No es preciso decirte cual es mi rumbo, simplemente la vida lo quiso así.

mayo 11, 2007

Esta semana pasaron muchísimas cosas. Se están empezando a hacer borrosas, así que es hora de sentarse a recordar.

Martes.

Decidimos llegar con Villegas temprano para acabar de hacer las tareas de Literatura y materiales de la música VI. Muy temprano me encontré con Daniela, a quien hace rato no veía. Le di un abrazo enorme y me puse muy feliz de verla. Ella hace parte de un época hermosa, la que más quiero recordar. Tras la clase, que de hecho recuerdo mucho por lo interesante y lo bien estructurada que estuvo (a cargo de Juan Antonio Cuellar, el decano de la facultad) decidimos ir al cafesito que siempre vamos y sentarnos como siempre a hablar basura. Pedimos dos capuchinos, él un Pie de manzana y yo una tartaleta de frutas (por invitación de él ambas cosas). Ya es costumbre sentarnos en este sitio tras la clase y luego irnos a las escaleritas de la universidad, quedarnos mucho tiempo ahí y hablar de mil cosas (amores, libros, ideas), mientras observamos a la gente pasar a nuestro alrededor. Siempre le digo que me siento como en The Doors cuando Jim y Ray deciden armar la banda en la playa, con muchísimo sol y gente joven, al parecer feliz, pululando a los lados. Dani ha sido casi un hermano recientemente y a pesar de que me lleguen a chocar muchas de sus actitudes es ya uno de mis grandes amigos y lo he aprendido a querer tal y como es. Lo admiro muchísimo y simple que hablamos aprendo mil cosas, se abren frente a mi nuevas direcciones para explorar.

Decidimos ir a almorzar pollo broasted en conmemoración de otro sitio al que íbamos hace unos años y que cerraron. Alejandra, la corista de Laura Castaño, nos encontró por casualidad y nos acompañó Fue la primera de varias reapariciones que hizo esta semana. Fuimos a un sitio al frente de San Marcos y hablamos sobre compositores, sobre lo guiadas que están las lecturas que uno hace de las grandes obras, sobre artistas freaks, y quien sabe sobre que más cosas. Tras esto Alejandra se fue y nos volvimos a quedar Daniel y yo hablando más tiempo. Luego fuimos a la biblioteca, él fue a leer unas microfichas y yo fui a hacer un trabajo de historia. En el último piso, hacia el extremo fondo, descubrí un sitio maravilloso. Está reservado solo para personas de postgrado y profesores, aunque de todas formas uno puede acceder si no va a usar los computadores. Muchos sofás púrpuras, ventanales gigantes, una vista enorme y un muy buen ambiente para sentarse a leer o a pensar. El día estaba gris, casi lluvioso, y aunque me he sentido triste y solo, regresando de nuevo a ese sentimiento repugnante que tuve muchos años de no tener razones para vivir, me dedico a seguir adelante, sin dejar que la alegría se acabe (Recuero el epígrafe de “Yo no quiero volverme tan loco”, disco en vivo de Serú Girán, que leí cuando estaba en décimo y que escribió Pedro Aznar, creo. La alegría no sólo “no es sólo brazilera”, sino que es el máximo motor en la vida. Una causa y un propósito en si mismo, algo que no quiero jamás cuestionar o abandonar por más duras que sean muchas circunstancias. Espero nunca olvidar esto).

Solucioné el trabajo rápidamente, aunque tuve que mudarme de sitio por la necesidad de un computador. Hice un post en ascaroth sobre la gente divertida pero (me siento muy mierda por pensar estas cosas) completamente repugnante que va a esos sitios a no hacer nada y a hablar basura. Lo peor es que yo también lo he hecho varias veces, lo cual hace me hace mas mierda aún. Al ir saliendo de la biblioteca me encontré con Dani de nuevo y fue una feliz coincidencia. Ya de noche, nos volvimos a sentar en las escaleras, hablamos de literatura y me dijo algo que me impresionó mucho sobre la naturaleza de las metáforas que me dejó pensando muchísimo sobre mi propia comprensión del arte y sobre la justificación de muchas obras. Prefiero dejar esta parte hasta aquí.

Me dirigí luego a clase de alemán dónde vimos oraciones conectadas con denn y weil y como cambia el verbo en el predicado de ambas frases. Nos fuimos con mi papá a la casa como siempre hablando de política y escuchando la mesa redonda de caracol a esa hora (entre 9 y 9 y 10), para finalmente llegar a la casa y hablar por Messenger con Alejandra otro rato. Pensé que Daniel y yo la habíamos aburrido pero al parecer le encantó almorzar con nosotros y me dijo que le prestara libros y cosas. Luego me hizo reír muchísimo pues empezó a preguntar que si en el concierto del miércoles iban a dar refrigerio. Y bueno. El concierto del miércoles, eso consumió todo el día siguiente, que ya a esas alturas había empezado.

Miércoles

El miércoles debía estar a las 9:30 en punto en Crescendo, la academia de Laura, que queda en una casa al lado del parque de Alcalá. Amo esa zona y me encantaba vivir por ahí y caminar por ese sitio llegando de noche a la casa. Sería excelente regresar a esa zona. Ensayamos la canción nueva de Laura (brazos abiertos) hasta las 11:00, luego me vine para la casa, almorcé, acabé el trabajo de tecnología II y regresé a la academia. Nos fuimos en el carro de Daniel a la prueba de sonido en el coliseo de la Javeriana. Durante el camino Laura me contaba lo feliz que le hacía que estuviéramos juntos yendo hacia allá y lo que significaba para ella eso. Ya en el sitio no sentamos a esperar mientras “Sin animo de lucro” un grupo que está muy pegado ahora (hago la aclaración porque se que en unos años cuando vuelva a leer esto no lo va a estar) probaba sonido. Es muy importante la humildad y apreciar el trabajo de las otras bandas siempre teniendo en cuenta cual es su contexto y su orientación musical. Yo en lo particular no me considero un buen músico y puedo aprender muchísimo de las demás bandas y las demás personas del medio. Sin embargo este sentimiento de humildad desaparece cuando uno comprueba que se trata de bandas de niños con mucho billete que financian su propio éxito y que engañan al público tocando con pista detrás. Esta música, aunque ni interesante ni profunda, podría tener por lo menos méritos a la hora de ser interpretada. Resulta, sin embargo, no siendo más que una gran y desagradable pantomima.

Probamos sonido en un escenario gigantesco, el más grande que he pisado en mi vida. El sonido estaba a cargo de un tal Cesar Bilar, uno de esos nombres grandilocuentes que se usan en este medio para impresionar pero que para mi no significan nada. Los retornos eran excelentes, el sonido era perfecto, las luces y los efectos eran muy buenos y en general toqué bastante cómodo. Los ingenieros se portaron bien y no tenía muchos conflictos o nervios por tocar en ese sitio, más allá de que tenía miedo de que se rompieran mis baquetas. Debo comprar nuevas, pero como siempre no hay mucha lana.

Nos fuimos al “camerino” (una carpa con sillas rimax y un botellón de agua) y pasé mucho tiempo hablando basura con Diego, quien me acompañó a comer algo en una de las cafeterías cercanas. También hablé con Alfredo, un sujeto del que me gustaría ser amigo y al que quiero y admiro mucho como músico y ser humano, y también con Daniel Montoya, quien es un completo bacán y también un excelente músico y persona. Hay muchísima afinidad en la banda, me gusta muchísimo estar ahí, me siento en casa. Finalmente, después de una espera un poco tediosa, de cantar con Alejandra canciones de Björk acompañados de un tamborcito, y de una charla motivacional/oración que hizo laura con todos reunidos en círculo (como los jugadores de Nigeria antes de los partidos en el mundial del 94) nos subimos a tocar tras el primer grupo telonero, que era de covers de rock-pop en español. En el sitio había más de 1400 personas, y al parecer más de la mitad de la gente se había quedado por fuera (es también el público mas grande frente al que he estado). Antes, en la prueba de sonido, me había impresionado muchísimo lo que debe sentir un músico al montarse a tocar frente a 200.000 personas, en un escenario realmente enorme, y ser durante algunos momentos un icono, una figura de culto, un chamán. Nunca había pensado seriamente en como debe ser esa sensación tan brutal de apoteosis. Si la humanidad necesariamente debe tener ídolos y cada persona su cuota de idealización enfermiza, los músicos de rock llenan ese rol a la perfección. Son los nuevos dioses.

Abrimos con Buen Sentimiento, luego tocamos Brazos Abiertos, e íbamos a finalizar con Ya ves, sino es porque se nos acercaron a pedirnos que tocáramos una más. La última fue Simplemente tu. La respuesta del público fue mixta. En Colombia se odia al telonero, y además las demás personas que iban a tocar eran tropicales y vallenateros de moda. Por esta razón una parte de público, pequeña por demás, nos insultaba, mientras que otra disfrutaba de la música y estaba emocionada. A mi me encantó escuchar el rugido cada vez que terminaba una canción, sentí que la banda sonó muy profesional y me encantó el toque, creo que fue uno de nuestros mejores. A Laura, sin embargo, creo que le afectó la parte del público que abucheaba y estuvo triste al final, aunque se le acercaron de todos lados, emisoras y periodistas, a entrevistarla y a pedirle su número y el demo. Al final un productor que ayudó con el sonido le dijo a Laura que no recordaba bien la música y que tenía que pensar en la producción desde antes de componer, y diseñar cada melodía para que fuera comercial y pegara (esto delante de todos nosotros). A mi me parece una completa imbecilidad, y espero que Laura siga escribiendo música sincera, llena de significado y sentimiento, y que se desentienda del repugnante utilitarismo de tantas personas que la rodean. (Miren lo que dice un futuro estudiante de composición de música comercial!! Estoy completamente envideado en este momento, no se si meterme a “erudita” o a comercial, existen demasiados pros y demasiados contras con respecto a cada una. Hablé al respecto con Alejandra y con Julián, que están en comercial, y con dos de mis compañeros de composición, que van para erudita, así como con Villegas. Todos tienen razón en ciertas cosas, pero al final no tengo ni idea de que decidir, aunque creo que comercial va ganando por poco margen. Prometo que habrá muchas mas divagaciones al respecto en posts próximos).

Julián cayó al toque y nos fuimos en transmilenio juntos. Me dijo muchísimas cosas con respecto a mi relación y a lo que estaba sintiendo ahora que me sirvieron muchísimo. Comimos dos empanadas cada uno en empanadas típicas, el una de carne y una de queso y yo dos de pollo. Luego me relató la parte final de su relación y creo que es una situación tan violenta y pesada que no la puedo ni imaginar. Julián siempre me analiza y me dice cosas que, aunque son un tanto chocantes de vez en cuando pues yo no necesariamente se las pido, son por lo general sensatas, a veces asustadoramente sensatas, y me dan mucho en que pensar. Julián es un músico excelente, de los mejores que conozco, y uno de los pocos seres humanos solidarios, realmente solidarios, que hay todavía. Al llegar por la noche a la casa volví a hablar con alejandra por Messenger (tuve que faltar por el toque a clase de alemán) y me fui a dormir. Es curioso estar solo después de haber sido el centro de atención (bueno, más laura que yo en realidad) de muchísimas personas. Es más fácil tocar frente a muchísima gente que frente a 5. No estuve nervioso ni un segundo ese día, mientras que por ejemplo en el toque en la casa de Juan Pablo estaba temblando.

El Jueves debía estar a las 9 en la casa del profesor de tecnología musical para presentarle el trabajo (un reggae sobre una balada que escribió él), pero mi hermano me levantó a las 8:30. El profesor es absolutamente estricto y serio con todo, así que debí correr como alma que lleva al diablo, y estuve a las 9:05 en la puerta de su casa, que queda a media cuadra de la universidad. (No, no me bañé y mi hermano me dio 2.000 pesos para tomar el primer taxi a transmilenio –pues seguro sintió culpa por no haberme despertado-). Le gustó mucho el trabajo, me explicó porque me puso 3.8 en otro que le había entregado (too bad) y me dejó ir rápido. Imprimí el trabajo de historia para entregarlo, pero antes de entrar hablé con un compañero de clase, Alex, quien me dijo que no era para ese día. Y en efecto, no era. (Alex me mostró unas partituras de Schumann y cantó alguna de las Lieds del compositor. Pronuncia muy bien alemán. Mientras estaba con él en la cafetería llegó el monitor de historia, una persona que me intriga mucho no sé porqué, y citó a Victor Hugo de una forma tan injustificada que me produjo un poco de repulsión). En clase hicieron la evaluación de profesores y rajé a la pobre profe. Después de la evalución dictó la clase y creo que es la mejor que ha dictado. Si tan solo hubiese hecho el examen al final de su exposición la habría calificado mucho mejor. Habló sobre el barroco latinoamericano, estructuró todo su discurso de acuerdo a un marco sobre la colonia muy bueno, y habló sobre un tema árido y oscuro con muchísima propiedad (cosa que no hizo durante el resto del semestre –me da embarrada porque se nota que es muy buena persona-). Tras esto me vi en la cafetería con Kaleth (Lina) y me contó muchísimas cosas que solo se le dirían a una persona muy en confianza. Desde siempre Kaleth me ha dado del todo esa confianza, al igual que muchísimas otras personas, y aunque no lo comprendo lo agradezco y me hace infinitamente feliz inspirar, sin razón alguna, ese sentimiento en los demás.

También me encontré con Daniela y Yoshi (Yoshi es una de las personas con las que mas he hablado en estos días) y fuimos a comer a Uga, un sitio muy bueno dónde venden creps con arroz y carnes y salsas de todo tipo, muy bien hechos y saludables. También sirven un té rico (yo probé uno llamado Festival, de manzanilla, piña y menta. El crepe tenía arroz con champiñones, carne de cerdo, salsa pesto, potato chips, ajonjolí y arroz –es mas rico de lo que se oye, lo juro-). (Me encantó ver a Daniela esta semana. Really. SNM).

Durante el almuerzo pasó una marcha gigantesca por la séptima y me encantó verla. Sentí aquello que sentí cuando fui a votar, cuando hablo de política con mi papá, cuando estoy emocionado y le tengo fe a ciertas cosas, aunque no tengo ni idea de si esa marcha las representaba o no. Había también trabajadores, estudiantes, indígenas, homosexuales, gente en bola. Me encanta la gente, la diversidad de la gente. Soy adicto a las diferencias entre las personas y en bogotá realmente no hay tanta. Me quedé absorto mucho tiempo mirándola. Fui luego a la biblioteca, trabajé en composición un rato y me encontré con Villegas, quien iba a leer Deleuze para sacarse las malas vibras de un concierto y un ensayo. Escuchó mi pieza y le gustó. Bajé de una página que reseñaré más adelante un concierto de Charly y Spinetta, dónde encontré una versión maravillosa de 1999 de Prince cantada por García (refiriendose al cantante norteamericano como “su ídolo”).

Fui luego a los laboratorios a estudiar síntesis. El profesor (un tipo que resulta muy muy guapo hasta para un heterosexual como yo, y que además un bacán), hizo un quiz que creo que pasé y nos enseñó a diseñar un sintetizador a partir de sampleos en Pure Data. (El man sabe, realmente sabe. No necesita leer ni tener ayudas extra, no se traba, y puede responder absolutamente todo y salirse para todas partes con el programa que nos enseña, que juro de por dios, es brutalmente complejo. Todo el tiempo deja ver que su conocimiento excede por kilómetros lo que nos enseña en clase. La diferencia con la profe de historia es radical, por eso tuve que calificarla mal, que mierda). Pure Data es un programa increíble. El diseño del sonido, las equivalencias numéricas y la lógica con la que funciona me tienen tramadísimo. Sigo reconciliándome poco a poco con la olvidada y empolvada parte matemática de mi cabeza. La síntesis sonora, la creación de sonidos que no provienen ni imitan la naturaleza a la manera de los cuadrados de Malevich, se me hace bellísima, poética y maravillosa. Asistir a la génesis del sonido, manipularla y entenderla desde su estrato más puro me emociona, me hace sentir privilegiado. (Mi papá ve en este momento el capitulo de los espíritus chocarreros del chavo. Yeah).

Salí de la clase a alemán y me perdí del concierto del ensamble de Yoshi en el que tocaban Mario, Tufano y Nico Peña y al que se iba a quedar Daniela. Al parecer fue del putas. Me lo perdí por ser responsable e ir a clase de alemán, y cuando llegué, oh sorpresa, estaban dando La vida de los otros. Aunque es excelente ya la había visto, estaba mal subtitulada, y me perdí del toque por hacer lo correcto (que tristemente resultó incorrecto). Mi único consuelo es que no me habría dejado en paz todo el fin de semana de no haber ido, pues el miércoles falté también. Nos regresamos en el carro a la casa con mi papá, de nuevo escuchando la mesa redonda de Caracol. Me encanta esta hora del día, siempre estoy un poco mamado pero mi papá tiene la mejor vibra del universo. A veces me cuesta creer que la misma persona a veces neurótica e intolerante sea capaz de transmitir tanta tranquilidad, cariño y amabilidad. Amo al viejo Chucho (lo seguiré diciendo cada tercer post porque es cierto). Me acosté tarde perdiendo el tiempo en Messenger, como toda la semana, ví un capitulo brutal de South Park del monito de la gramática, apagué la TV y me tosté del sueño (tenía un dolor de cabeza miserable!). No he descansado del todo esta semana.

Viernes.

Hoy me levanté para ir a clase pero llegué tarde (Fuck, ¡no puedo seguir llegando tarde a las cosas! No es mi estilo, nunca lo fue). Toda esta semana he estado leyendo Practical Ethics de Peter Singer, libro que me prestó mi hermano para que leyera un par de capítulos sobre el aborto pero que terminaría por empezar a leer desde el inicio. Nunca en mi vida había leído nada de ética y me encanta. Me produce una fascinación extraña leerlo así que lo hago lentamente, repitiendo todo, intentando que nada se me escape.

Pues bien, hoy leí el libro en el transmi y pensé muchísimas cosas. Fui a clase de composición pero no se hizo mucho. Me puse a escribir la siguiente estrofa de la canción que le tenía que entregar al profesor de Tecnología, fui a imprimirla, escribí el cifrado, y me devolví a la casa de nuevo leyendo. (Juan Gabriel el maestro de composición me regaló una partitura del Continuum de Ligetti y me dijo que escuchara esa obra y que no le tuviera miedo a sonar ni repetitivo ni estático. Ese tipo de cosas me vuelven loco de la felicidad y me encanta el hecho de que se haya acordado. Tuve la oportunidad de escribirle un mail esta semana en el queme dirigí a él como Maestro y creo que a la única persona a la que me refiero así por convicción propia.). Almorcé aquí y hace unas horas me senté a escribir esto, bajando unos archivos de una pagina brutal que me pasaron (lospiratasdelflaco.blogspot.com, llena de Bootlegs de Spinetta), pasándole archivos de Soda Stereo a Juan Diego y escuchando la versión que me pasó de Causa y efecto de Drexler.

De regreso, Lunes.

No salí de mi casa. Capé historia. Por la mañana no hice un carajo, por la tarde duré horas y horas haciendo el trabajo de teconología, por la noche ensayé con Laura y todo el grupo incluyendo a las coristas y de regreso a la casa estudié literatura y hablé por Messenger. No recuerdo mucho del día pero creo que algo avancé.

Toda la semana escuché El caminante de Fruko y sus tesos. Me encanta. (Lingo me mostró una versión medio trip-hop de un grupo colombiano llamado Psicotrópica o algo así, bastante buena).

4 comentarios to “No es preciso decirte cual es mi rumbo, simplemente la vida lo quiso así.”

  1. aranta said

    me encantan estas crónicas. son bonitas, muy reales, muy directas.
    cuando quieras, te presto cositas de ética. yo ando también muy encarretada.

  2. juanpa said

    ¿Sabe qué, pelao? ¡Muérdase un codo!

  3. juanpa said

    Ole, ¿puede ponerle un rss a esto?

  4. anonymousiv said

    Que es un rss?

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