Luces Permanentes

abril 27, 2007

kawara.jpg

 

A inicios del 2006 tomé en la universidad una electiva sobre arte contemporáneo que tendría un impacto enorme en mi concepción del arte, el pensamiento y la vida diaria. De aquellas clases por las que aparecieron desordenadamente nombres como los de Joseph Beuys, John Cage, o Frank Stella, uno en particular surgió como un faro de diáfana claridad entre lo más profundo del caos, de mi propio caos: se trataba de la obra y la figura del artista japonés On Kawara.

La idea de construir una lenta biografía personal, no a partir de nexos o impresiones sensibles de hechos no descritos (como las que caracterizaban a mi otro blog) sino por el contrario de la recopilación laboriosa, minuciosa y detallada de lo cotidiano, se ha convertido en una necesidad para mi. Y esto es porque asistimos a una continua desmaterialización de lo vivido, a una retentiva fugaz del ahora, a un lento desvanecerse de todo cuanto experimentamos. La luz de la conciencia es débil, y lo que nos constituye se pierde en las cavernas de nosotros mismos. La propia vida se apaga como un larguísimo sueño. Se vuelve casi una obligación, como en la labor del artista mencionado, combatir ese lento degradé, paradójicamente, mediante un tributo al tiempo, a nuestro tiempo. Aquí adquiere sentido la labor de Kawara y no puedo sino asentir a esta invitación a la conciencia, a una militancia radical de la conciencia, a combatir la fragilidad de la memoria mediante la labor paciente de auto recopilarse. A no morir en vida, a no sepultar la propia vida, pues no existe certeza de que haya algo más allá de esta.

Los días, idénticos en duración, enmarcan (como pequeñas cajas) una vida que se reconfigura entre fracciones, entre proyecciones casi idénticas de sombra y luz. Nuestra experiencia se parte casi axiomáticamente en subdivisiones rigurosamente determinadas, toda vez que fragmentamos el tiempo en una gran retícula que obedece al movimiento de éste y otro astros. De esta forma vivimos midiendo la existencia con el máximo rigor numérico, y terminamos por creer que crecemos en términos de días, meses, años, décadas… Y aquí se hace necesario analizar las leves diferencias entre lo que la luz de un día encuentra y lo que la luz del otro ve. Se hace necesario recordarnoslo insisténtemente, para luchar armados de paciencia contra ese pensamiento recalcitrante mediante el que llegamos a sobreinducir que los días, los meses y los años, al ser homogéneos y regulares, deben ser experimentados de la misma manera, en rutinas que simulan reproducciones seriales.

(Los días son reproducciones seriales de oscuridad y resplandor, la vida misma no lo es).

Esta bitácora tendrá, entonces, cartas para el futuro. Pequeños cuadros que pretenden, con abierta ingenuidad, retener el presente que en el futuro será pasado, alumbrarlo con los colores diferentes de cada hoy, nadar con toda violencia en contra de la corriente del olvido. Cápsulas de sosiego: un combate declarado contra el tiempo, que no acaba siendo más que un pequeño tributo a su belleza, a su naturaleza monumental, metafísica, eterna.

Pequeñas luces permanentes para mi y quien las lea.
Desplazamiento del ahora a múltiples ahoras, a múltiples presentes.
(((Nostalgia))).

Una respuesta to “Luces Permanentes”

  1. artarchitectureandpolitics said

    Hola…!!
    He escrito en mi blog un post bastante amplio sobre On Kawara por si te interesa…!
    artesigloxxi.wordpress.com
    Un saludo!
    Efrén

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