Presente Continuo

junio 25, 2007

“In general, the progressive aspect expresses the dynamic quality of actions that are in progress while the continuous aspect expresses the state of the subject that is continuing the action. For instance, the English sentence “Tom is walking” can express the active movement of Tom’s legs (progressive aspect), or Tom’s current state, the fact that Tom is walking rather than doing something else at the moment (continuous aspect). Another example is the difference between “The cat was sitting on the mat” (continuous: the cat’s state is “seated”) and “The cat was sitting down on the mat” (progressive: at that moment, the cat was in the middle of the action of sitting down).

The relationship between the progressive and continuous aspects is not quite clear. Some linguists consider the progressive aspect to be a kind of continuous aspect, one that merely emphasizes the action already conveyed by the continuous. However, some other linguists consider the continuous aspect to be a kind of progressive aspect, because in many languages that distinguish the two, the formal progressive aspect can convey a semantic continuous aspect, but not the reverse.” (Wiki)

Presente continuo, presente permanente.

Solo la existencia enmarcada en el continuo del presente o en el presente continuo es capaz de curarme de la tristeza infinita, apabullante, que parece carcomerme por momentos. La reflexión alrededor de lo que fue, pero particularmente la reflexión alrededor de lo que será, la mera especulación de miles de escenarios distintos (cada uno más inútil y desgastante que el anterior), logra minar por completo mis ganas de crear y de vivir. Me destruyo al ignorar la vida que, como en una película, sucede ante mis ojos y que yo mismo creo con las manos, las palabras y los actos concientes. No debo pensar que me expando hacia algún sitio específico (cause no one has it all figured out just yet, dice Alanis y porque todo es uno y mil a la vez, dice Spinetta). Debo dejar de creer en direcciones y horizontes precisos, quirúrgicamente preestablecidos, para poder construir mi vida a partir del valor de cada segundo, a partir de ser consecuente conmigo mismo (lo que vagamente considero como correcto o adecuado) en cada movimiento y pensamiento que genero, y solo así esperar la vida que nacerá frente a mi como el producto de lo que hago. Cada cambio de rumbo o de dirección será para articular nuevos miles de millónes de presentes, más nunca la supuesta ilusión del futuro, metáfora ridícula que estatiza una vida siempre en movimiento, activamente en movimiento. Me desplazaré, mientras esté vivo mutaré, me reconfiguraré, pero nunca me detendré. Solo existe el presente, el que debe ser sentido, identificado, devorado con el paso de cada milisegundo. Quiero comerme a la vida, a cada segundo por el resto de mis días comerme a la vida.

(En la apología de Sócrates, creo y me siento avergonzado de hablar de estos temas, se condena precisamente el miedo a la muerte en tanto es miedo a lo desconocido y el filósofo asume que solo se puede temer algo en cuanto se le conoce y se puede esperar de ello algo contraproducente para uno mismo. No conozco el futuro. No le temo. (Si le temo pero no quiero temerle y al razonar así dejo brevemente de temerle). No creo en la ilusión ridícula de que lo predeterminaré del todo a mi gusto. Aguardo próximos presentes mientras vivo éste, mientras lo configuro. Actuar, vivir, crear, estar completamente sumido no solo en el presente continuo sino, más radicalmente, en el presente progresivo, en la velocidad de la acción, en la rapidez instantánea con la que nace cada nota de mi voz, cada acorde de la guitarra, cada brochazo sobre el lienzo, cada pensamiento, cada gusto, cada placer fugaz y todo cuanto se replantea constantemente).

Vivir por la velocidad, que es como cantar. Tener plena conciencia, hiper conciencia, de cada emisión, de cada nota, de cada altura, y estar conciente de lo que se va creando sobre la marcha, no para construir o edificar, sino por el solo placer de lo que va siendo. Performing life just like performing music.

Estoy creando.

Estoy autoexaminándome

Estoy percibiendo

Estoy llenándome de universo

Estoy respirando

Estoy determinándome

Estoy dejándome determinar

Estoy siendo conciente de lo que puedo y debo e inconsciente de lo que no está aún dentro de mi campo de determinación

Estoy construyendo mi presente en la medida de mis posibilidades

Estoy buscando posibilidades

Estoy fundiéndome con cada momento

Estoy dejándome sorprender

Estoy sembrando, no construyendo

Estoy andando

Estoy viviendo

Estoy siendo conciente de que estoy viviendo.

Estoy siendo.

(Estoy disfrutando. I’m only into this to enjoy).

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El viernes por la mañana estuve en el colegio y no me sentí a gusto con el sitio. Lo sentí como una pequeña cárcel dónde las personas trabajan pero no son bien remuneradas y dónde permanecen por muchísimos años sin poder desarrollarse, sin subir realmente de status, trabajando hasta que en determinado momento se hacen prescindibles. El lugar estaba lleno de barro, frio, estéril, sin vida.

Al irme, mientras caminaba por la Boyacá para coger un bus a mi casa, pensaba en el futuro. Y es que todos estos días miles de ideas imprecisas, intangibles, irrealizables e incoherentes me asedian y no me permiten disfrutar todo cuanto vivo pensando en que no estoy construyendo algo bueno para mi mismo cuando no tengo porque tener todo prefigurado, cuando debo concentrarme en aprender, en conocer, en llenar mis odres de ideas y mis músculos de habilidades y en ser mejor más por el placer de recibir y descubrir que por el placer de volverme algo, alguna cosa vanidosa, alguien supuestamente “mejor”. Pensaba en ese momento que la felicidad no debe provenir del sitio en el que uno se ponga o en el que la vida lo ponga a uno. La felicidad debe provenir de lo más simple, de lo más básico, de lo que permanece sin importar las circunstancias (la idea de que uno obtiene lo que merece y que la vida no da posibilidad de errar me resulta injusta, degradante y simplista. La felicidad no puede estar asociada a estos resultados pues acabaría uno por suicidarse). No sé que o cómo sea aquello que permanece más debo buscarlo a cada instante, debo cuidarlo y permitirle acompañarme por siempre, y depositar en ello todo aquel placer y aquella tranquilidad a la que asocio la idea vaga de felicidad.

Estuve por la tarde con Villegas en Barhaus al lado de Rikotto y luego subí a la casa de Mari. Al calor de varios vinos cantamos yo y el primo de maría algunas canciones y me sentí bien, me sentí por primera vez en un buen tiempo como un músico y no como un intento de músico. Me sentí en control. Sentí, y de hecho pensé gracias al comentario que me hizo alguien en la fiesta, que cantar y tocar la propia música no es cuestión de hacer todo perfecto, brillante y maravilloso sino de ser a través de lo que se hace con toda la fuerza posible; de compartir esa dimensión tan diciente de uno mismo que se revela al componer y tocar, y no tener tantísimo miedo de errar toda vez que esas falencias (sin llevarlo obviamente al peor de los extremos) también son parte de todo lo que uno impregna de si mismo al interpretar. Suena a lugar común pero la seguridad, la confianza en la seriedad de lo que uno hace y la consecuencia con uno mismo que se deriva del mostrar la propia labor creativa potencian muchísimo las capacidades de uno como performer y como creador pues se conectan todas en lo que es por ahora una leve pincelada de personalidad e individualidad artística. Aún no soy algo especial pero si creo, si creo como escribía Miller en una cita que puse algunos posts abajo, talvez lo lograré eventualmente. La propia voz. Ésa es toda la búsqueda.

La noche siguió, una persona hermosa con el don de fluir afirmó amarme y yo afirmé haber pasado una noche muy bonita a su alrededor (aunque pueda sentirme un poco mal si sus palabras eran en verdad sinceras), abracé a Mari, traté de consolarla para que no llorara y luego dormí. Me desperté, desayuné, y pasé una tarde maravillosa en la terraza de la casa del Abuelo de lucía con ella y juliana. Un apartamento precioso, un edificio hermoso, un tinto de primera y “conversaciones disolutas” sobre libros, música, amores, plantas y recuerdos prodigiosos insertados en una tarde placida, que no creo merecer pero que de seguro disfruté tanto como la madrugada que le precedió. (Lucía tiene demasiado, demasiado, demasiado estilo, y es impresionantemente inteligente y no puedo creer que sea mi mejor amiga, casi como alguien de mi familia. la amo). Más tarde llegué a la casa, me bañé, y Diego Cáceres me llamó a contarme que Antonio, una persona a quien conocí en un concierto hace unos años y con quien compartí el amor por el rock argentino había muerto atropellado. La noticia me dejó completamente en shock. El absurdo de la muerte de una persona tan jóven y la fragilidad de la vida en general me hizo temer por todos a mi alrededor, todas las personas a las que amo y que sostienen y determinan y son mi vida. Intenté dormir pero un millón de pensamientos repugnantes que envolvían la muerte de seres queridos me despertaron. Golpeé las paredes, respiré profundo, pero hasta hoy no me ha abandonado esa viva impresión, ese miedo tan enorme que siento de ver a alguien a quien amor morir, sobre todo a alguien joven. El dolor asociado a esa tragedia me repugna y me hace sentir que absolutamente todo es un absurdo.

A las 8:30 me vi con Adelaida en la 19 al frente del parque de Alcalá y cogimos un bus por la 19 y la 60 hacia el salitre dónde diego iba a tocar con Baobab. Como siempre sostuvimos una conversación muchísimo más que calida con ella y llegamos rápidamente a nuestro destino (La hamburguesería) en dónde Daniela (a quien adoro con todo mí ser y quien ha sido maravillosa conmigo últimamente), Lingo, Mario, Yoshi, Juan Pablo, Patiño y Andrés Correa esperaban. Allí estuvimos un rato, ví el concierto de la banda (que por demás tuvo momentos muy buenos (me gustó mucho el guitarrista y el baterista)) para luego darle mis impresiones, abundantes, entrometidas, incisivas y ácidas a Diego (quien tocó un excelente solo en la primera canción y se tomó lo que le dije de la mejor forma posible). Tras esto Ático, la banda de mis amigos, tocó tres canciones. Sonaron muy bien. Hablé un rato con Andrés Correa y sentí esa misma conexión de siempre, esa misma inquietud, esa misma fluidez y esa misma claridad pero también esa misma incertidumbre con la que vemos las cosas. Adoro y admiro a ese sujeto cada vez más y me la he pasado escuchándolo. Me puse muy feliz de verlo.

Estuvimos luego en el apartamento de Yoshi todos. Escuchamos Regina y Spinetta, me reí muchísimo y sentí que amaba a todas esas personas a mi alrededor. Regresé a la casa, dormí, me levanté y al rato llegó Eduardo con su familia. Hablé mucho con él y confirmé por qué es la persona a la que más quiero de mi familia extensa y porque confío en él y siento que es una bueno y sensible. Almorzamos, salimos con mi hermano a mandar a lavar el carro, miramos libros en Panamericana y fuimos con la misma gente de ayer a ver 5×2 en Santafé, que me gustó muchísimo no sé bien porqué (supongo que cualquier película que retrate tan fielmente la degradación de una relación va a terminar por decirle algo a cualquiera que haya pasado por ahí). Me encanta, realmente amo andar con ellos. Comimos pizza en villa del prado, la tarde me subió el ánimo del todo y llegué aquí a no hacer nada y a escribir.

Adoro a mi hermano, todo cuanto le duele me duele a mi y espero transmitirle buenas vibras, todas las buenas vibras del mundo. Es el mejor hermano del universo y la deuda que le tengo no tiene nombre ni manera de ser saldada. Sin embargo, lo intento.

Plataforma de Houllebecq es la novela que me estaba haciendo falta. La novela fascinante, maravillosa, incisiva, despiadada e iconoclasta que necesitaba leer y a la que necesitaba hacerme adicto. Tengo demasiado que decir y pensar sobre ella. Lo diré luego.

Self-collage

junio 17, 2007

Robert Rauscheberg, Brace, 1962

(Para leer oyendo Sigur Rós)

Todo se mueve en cámara lenta. Mis manos rasgan el viento cómo si se tratase de espuma y los surcos que abren mis dedos se vuelven a llenar de aire pesado, casi muerto. El mundo no se muestra convencido de su voluntad de salir de la inanimación. Cada articulación, cada doblegarse de los músculos, cada inflexión de voz y cada letra tarda años en suceder. Por una esquina de la ventana entra un primer rayo de sol. La habitación duerme, el silencio se apropia de las distancias y en tierra firme todo reposa en el mismo sueño profundo y submarino de miles de kilómetros de arrecifes. Yo presiento entre ese mismo sueño la velocidad del primer rayo y siento en mi interior cada milímetro del viaje que se interpone entre la esfera, su estatismo incandescente, y mi pared. Por detrás, de todo, la bruma. El sonido constante, estático del viento. Una nota larga, detenida, sobre la que la vida, en cámara lenta, cada vez más lenta, es, fue y será a través del nunca jamás (metallica).

Wandering. Mundo lento, acuático, dónde mis ojos, “vigías horadantes, fantásticas luciérnagas”, contemplan empañados por las lágrimas el nacimiento del amor, la derrota, la felicidad imprecisa fundamentada en la ignorancia voluntaria, y un millón de datos pequeños, puntas de iceberg, dónde el esplendor que nace a mi alrededor me choca débilmente (spinetta) y se aleja. Como la boca de las ballenas mi vida se abre llenándose de las mareas, convirtiéndome en el receptáculo directo e indirecto de todos los caminos que se entrecruzan por azar, de todas las historias, los paralelismos y las intersecciones, las cartografías humanas, que generan la configuración en apariencia caótica y adireccional de la realidad. Emisiones, radiaciones de universo. Me envuelvo en lo real como por bocanadas de humo, efímeras e ilusorias. Y como una ballena escupo a la marea de vida de mi boca o la marea de vida me escupe de la suya y de nuevo en soledad no tengo más que a las estrellas, mis hermanas, para compartir. Y el silencio, que nunca es completo. Estoy sentado aquí, los granos de arena reposan en la playa y los astros permanecen en el firmamento, todo en el lugar preciso dónde la existencia parece hallar sentido en si misma y dónde lo que es se explica únicamente en tanto es. Y así me muevo, cruzo fronteras, salto en un parpadear del panteísmo al nihilismo, del convencimiento de la unidad al placer del caos, del silencio antiguo al ruido aterrador.

Sólo soy. Solo soy.

Hoy sin embargo, mientras el mundo gira a toda velocidad, yo me muevo en cámara lenta. Lleno de miedo, lleno de amor, confiando en la sabiduría de las estrellas. Parado en medio de la calle mis sentidos tienen su tiempo de exposición al máximo, el mundo pasa y capturo lo que permanece y algunas sombras difusas de todo lo fugaz. Un poco sumergido en el universo, un poco salido de él. La música avanza sin avanzar, las nubes se destruyen y se regeneran cíclicamente y mis ojos se humedecen mientras ilumino con mi linterna una larga carretera de puntos suspensivos.

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(Para leer oyendo Beck)

Retazos sobre el lienzo. Objetos inconexos sobre la superficie de la obra y sobre los muros multicolores del museo, en un diálogo abierto no predispuesto por orientación o criterio alguno. La concreción de orden y sentido se desplaza al criterio del espectador, maravillado ante el espectáculo junk en dónde la relevancia de cada objeto, en una efervescencia vibrante y caótica de símbolos, es asignada por cada individuo de acuerdo a su propia experiencia. Museo-collage. Como en una canción de Beck o en cuadro de Rauschenberg, la procedencia de los objetos que constituyen no sólo la obra sino la exposición, al ser reasignados y transplantados de su contexto original, adquieren cargas semánticas nuevas y se abren a miles de posibilidades. Una obra para Ondas Martenot suena al lado de una pequeña caja de canicas. Un cuadro minimalista permanece al lado de los legajadores de Art and language, mientras miles de manuscritos son hojeados e intervenidos por visitantes curiosos. A lo lejos hay múltiples videos en pantallas a todo color. El museo no es blanco y no puede serlo. El arte, tan vibrante como es, debería estar alejado de la asepsia clínica que sugieren las paredes de dicho color.

Y es que es posible pensar que el arte no es una subdisciplina de la historia y que los objetos artísticos no deben ser expuestos como quien expone reliquias en un museo de historia antigua. Es posible temer que, una vez las obras se vuelven “documentos históricos”, parte de su vida y de su voz irremediablemente se consume. Es posible pensar que el interior de la composición no determine únicamente el contorno de la obra, como en los cuadros de Frank Stella, sino todo su entorno, en un ambiente que haga justicia al statement que pronuncian.

(Esto lo digo aunque en la vida real me encante la asepsia blanca de los museos y su orden, aunque no tanto la distancia que me separa de las obras. Y que hay millónes de obras hechas para museos blancos y milimétricamente organizados. Y que esté contento de haber quedado de ir al Mambo con lucía en estos días.) (En jstor no hay nada interesante sobre el museo sin muros de Malraux, debo buscar más cosas en la biblioteca).

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Museo-collage (edición virtual):

– “In 2002, their (Sigur Rós) highly anticipated follow-up album ( ) was released. Upon release all tracks on the album were untitled, though the band later published song names on their website. Famously all of the lyrics on ( ) are sung in vonlenska (“Hopelandic”), nonsensical vocalisations which resemble the sound of the Icelandic language. It has also been said that the listener is supposed to interpret their own meanings of the lyrics which can then be written in the blank pages in the album booklet. (Wiki.)”

 

Fungus Chantapufae (de una página de junkies)

All that is, was and will be
Universe much too big to see

Time and space never ending
Disturbing thoughts, questions pending
Limitations of human understanding
Too quick to criticize
Obligation to survive
We hunger to be alive

All that is, ever
Ever was
Will be ever
Twisting
Turning
Through the never

In the dark, see past our eyes
Pursuit of trhuth no matter where it lies

Gazing up to the breeze of the heavens
On a quest, meaning, reason
Came to be, how it begun
All alone in the family of the sun
Curiosity teasing everyone
On our home, third stone from the sun

All that is, ever
Ever was
Will be ever
Twisting
Turning
Through the never

(Metallica)

– L’Étranger, Camus.

Robert Rauschenberg, Estate, 1963

– The Anti-aesthetics (Hal Foster): Sculpture on the expanded field (Rosalind Krauss) y On the Museum Ruins (Douglas Crimp)

– La Aparecida, Jorge Drexler. Sigur Rós, Café Tacuba, Radiohead, Beck, Steve Reich, Bob Dylan.

– Nebulosa ojo de cerradura.

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Se avecina una crisis familiar muy compleja. Debo hacer todo lo posible por ayudar al máximo. El dolor de mi papá y mi hermano me paraliza a mi. No sé como decirles que los amo, que los quiero ayudar. Me cuesta trabajo hacer algo al respecto pero debo hacerlo, juro que debo hacerlo y tarde o temprano lo haré.

He estado cantando y tocando y me siento, talvez infundadamente, hábil musicalmente. He sacado varias canciones (La aparecida de Drexler que me fascina, Los Languis de Soda, y otras por ahí). Amo Ego. Amo a Juan Pablo, es más que un hermano para mi. Alguna vez escuchaba hablar a Roger Daltrey sobre la conexión espiritual que hay con alguien cuando en una banda las cosas funcionan y no puedo dejar de pensar que así es, que es una experiencia impresionante, transformadora, que es un pilar de mi vida, de la mitad de mis pensamientos diarios, de muchísimas cosas buenas me pasan hoy.

He andado mucho con Adelaida y la adoro. Me hace falta el tinto con Villegas. Me he sentido solo, me hace falta dar cariño y recibir cariño, y la estabilidad de una relación. Me hace falta enamorarme brutalmente de alguien y dejar de estar tan metido en mí. El Jueves me embriagué en Rikotto y ayer en Escobar, tras haber llenado una hoja a punta de barrabasadas inconexas con Ade y Juan Pablo y de haber observado una reyerta un poco chocante en un transmilenio a las 11 de la noche con múltiples groserias y acusaciones de robo. La rumba estuvo muy bien, hubo mucho martini y cerveza y abrazos y besos hetero y homosexuales entre una y varias personas. Me encantan ese tipo de ambientes de relajación liberación y desprendimiento total. Compartí muchísimo con Adelaida, Juan Pablo, mi hermano (a quien adoro) y Manchas y eso me encanta. He tenido mucho miedo de estar sin gente a mi alrededor. Cuando me quedo solo inmediatamente me deprimo, muy profundamente, y me siento al borde de estar realmente mal, como antes. No quiero que eso suceda, necesito aprender a estar solo pero entretenido y tranquilo.
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Brot, cerca de las 7, miércoles.

Tras un día de larga erradumbre estoy por fin rodeado de aromas, colores cálidos, sonidos sugerentes y calor humano. La mesa que sostiene este cuaderno es anaranjada, brillante y las páginas que ven aparecer a estas letras son amarillas, casi ocres. Viene un chocolate en camino y me sumerjo una vez más entre el rumor de la gente. Tengo un pan de chocolate al lado, el aroma de la espuma al otro y puedo asegurar que es el momento más feliz del día, hasta ahora.

Acabé de leer el extranjero en la fila del banco, que ayer duré leyendo hasta las tres de la mañana en mi cuarto ((su nueva decoración se presta más que bien para leer hasta altas horas) mientras, horrible, deseaba poder fumarme un cigarrillo) y luego me encaminé a la Javeriana a reclamar un papel.

Aproveché para sacarle copia al libro de Tula, intenté infructuosamente sacar El último hombre de Blanchot y Mil mesetas de D. de la biblioteca de la universidad y me fui triste, con las manos vacías de libros nuevos, hasta Usaquen a devolverle el libro a T. En el trayecto de ida a la Javeriana acabé de leer On the Museum’s ruins” de Douglas Crimp en dónde esta cita:

“Foucault’s Project involves the replacement of those unities of humanist historical thought such as tradition, influence, development, evolution, source and origin with concepts like discontinuity, ruptures, threshold, limit and transformation”

(de aquí en adelante lo escribo hoy) me acordó de varias discusiones con &. en las que quería pero no podía argumentarle porque yo no era un reaccionario ni me gustaba la destrucción por la destrucción y en fin.. uno nunca tiene las palabras cuando las necesita.

Han llegado a mi muchos recuerdos no agradables. Los odio, pero siguen vivos, presentes, despiertos. Si alguna vez concluimos que hay dos personas habitando en mi, es porque realmente las hay. Hay un hombre resentido, cruel, vicioso y profundamente malintencionado en mi interior, alimentándose continuamente y con todas sus memorias frescas. Lo desprecio, pero es parte de mí.

El post empezó hace muchas horas. Son ya las cuatro de la mañana.

junio 7, 2007

Me levanté muy tarde, a las 11:30. Me bañé, desayuné, escuché a los Beastie Boys a todo volúmen y procastiné hasta que finalmente pude concentrarme en empezar a escribir el artículo sobre The Hall Effect que debería tener ya hecho. Una vez las ideas me empezaron a fluír, me dí cuenta que ya era hora de irme a dónde Juan Pablo. El viaje fue rápido y sin complicaciones (Me gusta caminar por el potrerito que hay entre mi casa y la avenida Boyacá). Nos instalamos, trabajamos un rato sobre Oscilador, la nueva canción que hice muy al estilo (talvez demasiado al estilo) de las rolas del The Information de Beck, y Juan Pablo le dió una vuelta total a los arreglos. Empezamos a organizar unos acompañamientos sobre la serie Fibonacci que estaban sonando en exceso tostados e interesantes, aunque obviamente tuvimos que intervenirlos mucho y reacomodar bastante la idea. Los ensayos son lentos, la vibra creativa es maravillosa pero definitivamente siempre queda haciendo falta tiempo. Hemos hablado mucho sobre la idea de irnos fuera de la ciudad algunos días, la mayor cantidad posible, y encerrarnos a trabajar en las canciones y en grabar cosas. Suena maravilloso pero es dificil concretarlo. Trabajamos luego sobre “Del viento y el sol” y sobre “Orillas Diferentes” y luego salimos con unos amigos de él del colegio a Wabisabi. Pedimos algo que no recuerdo como se llama y que consiste en un montón de platos que tampoco recuerdo como se llaman regados por toda la mesa y relevados por otros a intervalos regulares. Estuvo delicioso realmente.

Tras esto salimos a caminar por la 11, hablé un rato con Patiño y con Jairo a quienes quiero mucho, morí de la envidia al ver que Patiño vió a Steve Reich dos veces en vivo en Lóndres y quedamos de vernos para escuchar un box set que compró con la música del compositor. Nos devolvímos en transmilenio, escuché “Lover you should have come over” en el MP3 de Jairillo, llegué a Alcalá, cogí un taxi y llegué a la casa.

Anoche hablé con Alejandra hasta las 3 de la mañana por messenger mientras escuchéaba muchísimo Dylan y fue hermoso (me encantan I want you y Just Like a Woman). Luego puse una buena selección de Cage y la cabeza me volvió a dar vueltas.  Noche Divina. Estuve también despidiendo a Camilito en el aeropuerto, luego estuve donde Seb un rato y escuché una misa de Janacek cuyo nombre no recuerdo y la Oda a Napoleon de Shoenberg (para morirse treinta veces ámbas, debo recordarle a Sebilio que me las pase). Estuvimos luego dónde Jules con Lucía, en el patio de la casa, hablando basura mientras ellas fumaban. Había muchas estrellas y aunque me perturba lo problemático de mi ser, me sentí feliz, tranquilo. Así me he sentido mucho, desde hace mucho estoy tranquilo, tanto que se me va a convertir en un problema muy seguramente.

En este momento tengo muchísimo sueño. Es bueno escribir, me relaja montónes, no sé porque le había hecho el quite tanto tiempo. Tengo un artículo sobre la Marihuana en remojo. Oigo Blondie. Me encanta.