(De este video salto a Pájaro de Andrés Correa, y de Pájaro salto a la primera vez que escuché Utópico de Cancer completo, en mi cuarto, y lloré desde adentro como hacia mucho no lo hacía, maravillado ante la genuina tristeza, el sentimiento de derrota, ante la crudeza infinitamente dolorsa de esa musica. -Y recuerdo a Andrés Correa, a quien quiero y admiro tanto y con quien hace mucho no hablo-).

Driving de Everything But the Girl desprende de sus acordes, como una animación cuadro a cuadro en la que las figuras se transforman lentamente y sin sutileza (estoy pensando en el bellísimo video de Save me de Queen), ese fluido visual, mental y sensible del que está hecha la memoria y la nostalgia. Es ese mismo fluido que genera el Reverb -imágenes sonoras en repeticion, ecos imperceptibles- que retumban en la conciencia por partida doble pues parecen desvanecerse, perderse, hablarnos desde el final de un laberinto. El Reverb conmueve el alma porque sugiere que las voces nos hablan desde lejos, ya no en terminos de distancia sino en terminos de tiempo. La memoria tiene, también, una envolvente de Reverb que genera emociones similares. Espacio y tiempo: la música mezcla y difumina todas las coordenadas, y talvez eso y solo eso la hace tan profundamente conmovedora.

Escucho Driving. Hoy trabajé un rato, no mucho en realidad, sobre mi pieza de composición, basada en la lectura del fascinante Punto y linea sobre el plano de Kandinsky. Mi pieza, curiosamente, también se pregunta y aborda de una forma diferente las nociones de espacio y tiempo y el plano “físico” en el que se desarrollan los eventos sonoros (1. Digo “también” porque arriba había hablado al respecto y 2. Debo recordar escribir algo más detallado con respecto a la pieza en el futuro). Estuve sólo la mayor parte del día, casi quemo la cocina haciendo el almuerzo, y estuve frente a esta misma pantalla durante horas y horas y horas. Y es que me pesa profundamente la ausencia de J. siento un vacío enorme, inabarcable, profundo. Quisiera poder retener el momento más magico de mi vida a su lado, pero siento que me aproximo inexorablemente a degradar mis memorias, a distorsionar mis recuerdos, a contaminar de veneno talvez lo más hermoso que me pasó jamás. Y me odio demasiado por eso, me odio asquerosamente por eso, pero siento que es inevitable. El naufragio se lleva consigo la mayor parte de los recuerdos, y viejos maderos destruidos flotan en la orilla, sin que los podamos reconocer, reconstruir o apreciar. Aún no conozco la magnitud del desastre, talvez porque una parte de mi se fué con en él. Esta cita de Save Me se me revela con una presición escalofriante. Y es que todo se conecta.

The slate will soon be clean
Ill erase the memories
To start again with somebody new
Was it all wasted
All that love? …

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abril 29, 2007

Anoche soñé con los botónes de peyote que comían Castaneda y su maestro en Las enseñanzas de don Juan, más solo hasta ahora entiendo que se trataba de ellos. En el sueño un grupo de rastafaris-punk en pro de la legalización de la droga (que cantaban sus canciones activistas en la zona de la circunvalar que desvía hacia la calera, mas o menos a la altura del parque “el chicó” en la séptima) me regalaban semillas (semillas!) de marihuana que venían acompañadas de una extraña baba multicolor. Yo tomaba una de ellas e inmediatamente sentía una fuerte alucinación. Últimamente sueño todo el tiempo con deslindarme del todo de la realidad. Las drogas de mis sueños siempre se ingieren: pepas, space cakes, semillas… Sueño también frecuentemente con episodios de locura en los que, a intervalos regulares y violentos, intercalo ataques de desquiciamiento y randomness con episodios de pura razón en los que siento un pánico criminal, el pánico de estar volviéndome loco. Es, sinceramente, uno de los miedos mas atroces que conozco; se trata de auténticas pesadillas. Intenté un par de veces comunicarselas a Juliana pero fue imposible, estas cosas son completamente intransferibles. No sé que pueda analizar de esto, pero sé que intuyo lo frágil y débil que es la frontera entre una realidad y otra.

Ayer estuve todo el día con Gloria en la feria del libro. Su compañía fue bonita, aunque no dejo de pensar todo el tiempo en cómo hemos cambiado y como de alguna forma ya no somos las personas inocentes que se conocieron hace casi cuatro años. A su lado, recuerdo cuando no era una persona terriblemente autoindulgente, cínica, predecible como lo soy hoy. Dos eventos, además de la grata compañía de la susodicha, llamaron mi atención: Las lozas de la calle que conecta la 26 con la feria de exposiciones, y un bellísimo libro en las exquisitas ediciones de Acantilado que contenía las conferencias sobre estética de Stravinsky en Hardvard, no recuerdo de que año. Este libro, tantas veces comentado por mi actual profesor de composición Juan Gabriel Osuna en alguna clase sobre contrapunto del siglo XVI hace unos dos o tres años (como pasa el tiempo!!!), me acordó también del bonito libro sobre Erik Satie que compró Villegas hace poco en la feria. Me encantaría tener ámbos pero no tengo dinero para ninguno de los dos. (La feria, como evento, no me gusta. Está repleta de gente y stands de administración y autosuperación. Es un gran supermercado, y para alguien sin dinero resulta un poco triste. Ya entiendo porque no iba hace tantos años).

Rikotto, la rockola Punk de la 82, se ha convertido en mi nuevo lugar de peregrinación. Me gusta bastante este sitio, aunque no tiene absolutamente nada de especial. Tras ir a la feria nos tomamos algunas cervezas allí con gloria, hablando sobre todo de asuntos del corazón. Sería bueno ser una chica para poder ser mas útil en estas situaciones, pero cada vez me siento mas predeciblemente masculino.

Por la noche mientras escribía el prólogo a este blog, hablé con mi amigo de infancia Juancho Eslava (quien vive ahora en Buenos Aires), a quien amo tanto y con quien compartí tantos millónes de momentos maravillosos que quisiera mas regularmente desempolvar. De alguna forma él me advirtió de los posibles problemas de una idea como ésta. Sólo se que quiero vivir más, más intensamente, para poder recopilar más, para poder tener más que decirme a mi mismo, para poder crecer muchísimo.

Recuerdo como caminaba alguna vez por la javeriana, y al sentimiento de cansancio de tener que rondar por las mismas escaleras y los mismos corredores que desde hace años recorro, le ganó el sentimiento de saber que aunque el sitio es el mismo, yo he cambio infinitamente. Soy otra persona, y con la lentitud de las plantas he crecido. No importa si las cosas en derredor no se transforman. Uno siempre tiene la posibilidad de hacerlo, se esté dónde se esté.

Esta mañana me acogió escuchando el maravilloso Junk-Pop de Beck, Soñar de Belanova y las percusiones místicas, contemplativas y maravillosamente relajantes del Six Marimbas de Steve Reich. Lo primero que escuché por la mañana, sin embargo, fue “Sexo en la tercera edad” de El Chivi, cortesía de Seb. Definitivamente fue bueno despertarme con una sonrisa.

Luces Permanentes

abril 27, 2007

kawara.jpg

 

A inicios del 2006 tomé en la universidad una electiva sobre arte contemporáneo que tendría un impacto enorme en mi concepción del arte, el pensamiento y la vida diaria. De aquellas clases por las que aparecieron desordenadamente nombres como los de Joseph Beuys, John Cage, o Frank Stella, uno en particular surgió como un faro de diáfana claridad entre lo más profundo del caos, de mi propio caos: se trataba de la obra y la figura del artista japonés On Kawara.

La idea de construir una lenta biografía personal, no a partir de nexos o impresiones sensibles de hechos no descritos (como las que caracterizaban a mi otro blog) sino por el contrario de la recopilación laboriosa, minuciosa y detallada de lo cotidiano, se ha convertido en una necesidad para mi. Y esto es porque asistimos a una continua desmaterialización de lo vivido, a una retentiva fugaz del ahora, a un lento desvanecerse de todo cuanto experimentamos. La luz de la conciencia es débil, y lo que nos constituye se pierde en las cavernas de nosotros mismos. La propia vida se apaga como un larguísimo sueño. Se vuelve casi una obligación, como en la labor del artista mencionado, combatir ese lento degradé, paradójicamente, mediante un tributo al tiempo, a nuestro tiempo. Aquí adquiere sentido la labor de Kawara y no puedo sino asentir a esta invitación a la conciencia, a una militancia radical de la conciencia, a combatir la fragilidad de la memoria mediante la labor paciente de auto recopilarse. A no morir en vida, a no sepultar la propia vida, pues no existe certeza de que haya algo más allá de esta.

Los días, idénticos en duración, enmarcan (como pequeñas cajas) una vida que se reconfigura entre fracciones, entre proyecciones casi idénticas de sombra y luz. Nuestra experiencia se parte casi axiomáticamente en subdivisiones rigurosamente determinadas, toda vez que fragmentamos el tiempo en una gran retícula que obedece al movimiento de éste y otro astros. De esta forma vivimos midiendo la existencia con el máximo rigor numérico, y terminamos por creer que crecemos en términos de días, meses, años, décadas… Y aquí se hace necesario analizar las leves diferencias entre lo que la luz de un día encuentra y lo que la luz del otro ve. Se hace necesario recordarnoslo insisténtemente, para luchar armados de paciencia contra ese pensamiento recalcitrante mediante el que llegamos a sobreinducir que los días, los meses y los años, al ser homogéneos y regulares, deben ser experimentados de la misma manera, en rutinas que simulan reproducciones seriales.

(Los días son reproducciones seriales de oscuridad y resplandor, la vida misma no lo es).

Esta bitácora tendrá, entonces, cartas para el futuro. Pequeños cuadros que pretenden, con abierta ingenuidad, retener el presente que en el futuro será pasado, alumbrarlo con los colores diferentes de cada hoy, nadar con toda violencia en contra de la corriente del olvido. Cápsulas de sosiego: un combate declarado contra el tiempo, que no acaba siendo más que un pequeño tributo a su belleza, a su naturaleza monumental, metafísica, eterna.

Pequeñas luces permanentes para mi y quien las lea.
Desplazamiento del ahora a múltiples ahoras, a múltiples presentes.
(((Nostalgia))).