Canción de la vida profunda.

mayo 22, 2007

 

Coincidencias. Tengo clara la mente antes de sentarme a escribir, está todo dispuesto para darme a la tarea, tomo un respiro necesario, un impulso, y en el momento en que presiono la primera tecla equivocadamente se abre la ventana de winamp, empieza a sonar una canción que no quiero oír y un milisegundo después suena el teléfono. La vida diaria le puede a lo solemne todo el tiempo, supongo.

“Ahora bien: la mayoría de los escritores cinematográficos provienen de una élite cultural: son entonces personas que tienen la obligación, diría social, de considerar al patrón un idiota, un semianalfabeto, un hombre despreciable. Pero al mismo tiempo, deben hacer que su obra le guste. Y en el momento en que el guionista identifica al productor con un destinatario “idiota, semianalfabeto y despreciable”, tiene un solo modo de convencerlo: la degradación de su propia obra. Entonces, la inocente “captatio benevolantiae” que todo autor, en distintas medidas, utiliza para obtener la colaboración del lector, termina convirtiéndose en una operación inmoral, que envuelve al autor en la degradación por él planificada con bajeza.”

(Pier Paolo Pasolini en Gabriel García Márquez: Un escritor indigno.)

Y sin embargo, la llamada me dejó frito. J.G Osuna, mi profesor de composición, me llama a la casa (¡!) a cancelar la cita de las 10, lo cual es, digamos, normal. No obstante, pasados los asuntos de rigor, me habla sobre el mail que mandó Manuel el amigo de Daniel V y que reenvié, titulado: Gabriel García Marquez, un escritor indigno. Lo que está escrito a continuación empezó como entrada de este blog pero luego me picó la idea de mandárselo a todo el mundo a manera de justificación. Inicialmente mi lectura del mail fue poco crítica. Sin embargo lo que hablé con J.G. me hizo reflexionar un poco más al respecto.

Este texto plantea, sobre todo, una idea para mi interesante: el escritor/guionista se vale de estructuras lingüísticas “provisionales” (en el sentido de que no pretenden hallar concreción como estructuras literarias en si mismas sino como estructuras cinematográficas –esta distinción es discutible, sin embargo-) para captar la atención del lector. De esta manera quien escribe entabla una relación con quien lee equivalente a la que entabla el guionista con el productor “idiota, semianalfabeto y despreciable”: esto es, violentar la autonomía y la profundidad del texto en pos de una narración que no lidia con lo literario sino que configura historias, diálogos y personajes en busca de una compresión unidimensional de estas. “Tal esfuerzo por simplificar, por reducir, por desdramatizar, por hacerlo todo comunicable y sin problemas reales, termina volviéndose una atroz forma de adulación del patrón: así, y para decirlo con sus propias palabras, el guionista, aún despreciando al patrón, y hasta por el hecho de verse obligado por él a un comportamiento miserable, se hace “rufián” a la par suya.”. De acuerdo a Pasolini en la mayoría de los textos que juegan con estas estructuras provisionales el escritor asume en el lector una persona intelectualmente inferior a quien no considera al nivel de una obra de arte profunda. Esa es la clave, de acuerdo al texto, del uso de estas estructuras: lo simple que es para el lector/productor una visualización clara de lo narrado, una visualización perfectamente aproblemática que no llama a la reflexión, que muere en el punto mismo de la lectura con el pasar de las hojas, que se vuelve un thriller en la mente y que definitivamente no pretende trascender esta condición.

Mi cuestionamiento al texto, sin embargo, apunta a preguntar qué tan legítimo es ese reclamo por la “autonomía” de la obra. En rigor, no concibo como condición de un buen trabajo artístico esa autonomía que reclama Pasolini. El texto reivindica una obra de arte profunda, que cuestione activamente, que dibuje una narración no simplificada, dramática y compleja. Esto, aunque deseable, (me duele decirlo!!) no es una condición, y muy por el contrario ese tipo de razonamiento amenaza con decantar en el dogmatismo, en el blanco y en el negro, en una distinción y una respuesta demasiado obvia a las que se podrían considerar como motivaciones de este tipo de literatura. El uso de las “estructuras provisionales” no debe ser visto tan simplistamente como una treta para adueñarse de un público que se presupone estúpido. Desde ésta lectura de la obra, desde ésta crítica a su estado lingüísticamente “embrionario” y “servil”, se niega también el posible valor literario de toda una corriente adscrita a lo cinematográfico como forma de narración, a la manera de Faulkner y Hemigway. Una aproximación a la escritura que pretende generar otro tipo de afectos y que, aunque no necesariamente se cuestiona a si misma en cuanto a lo formal, pretende resaltar la historia misma como columna vertebral, como inicio y como final del texto. El texto de Pasolini presupone que García Márquez en determinado momento eligió envilecer la obra o desde el inicio escribió una obra malintencionadamente simple. ¿No hay espacio para el afán de comunicabilidad en las intenciones honradas de un escritor? Esta es una pregunta muy difícil, yo tendería a pensar que si se puede, que una obra no es necesariamente burda o miserable ni el escritor un ser ruín o manipulador al pretender escribir una obra para el gran público. Existen miles de análisis lingüísticos y teóricos de Cien años de soledad que podrían rebatir la tesis que simplifica su uso idiomático al de una narración plana cuyos méritos se hayan únicamente en su forma de “enganchar” a quien lee. En lo particular, este tipo de análisis y este tipo de literatura no me resultan interesantes y considero que hoy en día lo escritores deberían estar a millas de distancia de esta idea, pero eso es tan solo mi opinión. Cien años de soledad no fue escrita hoy, sin embargo, y no puedo dar fe de que tan pertinente haya sido cuando fue escrita, aunque de seguro transitaba por círculos enormemente distintos a los de la obra de Pasolini.

A diferencia de lo que leí como epígrafe del mail, el texto parece no ser tan actual. Parece haber sido escrito exactamente en 1972, contaminado aún de una cesura filosófica, una distinción irremediable entre arte de consumo y arte de élite que con las décadas posteriores ha ido resquebrajándose y cayendo en desuso. ¿No es la experiencia de un nuevo mercado del arte en el que recirculan los objetos artísticos a la velocidad de las redes una muestra de que el arte puede servir a diversos propósitos, a diversos públicos y a diversos targets sin verse fundamentalmente envilecida por ello? Una buena obra de arte puede estar al servicio de lo comunicable y lo evidente, puede estar al servicio mismo de la industria, y no por ello estar fundamentalmente mal planteada.

En Colombia la figura de García Márquez se ha venido paulatinamente convirtiendo en el sinónimo del chauvinismo, del orgullo nacional, y de una serie de valores que me resultan por completo repugnantes. El texto de Pasolini me parece completamente pertinente, interesante, y pienso que es un excelente baldado de agua fría para muchas personas. Abre un debate relevante, y es por ello que decidí re enviarlo.

Ahora mismo tengo sueño. Inicialmente, antes de la llamada y todo lo que desencadenó, quería simplemente escribir que es muy difícil llevar un diario de alguna forma público sin incurrir en una enorme contradicción. Gloris me hacía ver como la sinceridad de todo lo puesto, la selección de lo que constituye lo “personal” y lo “íntimo” no es más que el reflejo de algo que desde el inicio se plantea como público, expuesto. Actúo pues como mi propio editor, publico mi vida y en ningún lugar queda consignado lo profundo, lo intransferible, lo secreto. Por otro lado todas las opiniones me prefiguran y hacen que simplemente no pueda escribir como quiero, que deba intervenir mi forma de pensar y de sentir, que deba amoldar mi forma de expresar a lo que me gustaría que alguien más vea en mi. Y esa ha sido siempre mi gran ruina como le decía Juan Pablo. Cuando haré las cosas por mi mismo, cuando atenderé a mis propios deseos e intuiciones, cuando le creeré a mi voluntad, cuando seré ese espíritu libre del que hablaba Henry Miller en la introducción al texto del deber de la desobediencia civil de Thoreau (señal que cabalgamos cada dos posts? Fuck!)? A veces siento que no es mi voz la que habla sino la voz de lo que ellos pretenden escuchar, la voz del que yo quiero ser y no del que soy, la voz de mi reflejo y no la de ésta persona que no puede defender lo que piensa. Todo lo que soy se desvanece, se va, se amolda a impresiones, se corrompe, está ligado a las personas que admiro pero jamás a mi mismo. Cada ruptura me hace replantear todo, me hace deshacerme de todo, una vez más soy un cerebro a la deriva de una nueva buena idea, de una bella cosmovisión de la que soy partícipe mas no creador. Cuando seré yo quien piense? Quien decida? Quien configure? Quien amarre? Cuando?

Anoche hablé mucho con Alejandra y quedé con una sensación horrible: Al leer esto dentro de unos años me reprocharé mi propia ligereza con las ideas. Me reprocharé mi falta de rigor, me reprocharé que la emoción me haga hacer razonamientos pobres, obras mediocres que no corresponden a una visión rigorista de la música y de las ideas sino a una inspiración débil, sensiblera y tonta. Todo en lo que creo se deshace, se deshará, pero no quiero ser por siempre un nómada buscando un asidero que se resbala. Antes imperaban las melodías, ahora imperan las ideas, mañana imperará algo más y nunca estaré adscrito a ninguna, nunca me encontraré en ninguna, nunca me identificaré lo suficiente perdido entre la belleza de tantas miles de cosas (Escribo que nunca con la secreta esperanza de que ocurra, de que si ocurra, de llegar a algo, de poder hacer algo antes de que el amor por una forma de ver las cosas se me vuelva a escurrir). Anteayer vi videos de Queen hasta la madrugada y supe que ese algo tan hermoso también lo había dejado ir. Lo que amo ahora lo dejaré ir. Y es que no quiero encontrar la verdad, no quiero encontrar la unidad, no quiero encontrar una única luz. Solo quiero que cada uno de los pensamientos que me importan, como las olas que llegan a la orilla, permanezcan detenidos lo suficiente en la arena como para empapar mis pies. Sé que se retiraran, que se irán a la gran corriente, que se perderán para siempre entre densidades y kilómetros. Pero quiero haberlos sentido lo suficiente antes de que se retiren para siempre. (Olas e ideas, son lo mismo).

“Ya que Thoreau insistió tanto sobre la conciencia y la resistencia activa, podríamos pensar que su vida fue vacía y triste. No olvidemos que era un hombre que evitaba el trabajo lo más posible, sabía dedicar su tiempo al ocio. Moralista severo, no tenía nada en común con el moralista profesional. Era demasiado religioso para tener algo que ver con la iglesia y demasiado hombre de acción para tomar parte activa en la política. Era de una riqueza espiritual tan grande que no pensó en amontonar bienes, tan valiente, tan seguro de sí mismo, que no se preocupó de la seguridad, de la protección. Abriendo los ojos descubrió que la vida proporciona todo lo necesario para la paz y la felicidad del hombre; solamente hace faltar usar lo que tenemos al alcance de la mano. “La vida es generosa”, parece repetir a cada momento, “¡Tranquilos! La vida está alrededor, no allá, no en la cima de la montaña”. “

Lloro, lloro muchísimo. Este es mi espacio, mi sitio, no el de quienes lo léen. Aquí puedo decir que lloro al leer estas palabras sobre la vida vibrante, profunda, maravillosa (Viene a mi cabeza Barba-Jacob. Iré en busca de su canción de la vida profunda ya mismo). Ayer J. estaba muy triste. Quisiera darle un abrazo, consentirla mucho, darle un beso, y leerle esto, por si depronto sirve de algo.

3 comentarios to “Canción de la vida profunda.”

  1. Kam said

    Siendo la persona absolutamente entrometida que soy, me permito decirte que en tu búsqueda de eso tan sublime y magno que buscas llegar a (ser/hacer) algún día, lo único que vas a cosechar es la desgracia de nunca llegar a (ser/hacer) algo lo suficientemente magno y sublime como tú mismo esperas que sea. El problema es que es imposible que uno mismo pueda ver eso, el que diga que es un putas miente, el que diga que es lo peor miente también, porque no nos corresponde a nosotros mismos decirlo (o no debería ser así) los demás se encargaran de juzgar, para bien o para mal, si lo que hacemos es digno de admiración o de oprobio. Eso ya se sale de nuestro control y no debería preocuparnos. Nuestra búsqueda debería ser en pos de algo tangible o intangible que trascienda las barreras de lo que es bueno o es malo, o es bello o es feo, o es armónico o disonante. El resto, el resultado del encuentro no debe ser lo importante para nosotros, solo la búsqueda y el encuentro debe estar en nuestros corazones. Espero que esto haya tenido algun sentido para tí.

  2. Natzz said

    solo queda por decir

    J.G. Osuna papacito del Vichada

    por alguna extraña razón debo confesar que te extraño Andy…ah! y creo que ya a aprendí a disfrutar el sentarme en las escaleritas del túnel. Gracias

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