervescencia vibrante y caótica de símbolos, es asignada por cada individuo de acuerdo a su propia experiencia. Museo-collage. Como en una canción de Beck o en cuadro de Rauschenberg, la procedencia de los objetos que constituyen no sólo la obra sino la exposición, al ser reasignados y transplantados de su contexto original, adquieren cargas semánticas nuevas y se abren a miles de posibilidades. Una obra para Ondas Martenot suena al lado de una pequeña caja de canicas. Un cuadro minimalista permanece al lado de los legajadores de Art and language, mientras miles de manuscritos son hojeados e intervenidos por visitantes curiosos. A lo lejos hay múltiples videos en pantallas a todo color. El museo no es blanco y no puede serlo. El arte, tan vibrante como es, debería estar alejado de la asepsia clínica que sugieren las paredes de dicho color.

Y es que es posible pensar que el arte no es una subdisciplina de la historia y que los objetos artísticos no deben ser expuestos como quien expone reliquias en un museo de historia antigua. Es posible temer que, una vez las obras se vuelven “documentos históricos”, parte de su vida y de su voz irremediablemente se consume. Es posible pensar que el interior de la composición no determine únicamente el contorno de la obra, como en los cuadros de Frank Stella, sino todo su entorno, en un ambiente que haga justicia al statement que pronuncian.

(Esto lo digo aunque en la vida real me encante la asepsia blanca de los museos y su orden, aunque no tanto la distancia que me separa de las obras. Y que hay millónes de obras hechas para museos blancos y milimétricamente organizados. Y que esté contento de haber quedado de ir al Mambo con lucía en estos días.) (En jstor no hay nada interesante sobre el museo sin muros de Malraux, debo buscar más cosas en la biblioteca).

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Museo-collage (edición virtual):

– “In 2002, their (Sigur Rós) highly anticipated follow-up album ( ) was released. Upon release all tracks on the album were untitled, though the band later published song names on their website. Famously all of the lyrics on ( ) are sung in vonlenska (“Hopelandic”), nonsensical vocalisations which resemble the sound of the Icelandic language. It has also been said that the listener is supposed to interpret their own meanings of the lyrics which can then be written in the blank pages in the album booklet. (Wiki.)”

 

Fungus Chantapufae (de una página de junkies)

All that is, was and will be
Universe much too big to see

Time and space never ending
Disturbing thoughts, questions pending
Limitations of human understanding
Too quick to criticize
Obligation to survive
We hunger to be alive

All that is, ever
Ever was
Will be ever
Twisting
Turning
Through the never

In the dark, see past our eyes
Pursuit of trhuth no matter where it lies

Gazing up to the breeze of the heavens
On a quest, meaning, reason
Came to be, how it begun
All alone in the family of the sun
Curiosity teasing everyone
On our home, third stone from the sun

All that is, ever
Ever was
Will be ever
Twisting
Turning
Through the never

(Metallica)

– L’Étranger, Camus.

Robert Rauschenberg, Estate, 1963

– The Anti-aesthetics (Hal Foster): Sculpture on the expanded field (Rosalind Krauss) y On the Museum Ruins (Douglas Crimp)

– La Aparecida, Jorge Drexler. Sigur Rós, Café Tacuba, Radiohead, Beck, Steve Reich, Bob Dylan.

– Nebulosa ojo de cerradura.

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Se avecina una crisis familiar muy compleja. Debo hacer todo lo posible por ayudar al máximo. El dolor de mi papá y mi hermano me paraliza a mi. No sé como decirles que los amo, que los quiero ayudar. Me cuesta trabajo hacer algo al respecto pero debo hacerlo, juro que debo hacerlo y tarde o temprano lo haré.

He estado cantando y tocando y me siento, talvez infundadamente, hábil musicalmente. He sacado varias canciones (La aparecida de Drexler que me fascina, Los Languis de Soda, y otras por ahí). Amo Ego. Amo a Juan Pablo, es más que un hermano para mi. Alguna vez escuchaba hablar a Roger Daltrey sobre la conexión espiritual que hay con alguien cuando en una banda las cosas funcionan y no puedo dejar de pensar que así es, que es una experiencia impresionante, transformadora, que es un pilar de mi vida, de la mitad de mis pensamientos diarios, de muchísimas cosas buenas me pasan hoy.

He andado mucho con Adelaida y la adoro. Me hace falta el tinto con Villegas. Me he sentido solo, me hace falta dar cariño y recibir cariño, y la estabilidad de una relación. Me hace falta enamorarme brutalmente de alguien y dejar de estar tan metido en mí. El Jueves me embriagué en Rikotto y ayer en Escobar, tras haber llenado una hoja a punta de barrabasadas inconexas con Ade y Juan Pablo y de haber observado una reyerta un poco chocante en un transmilenio a las 11 de la noche con múltiples groserias y acusaciones de robo. La rumba estuvo muy bien, hubo mucho martini y cerveza y abrazos y besos hetero y homosexuales entre una y varias personas. Me encantan ese tipo de ambientes de relajación liberación y desprendimiento total. Compartí muchísimo con Adelaida, Juan Pablo, mi hermano (a quien adoro) y Manchas y eso me encanta. He tenido mucho miedo de estar sin gente a mi alrededor. Cuando me quedo solo inmediatamente me deprimo, muy profundamente, y me siento al borde de estar realmente mal, como antes. No quiero que eso suceda, necesito aprender a estar solo pero entretenido y tranquilo.
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Brot, cerca de las 7, miércoles.

Tras un día de larga erradumbre estoy por fin rodeado de aromas, colores cálidos, sonidos sugerentes y calor humano. La mesa que sostiene este cuaderno es anaranjada, brillante y las páginas que ven aparecer a estas letras son amarillas, casi ocres. Viene un chocolate en camino y me sumerjo una vez más entre el rumor de la gente. Tengo un pan de chocolate al lado, el aroma de la espuma al otro y puedo asegurar que es el momento más feliz del día, hasta ahora.

Acabé de leer el extranjero en la fila del banco, que ayer duré leyendo hasta las tres de la mañana en mi cuarto ((su nueva decoración se presta más que bien para leer hasta altas horas) mientras, horrible, deseaba poder fumarme un cigarrillo) y luego me encaminé a la Javeriana a reclamar un papel.

Aproveché para sacarle copia al libro de Tula, intenté infructuosamente sacar El último hombre de Blanchot y Mil mesetas de D. de la biblioteca de la universidad y me fui triste, con las manos vacías de libros nuevos, hasta Usaquen a devolverle el libro a T. En el trayecto de ida a la Javeriana acabé de leer On the Museum’s ruins” de Douglas Crimp en dónde esta cita:

“Foucault’s Project involves the replacement of those unities of humanist historical thought such as tradition, influence, development, evolution, source and origin with concepts like discontinuity, ruptures, threshold, limit and transformation”

(de aquí en adelante lo escribo hoy) me acordó de varias discusiones con &. en las que quería pero no podía argumentarle porque yo no era un reaccionario ni me gustaba la destrucción por la destrucción y en fin.. uno nunca tiene las palabras cuando las necesita.

Han llegado a mi muchos recuerdos no agradables. Los odio, pero siguen vivos, presentes, despiertos. Si alguna vez concluimos que hay dos personas habitando en mi, es porque realmente las hay. Hay un hombre resentido, cruel, vicioso y profundamente malintencionado en mi interior, alimentándose continuamente y con todas sus memorias frescas. Lo desprecio, pero es parte de mí.

El post empezó hace muchas horas. Son ya las cuatro de la mañana.

Cans and Brahms

mayo 29, 2007

Con el cuello de la chaqueta hacia arriba, con el pelo cubriendome la cabeza y parte de la cara, caminando con la espalda encorbada, con una mala afeitada, con “pestañas encrespadas” al decir de Kaleth, con las mismas manos grandes y largas que me fueron transplantadas de otra persona, con los zapatos rotos, con las botas de los jeans punkeros destruidas y plegadas, con las palabras que se suicidan antes de salir de la garganta, con el silencio como maravillosa zona de comfort, con kilos y kilos de papeles por leer entre la maleta, con el dolor punzante de un golpe en la costilla, con el vacío de conocimiento de algunas melodías de Brahms, con ganas y con pánico por las ideas, con millónes de dudas áridas y deformes cercenando mi conciencia, con la misma sonrisa rota, con la misma asimetría facial, con los mismos gestos, con dolor de espalda, con la vista nublada, con todos los sentidos en decadencia, con el peso de mi mismo, todos los días con el peso de mi mismo, por siempre un extranjero, por siempre un extraño en el mundo.

Anoche dormí dónde villegas y estudiamos Literatura. El sábado grabé con Julián una canción horrible todo el día (y me salvo la vida con su cantada y sus conocimientos de protools y del estudio midi). Debo leer muchísimo y hacer muchos trabajos. Ésta aceleración de la cabeza y esta explosión de trabajo es saludable. Me encantan las mujeres, me fascinan. Me siento, por momentos, embriagado de vida. Necesito canalizar todo en lo creativo, comprar ropa nueva, y seguir, sin importar que pase, en esta suerte de proceso de envilecimiento al rededor de mi mismo.

Juliana despierta un ser en mi que no puede controlar la ternura y el amor. Juliana es un ser bellísimo y lo quiero a mi alrededor, no importa de que manera, por todo el tiempo que me sea posible. Nuestro tiempo juntos es sincero, humilde, y feliz.

 

Coincidencias. Tengo clara la mente antes de sentarme a escribir, está todo dispuesto para darme a la tarea, tomo un respiro necesario, un impulso, y en el momento en que presiono la primera tecla equivocadamente se abre la ventana de winamp, empieza a sonar una canción que no quiero oír y un milisegundo después suena el teléfono. La vida diaria le puede a lo solemne todo el tiempo, supongo.

“Ahora bien: la mayoría de los escritores cinematográficos provienen de una élite cultural: son entonces personas que tienen la obligación, diría social, de considerar al patrón un idiota, un semianalfabeto, un hombre despreciable. Pero al mismo tiempo, deben hacer que su obra le guste. Y en el momento en que el guionista identifica al productor con un destinatario “idiota, semianalfabeto y despreciable”, tiene un solo modo de convencerlo: la degradación de su propia obra. Entonces, la inocente “captatio benevolantiae” que todo autor, en distintas medidas, utiliza para obtener la colaboración del lector, termina convirtiéndose en una operación inmoral, que envuelve al autor en la degradación por él planificada con bajeza.”

(Pier Paolo Pasolini en Gabriel García Márquez: Un escritor indigno.)

Y sin embargo, la llamada me dejó frito. J.G Osuna, mi profesor de composición, me llama a la casa (¡!) a cancelar la cita de las 10, lo cual es, digamos, normal. No obstante, pasados los asuntos de rigor, me habla sobre el mail que mandó Manuel el amigo de Daniel V y que reenvié, titulado: Gabriel García Marquez, un escritor indigno. Lo que está escrito a continuación empezó como entrada de este blog pero luego me picó la idea de mandárselo a todo el mundo a manera de justificación. Inicialmente mi lectura del mail fue poco crítica. Sin embargo lo que hablé con J.G. me hizo reflexionar un poco más al respecto.

Este texto plantea, sobre todo, una idea para mi interesante: el escritor/guionista se vale de estructuras lingüísticas “provisionales” (en el sentido de que no pretenden hallar concreción como estructuras literarias en si mismas sino como estructuras cinematográficas –esta distinción es discutible, sin embargo-) para captar la atención del lector. De esta manera quien escribe entabla una relación con quien lee equivalente a la que entabla el guionista con el productor “idiota, semianalfabeto y despreciable”: esto es, violentar la autonomía y la profundidad del texto en pos de una narración que no lidia con lo literario sino que configura historias, diálogos y personajes en busca de una compresión unidimensional de estas. “Tal esfuerzo por simplificar, por reducir, por desdramatizar, por hacerlo todo comunicable y sin problemas reales, termina volviéndose una atroz forma de adulación del patrón: así, y para decirlo con sus propias palabras, el guionista, aún despreciando al patrón, y hasta por el hecho de verse obligado por él a un comportamiento miserable, se hace “rufián” a la par suya.”. De acuerdo a Pasolini en la mayoría de los textos que juegan con estas estructuras provisionales el escritor asume en el lector una persona intelectualmente inferior a quien no considera al nivel de una obra de arte profunda. Esa es la clave, de acuerdo al texto, del uso de estas estructuras: lo simple que es para el lector/productor una visualización clara de lo narrado, una visualización perfectamente aproblemática que no llama a la reflexión, que muere en el punto mismo de la lectura con el pasar de las hojas, que se vuelve un thriller en la mente y que definitivamente no pretende trascender esta condición.

Mi cuestionamiento al texto, sin embargo, apunta a preguntar qué tan legítimo es ese reclamo por la “autonomía” de la obra. En rigor, no concibo como condición de un buen trabajo artístico esa autonomía que reclama Pasolini. El texto reivindica una obra de arte profunda, que cuestione activamente, que dibuje una narración no simplificada, dramática y compleja. Esto, aunque deseable, (me duele decirlo!!) no es una condición, y muy por el contrario ese tipo de razonamiento amenaza con decantar en el dogmatismo, en el blanco y en el negro, en una distinción y una respuesta demasiado obvia a las que se podrían considerar como motivaciones de este tipo de literatura. El uso de las “estructuras provisionales” no debe ser visto tan simplistamente como una treta para adueñarse de un público que se presupone estúpido. Desde ésta lectura de la obra, desde ésta crítica a su estado lingüísticamente “embrionario” y “servil”, se niega también el posible valor literario de toda una corriente adscrita a lo cinematográfico como forma de narración, a la manera de Faulkner y Hemigway. Una aproximación a la escritura que pretende generar otro tipo de afectos y que, aunque no necesariamente se cuestiona a si misma en cuanto a lo formal, pretende resaltar la historia misma como columna vertebral, como inicio y como final del texto. El texto de Pasolini presupone que García Márquez en determinado momento eligió envilecer la obra o desde el inicio escribió una obra malintencionadamente simple. ¿No hay espacio para el afán de comunicabilidad en las intenciones honradas de un escritor? Esta es una pregunta muy difícil, yo tendería a pensar que si se puede, que una obra no es necesariamente burda o miserable ni el escritor un ser ruín o manipulador al pretender escribir una obra para el gran público. Existen miles de análisis lingüísticos y teóricos de Cien años de soledad que podrían rebatir la tesis que simplifica su uso idiomático al de una narración plana cuyos méritos se hayan únicamente en su forma de “enganchar” a quien lee. En lo particular, este tipo de análisis y este tipo de literatura no me resultan interesantes y considero que hoy en día lo escritores deberían estar a millas de distancia de esta idea, pero eso es tan solo mi opinión. Cien años de soledad no fue escrita hoy, sin embargo, y no puedo dar fe de que tan pertinente haya sido cuando fue escrita, aunque de seguro transitaba por círculos enormemente distintos a los de la obra de Pasolini.

A diferencia de lo que leí como epígrafe del mail, el texto parece no ser tan actual. Parece haber sido escrito exactamente en 1972, contaminado aún de una cesura filosófica, una distinción irremediable entre arte de consumo y arte de élite que con las décadas posteriores ha ido resquebrajándose y cayendo en desuso. ¿No es la experiencia de un nuevo mercado del arte en el que recirculan los objetos artísticos a la velocidad de las redes una muestra de que el arte puede servir a diversos propósitos, a diversos públicos y a diversos targets sin verse fundamentalmente envilecida por ello? Una buena obra de arte puede estar al servicio de lo comunicable y lo evidente, puede estar al servicio mismo de la industria, y no por ello estar fundamentalmente mal planteada.

En Colombia la figura de García Márquez se ha venido paulatinamente convirtiendo en el sinónimo del chauvinismo, del orgullo nacional, y de una serie de valores que me resultan por completo repugnantes. El texto de Pasolini me parece completamente pertinente, interesante, y pienso que es un excelente baldado de agua fría para muchas personas. Abre un debate relevante, y es por ello que decidí re enviarlo.

Ahora mismo tengo sueño. Inicialmente, antes de la llamada y todo lo que desencadenó, quería simplemente escribir que es muy difícil llevar un diario de alguna forma público sin incurrir en una enorme contradicción. Gloris me hacía ver como la sinceridad de todo lo puesto, la selección de lo que constituye lo “personal” y lo “íntimo” no es más que el reflejo de algo que desde el inicio se plantea como público, expuesto. Actúo pues como mi propio editor, publico mi vida y en ningún lugar queda consignado lo profundo, lo intransferible, lo secreto. Por otro lado todas las opiniones me prefiguran y hacen que simplemente no pueda escribir como quiero, que deba intervenir mi forma de pensar y de sentir, que deba amoldar mi forma de expresar a lo que me gustaría que alguien más vea en mi. Y esa ha sido siempre mi gran ruina como le decía Juan Pablo. Cuando haré las cosas por mi mismo, cuando atenderé a mis propios deseos e intuiciones, cuando le creeré a mi voluntad, cuando seré ese espíritu libre del que hablaba Henry Miller en la introducción al texto del deber de la desobediencia civil de Thoreau (señal que cabalgamos cada dos posts? Fuck!)? A veces siento que no es mi voz la que habla sino la voz de lo que ellos pretenden escuchar, la voz del que yo quiero ser y no del que soy, la voz de mi reflejo y no la de ésta persona que no puede defender lo que piensa. Todo lo que soy se desvanece, se va, se amolda a impresiones, se corrompe, está ligado a las personas que admiro pero jamás a mi mismo. Cada ruptura me hace replantear todo, me hace deshacerme de todo, una vez más soy un cerebro a la deriva de una nueva buena idea, de una bella cosmovisión de la que soy partícipe mas no creador. Cuando seré yo quien piense? Quien decida? Quien configure? Quien amarre? Cuando?

Anoche hablé mucho con Alejandra y quedé con una sensación horrible: Al leer esto dentro de unos años me reprocharé mi propia ligereza con las ideas. Me reprocharé mi falta de rigor, me reprocharé que la emoción me haga hacer razonamientos pobres, obras mediocres que no corresponden a una visión rigorista de la música y de las ideas sino a una inspiración débil, sensiblera y tonta. Todo en lo que creo se deshace, se deshará, pero no quiero ser por siempre un nómada buscando un asidero que se resbala. Antes imperaban las melodías, ahora imperan las ideas, mañana imperará algo más y nunca estaré adscrito a ninguna, nunca me encontraré en ninguna, nunca me identificaré lo suficiente perdido entre la belleza de tantas miles de cosas (Escribo que nunca con la secreta esperanza de que ocurra, de que si ocurra, de llegar a algo, de poder hacer algo antes de que el amor por una forma de ver las cosas se me vuelva a escurrir). Anteayer vi videos de Queen hasta la madrugada y supe que ese algo tan hermoso también lo había dejado ir. Lo que amo ahora lo dejaré ir. Y es que no quiero encontrar la verdad, no quiero encontrar la unidad, no quiero encontrar una única luz. Solo quiero que cada uno de los pensamientos que me importan, como las olas que llegan a la orilla, permanezcan detenidos lo suficiente en la arena como para empapar mis pies. Sé que se retiraran, que se irán a la gran corriente, que se perderán para siempre entre densidades y kilómetros. Pero quiero haberlos sentido lo suficiente antes de que se retiren para siempre. (Olas e ideas, son lo mismo).

“Ya que Thoreau insistió tanto sobre la conciencia y la resistencia activa, podríamos pensar que su vida fue vacía y triste. No olvidemos que era un hombre que evitaba el trabajo lo más posible, sabía dedicar su tiempo al ocio. Moralista severo, no tenía nada en común con el moralista profesional. Era demasiado religioso para tener algo que ver con la iglesia y demasiado hombre de acción para tomar parte activa en la política. Era de una riqueza espiritual tan grande que no pensó en amontonar bienes, tan valiente, tan seguro de sí mismo, que no se preocupó de la seguridad, de la protección. Abriendo los ojos descubrió que la vida proporciona todo lo necesario para la paz y la felicidad del hombre; solamente hace faltar usar lo que tenemos al alcance de la mano. “La vida es generosa”, parece repetir a cada momento, “¡Tranquilos! La vida está alrededor, no allá, no en la cima de la montaña”. “

Lloro, lloro muchísimo. Este es mi espacio, mi sitio, no el de quienes lo léen. Aquí puedo decir que lloro al leer estas palabras sobre la vida vibrante, profunda, maravillosa (Viene a mi cabeza Barba-Jacob. Iré en busca de su canción de la vida profunda ya mismo). Ayer J. estaba muy triste. Quisiera darle un abrazo, consentirla mucho, darle un beso, y leerle esto, por si depronto sirve de algo.

Estúpido

mayo 4, 2007

(El final de esta entrada fue escrito en un momento terrible de rabia, odio y descontrol. Aunque antes era una constante en mi vida, desde hacia mucho no sentía la necesidad de acabarme palabra por palabra, lascerarme, destuirme, quemarme, reducirme al punto mismo de la mierda y así develar la posible gran farsa que aníma muchas de mis actitudes. Había entrado pues, en un horrible comfort de sana autoestima. No me siento orgulloso de la última parte del texto, es exagerada, pero expresa una verdad que no me siento en capacidad de ignorar. Favor no tomarme en serio, yo no lo hago tampoco).

Rimini es el nombre de la heladería que queda en la esquina suroriental de la plaza de comidas del centro comercial Andino, dónde ayer alrededor de las 5 de la tarde me exigí el recordar la vitrina dónde están exhibidos los licores y conservar en la memoría los colores de ésta, sus acabados en madera, y su bonito diseño. Me prometí también recordar a mi mamá y a Juanita sonriendome y despidiendose desde la ventana cuando aproximadamente a las 3 y 40 de la tarde salimos con mi papá en dirección a la 82, él al Goethe (dónde yo tendría clase de alemán a las 7:15), y yo a publicaciones Sport, dónde por estos días unas personas más que amables me ponen a escribir artículos para sus poco conocidas revistas y me pagan con bonos de ropa (aunque de hecho aún no recibo el primero) . Me prometí recordar esa despedida y esa diciente sonrisa porque sentí genuino amor por ámbas cuando las vi.

En la esquina suroriental de Rimini, (que es a su vez una prominente esquina suroriental, una de aquellas esquinas surorientales) hay una saliente que da a dos mesas algo escondidas. Brownie y expreso. Mientras se oscurecía, el tono de las voces crecía, y dos visiones del mundo dificilmente compatibles en muchisimos aspectos colisionaban violentamente. Los pormenores de esta conversación prefiero no recordarlos. Los ademánes de huída, la violencia de las palabras, mis ridículos ejemplos y mis baratas conclusiones suficiente daño han causado y creo que están y estarán presentes durante mucho tiempo.

(Y es que yo no sé discutir, no tengo idea de pensar racionalmente, no puedo ponerme a la altura de quien utiliza ideas y no estupidas impresiónes como yo. No puedo ponerme a la altura de quien reflexiona y actúa en consecuencia y no de quien deja ser y está conforme miserablemente con todo, como yo. Soy un maldito cancer aborrecible, así me siento ahora mismo. No, mi indolencia no es un statement de vida, mi irracionalidad no es una forma romántica de vivir, mi dejadez no es un desapego espiritual por lo material y mi incapacidad para el razonamiento lógico no es una virtud, es un maldito impedimento y un símbolo de mediocridad y pereza. Y mi incompetencia y mi miedo a la competitividad? Lo dijo Marta una vez: Mediocridad. Soy pretensioso, grosero, pedante, pero muy por encima de todo, ignorante. Y lo siento, lo siento desde el fondo con todas las víctimas de mi hipocresía, de mi falsa apertura a las ideas de los otros, de mi poco rigor. Educado en un colegio dónde lo crían a uno para creerse la punta de la verga de dios, cuesta trabajo recuperarse del golpe de ser un maldito charlatán, un inútil.).

Hoy tenía que hacer un trabajo para la clase de síntesis y no lo hice porque me quedé todo el día hablando con gente y perdiendo el tiempo en esa jodida cafeteria de mierda dónde muchas personas casi tan mediocres como yo desperdician su cerebro regularmente. Presenté un muy mediocre exámen de alemán, pero llegué a alardear por messenger de cosas estúpidas sin verme al espejo y darme cuenta que no soy nada más que un jodido parásito, más que un perezoso de mierda, más que un impedido.

Como es posible que pueda preferir todos mis malditos defectos, todos mis nauseabundos defectos, a la claridad, la madurez y al amor que alguna vez me fue ofrecido? Como puedo amar tanto y ser tan condencendiente con este saco de mierda que llevo por cuerpo y esta constante ebullición de BASURA, de charlatanería barata que llevo en la cabeza? Como es posible que no pueda desapegarme de mi propia imbecilidad? De mis miles de errores? (Si, los errores si existen, las actitudes de las personas si son condenables, la gente es fea, retardada o mañosa y no por ello merece piedad -y si he pensado que merecen piedad es porque me úbico de primero en la lista pero soy muy cobarde para castigarme a mi mismo como se debe, aunque amaría hacerlo-). Solo la gente competente que se sabe capaz de lograr algo puede transformarse. Hay tanto en mi que no es rescatable… porque es precisamente de esas cosas de las que no me puedo desapegar?.

Me siento solo, molesto, inútil. Despreciable. (“Falso, mentiroso, asqueroso”, me dijo mi sensato papá alguna vez). He hecho mucho daño, muchísimo, y me siento apenado.