junio 7, 2007

Me levanté muy tarde, a las 11:30. Me bañé, desayuné, escuché a los Beastie Boys a todo volúmen y procastiné hasta que finalmente pude concentrarme en empezar a escribir el artículo sobre The Hall Effect que debería tener ya hecho. Una vez las ideas me empezaron a fluír, me dí cuenta que ya era hora de irme a dónde Juan Pablo. El viaje fue rápido y sin complicaciones (Me gusta caminar por el potrerito que hay entre mi casa y la avenida Boyacá). Nos instalamos, trabajamos un rato sobre Oscilador, la nueva canción que hice muy al estilo (talvez demasiado al estilo) de las rolas del The Information de Beck, y Juan Pablo le dió una vuelta total a los arreglos. Empezamos a organizar unos acompañamientos sobre la serie Fibonacci que estaban sonando en exceso tostados e interesantes, aunque obviamente tuvimos que intervenirlos mucho y reacomodar bastante la idea. Los ensayos son lentos, la vibra creativa es maravillosa pero definitivamente siempre queda haciendo falta tiempo. Hemos hablado mucho sobre la idea de irnos fuera de la ciudad algunos días, la mayor cantidad posible, y encerrarnos a trabajar en las canciones y en grabar cosas. Suena maravilloso pero es dificil concretarlo. Trabajamos luego sobre “Del viento y el sol” y sobre “Orillas Diferentes” y luego salimos con unos amigos de él del colegio a Wabisabi. Pedimos algo que no recuerdo como se llama y que consiste en un montón de platos que tampoco recuerdo como se llaman regados por toda la mesa y relevados por otros a intervalos regulares. Estuvo delicioso realmente.

Tras esto salimos a caminar por la 11, hablé un rato con Patiño y con Jairo a quienes quiero mucho, morí de la envidia al ver que Patiño vió a Steve Reich dos veces en vivo en Lóndres y quedamos de vernos para escuchar un box set que compró con la música del compositor. Nos devolvímos en transmilenio, escuché “Lover you should have come over” en el MP3 de Jairillo, llegué a Alcalá, cogí un taxi y llegué a la casa.

Anoche hablé con Alejandra hasta las 3 de la mañana por messenger mientras escuchéaba muchísimo Dylan y fue hermoso (me encantan I want you y Just Like a Woman). Luego puse una buena selección de Cage y la cabeza me volvió a dar vueltas.  Noche Divina. Estuve también despidiendo a Camilito en el aeropuerto, luego estuve donde Seb un rato y escuché una misa de Janacek cuyo nombre no recuerdo y la Oda a Napoleon de Shoenberg (para morirse treinta veces ámbas, debo recordarle a Sebilio que me las pase). Estuvimos luego dónde Jules con Lucía, en el patio de la casa, hablando basura mientras ellas fumaban. Había muchas estrellas y aunque me perturba lo problemático de mi ser, me sentí feliz, tranquilo. Así me he sentido mucho, desde hace mucho estoy tranquilo, tanto que se me va a convertir en un problema muy seguramente.

En este momento tengo muchísimo sueño. Es bueno escribir, me relaja montónes, no sé porque le había hecho el quite tanto tiempo. Tengo un artículo sobre la Marihuana en remojo. Oigo Blondie. Me encanta.

2 comentarios to “”

  1. pin2 said

    si, de esas tranquilidades que uno sabe que son pausas y que le van a pegar tres veces mas duro cuando salgan. miss you boy.

  2. juanpa said

    hay que oscilar pronto de nuevo.

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