Presente Continuo

junio 25, 2007

“In general, the progressive aspect expresses the dynamic quality of actions that are in progress while the continuous aspect expresses the state of the subject that is continuing the action. For instance, the English sentence “Tom is walking” can express the active movement of Tom’s legs (progressive aspect), or Tom’s current state, the fact that Tom is walking rather than doing something else at the moment (continuous aspect). Another example is the difference between “The cat was sitting on the mat” (continuous: the cat’s state is “seated”) and “The cat was sitting down on the mat” (progressive: at that moment, the cat was in the middle of the action of sitting down).

The relationship between the progressive and continuous aspects is not quite clear. Some linguists consider the progressive aspect to be a kind of continuous aspect, one that merely emphasizes the action already conveyed by the continuous. However, some other linguists consider the continuous aspect to be a kind of progressive aspect, because in many languages that distinguish the two, the formal progressive aspect can convey a semantic continuous aspect, but not the reverse.” (Wiki)

Presente continuo, presente permanente.

Solo la existencia enmarcada en el continuo del presente o en el presente continuo es capaz de curarme de la tristeza infinita, apabullante, que parece carcomerme por momentos. La reflexión alrededor de lo que fue, pero particularmente la reflexión alrededor de lo que será, la mera especulación de miles de escenarios distintos (cada uno más inútil y desgastante que el anterior), logra minar por completo mis ganas de crear y de vivir. Me destruyo al ignorar la vida que, como en una película, sucede ante mis ojos y que yo mismo creo con las manos, las palabras y los actos concientes. No debo pensar que me expando hacia algún sitio específico (cause no one has it all figured out just yet, dice Alanis y porque todo es uno y mil a la vez, dice Spinetta). Debo dejar de creer en direcciones y horizontes precisos, quirúrgicamente preestablecidos, para poder construir mi vida a partir del valor de cada segundo, a partir de ser consecuente conmigo mismo (lo que vagamente considero como correcto o adecuado) en cada movimiento y pensamiento que genero, y solo así esperar la vida que nacerá frente a mi como el producto de lo que hago. Cada cambio de rumbo o de dirección será para articular nuevos miles de millónes de presentes, más nunca la supuesta ilusión del futuro, metáfora ridícula que estatiza una vida siempre en movimiento, activamente en movimiento. Me desplazaré, mientras esté vivo mutaré, me reconfiguraré, pero nunca me detendré. Solo existe el presente, el que debe ser sentido, identificado, devorado con el paso de cada milisegundo. Quiero comerme a la vida, a cada segundo por el resto de mis días comerme a la vida.

(En la apología de Sócrates, creo y me siento avergonzado de hablar de estos temas, se condena precisamente el miedo a la muerte en tanto es miedo a lo desconocido y el filósofo asume que solo se puede temer algo en cuanto se le conoce y se puede esperar de ello algo contraproducente para uno mismo. No conozco el futuro. No le temo. (Si le temo pero no quiero temerle y al razonar así dejo brevemente de temerle). No creo en la ilusión ridícula de que lo predeterminaré del todo a mi gusto. Aguardo próximos presentes mientras vivo éste, mientras lo configuro. Actuar, vivir, crear, estar completamente sumido no solo en el presente continuo sino, más radicalmente, en el presente progresivo, en la velocidad de la acción, en la rapidez instantánea con la que nace cada nota de mi voz, cada acorde de la guitarra, cada brochazo sobre el lienzo, cada pensamiento, cada gusto, cada placer fugaz y todo cuanto se replantea constantemente).

Vivir por la velocidad, que es como cantar. Tener plena conciencia, hiper conciencia, de cada emisión, de cada nota, de cada altura, y estar conciente de lo que se va creando sobre la marcha, no para construir o edificar, sino por el solo placer de lo que va siendo. Performing life just like performing music.

Estoy creando.

Estoy autoexaminándome

Estoy percibiendo

Estoy llenándome de universo

Estoy respirando

Estoy determinándome

Estoy dejándome determinar

Estoy siendo conciente de lo que puedo y debo e inconsciente de lo que no está aún dentro de mi campo de determinación

Estoy construyendo mi presente en la medida de mis posibilidades

Estoy buscando posibilidades

Estoy fundiéndome con cada momento

Estoy dejándome sorprender

Estoy sembrando, no construyendo

Estoy andando

Estoy viviendo

Estoy siendo conciente de que estoy viviendo.

Estoy siendo.

(Estoy disfrutando. I’m only into this to enjoy).

____________________

El viernes por la mañana estuve en el colegio y no me sentí a gusto con el sitio. Lo sentí como una pequeña cárcel dónde las personas trabajan pero no son bien remuneradas y dónde permanecen por muchísimos años sin poder desarrollarse, sin subir realmente de status, trabajando hasta que en determinado momento se hacen prescindibles. El lugar estaba lleno de barro, frio, estéril, sin vida.

Al irme, mientras caminaba por la Boyacá para coger un bus a mi casa, pensaba en el futuro. Y es que todos estos días miles de ideas imprecisas, intangibles, irrealizables e incoherentes me asedian y no me permiten disfrutar todo cuanto vivo pensando en que no estoy construyendo algo bueno para mi mismo cuando no tengo porque tener todo prefigurado, cuando debo concentrarme en aprender, en conocer, en llenar mis odres de ideas y mis músculos de habilidades y en ser mejor más por el placer de recibir y descubrir que por el placer de volverme algo, alguna cosa vanidosa, alguien supuestamente “mejor”. Pensaba en ese momento que la felicidad no debe provenir del sitio en el que uno se ponga o en el que la vida lo ponga a uno. La felicidad debe provenir de lo más simple, de lo más básico, de lo que permanece sin importar las circunstancias (la idea de que uno obtiene lo que merece y que la vida no da posibilidad de errar me resulta injusta, degradante y simplista. La felicidad no puede estar asociada a estos resultados pues acabaría uno por suicidarse). No sé que o cómo sea aquello que permanece más debo buscarlo a cada instante, debo cuidarlo y permitirle acompañarme por siempre, y depositar en ello todo aquel placer y aquella tranquilidad a la que asocio la idea vaga de felicidad.

Estuve por la tarde con Villegas en Barhaus al lado de Rikotto y luego subí a la casa de Mari. Al calor de varios vinos cantamos yo y el primo de maría algunas canciones y me sentí bien, me sentí por primera vez en un buen tiempo como un músico y no como un intento de músico. Me sentí en control. Sentí, y de hecho pensé gracias al comentario que me hizo alguien en la fiesta, que cantar y tocar la propia música no es cuestión de hacer todo perfecto, brillante y maravilloso sino de ser a través de lo que se hace con toda la fuerza posible; de compartir esa dimensión tan diciente de uno mismo que se revela al componer y tocar, y no tener tantísimo miedo de errar toda vez que esas falencias (sin llevarlo obviamente al peor de los extremos) también son parte de todo lo que uno impregna de si mismo al interpretar. Suena a lugar común pero la seguridad, la confianza en la seriedad de lo que uno hace y la consecuencia con uno mismo que se deriva del mostrar la propia labor creativa potencian muchísimo las capacidades de uno como performer y como creador pues se conectan todas en lo que es por ahora una leve pincelada de personalidad e individualidad artística. Aún no soy algo especial pero si creo, si creo como escribía Miller en una cita que puse algunos posts abajo, talvez lo lograré eventualmente. La propia voz. Ésa es toda la búsqueda.

La noche siguió, una persona hermosa con el don de fluir afirmó amarme y yo afirmé haber pasado una noche muy bonita a su alrededor (aunque pueda sentirme un poco mal si sus palabras eran en verdad sinceras), abracé a Mari, traté de consolarla para que no llorara y luego dormí. Me desperté, desayuné, y pasé una tarde maravillosa en la terraza de la casa del Abuelo de lucía con ella y juliana. Un apartamento precioso, un edificio hermoso, un tinto de primera y “conversaciones disolutas” sobre libros, música, amores, plantas y recuerdos prodigiosos insertados en una tarde placida, que no creo merecer pero que de seguro disfruté tanto como la madrugada que le precedió. (Lucía tiene demasiado, demasiado, demasiado estilo, y es impresionantemente inteligente y no puedo creer que sea mi mejor amiga, casi como alguien de mi familia. la amo). Más tarde llegué a la casa, me bañé, y Diego Cáceres me llamó a contarme que Antonio, una persona a quien conocí en un concierto hace unos años y con quien compartí el amor por el rock argentino había muerto atropellado. La noticia me dejó completamente en shock. El absurdo de la muerte de una persona tan jóven y la fragilidad de la vida en general me hizo temer por todos a mi alrededor, todas las personas a las que amo y que sostienen y determinan y son mi vida. Intenté dormir pero un millón de pensamientos repugnantes que envolvían la muerte de seres queridos me despertaron. Golpeé las paredes, respiré profundo, pero hasta hoy no me ha abandonado esa viva impresión, ese miedo tan enorme que siento de ver a alguien a quien amor morir, sobre todo a alguien joven. El dolor asociado a esa tragedia me repugna y me hace sentir que absolutamente todo es un absurdo.

A las 8:30 me vi con Adelaida en la 19 al frente del parque de Alcalá y cogimos un bus por la 19 y la 60 hacia el salitre dónde diego iba a tocar con Baobab. Como siempre sostuvimos una conversación muchísimo más que calida con ella y llegamos rápidamente a nuestro destino (La hamburguesería) en dónde Daniela (a quien adoro con todo mí ser y quien ha sido maravillosa conmigo últimamente), Lingo, Mario, Yoshi, Juan Pablo, Patiño y Andrés Correa esperaban. Allí estuvimos un rato, ví el concierto de la banda (que por demás tuvo momentos muy buenos (me gustó mucho el guitarrista y el baterista)) para luego darle mis impresiones, abundantes, entrometidas, incisivas y ácidas a Diego (quien tocó un excelente solo en la primera canción y se tomó lo que le dije de la mejor forma posible). Tras esto Ático, la banda de mis amigos, tocó tres canciones. Sonaron muy bien. Hablé un rato con Andrés Correa y sentí esa misma conexión de siempre, esa misma inquietud, esa misma fluidez y esa misma claridad pero también esa misma incertidumbre con la que vemos las cosas. Adoro y admiro a ese sujeto cada vez más y me la he pasado escuchándolo. Me puse muy feliz de verlo.

Estuvimos luego en el apartamento de Yoshi todos. Escuchamos Regina y Spinetta, me reí muchísimo y sentí que amaba a todas esas personas a mi alrededor. Regresé a la casa, dormí, me levanté y al rato llegó Eduardo con su familia. Hablé mucho con él y confirmé por qué es la persona a la que más quiero de mi familia extensa y porque confío en él y siento que es una bueno y sensible. Almorzamos, salimos con mi hermano a mandar a lavar el carro, miramos libros en Panamericana y fuimos con la misma gente de ayer a ver 5×2 en Santafé, que me gustó muchísimo no sé bien porqué (supongo que cualquier película que retrate tan fielmente la degradación de una relación va a terminar por decirle algo a cualquiera que haya pasado por ahí). Me encanta, realmente amo andar con ellos. Comimos pizza en villa del prado, la tarde me subió el ánimo del todo y llegué aquí a no hacer nada y a escribir.

Adoro a mi hermano, todo cuanto le duele me duele a mi y espero transmitirle buenas vibras, todas las buenas vibras del mundo. Es el mejor hermano del universo y la deuda que le tengo no tiene nombre ni manera de ser saldada. Sin embargo, lo intento.

Plataforma de Houllebecq es la novela que me estaba haciendo falta. La novela fascinante, maravillosa, incisiva, despiadada e iconoclasta que necesitaba leer y a la que necesitaba hacerme adicto. Tengo demasiado que decir y pensar sobre ella. Lo diré luego.

5 comentarios to “Presente Continuo”

  1. pin2 said

    aunque pasaste nuestro encuentro por encima, yo lo disfruté. jajaja.

    andy, como siempre, giramos sobre las mismas meditaciones. usted encuentra más salidas que yo y es bueno leerlo, porque me da un poco de dirección. como siempre, love ya muthafucka

  2. A veces me asusto leyendo este blog, es tan franco, me pregunto si hago bien al leer o si soy una entrometida.

  3. juanpa said

    Olavia, piensa entonces un poco como Andy, quien una vez dijo: “Me gusta estorbar, me gusta estorbar, me duele el diafragma, me gusta estorbar.”

    Andy, ahí estoy. Por si algo.

  4. Natzz said

    fuimonos🙂

  5. Aponte said

    Leí un post pasado suyo (el de pasolini) y me alegra y me entristeze darme cuenta de que en el fondo tenemos preocupaciones muy similares. Para mi al menos quedan como preguntas abiertas, quedan en el silencio.

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